viernes, 15 de abril de 2011

Sesión 1: El género como problema

Gayle Rubin “El tráfico de mujeres” (1975)

¿Qué es una mujer domesticada? Es la pregunta inicial que motiva este clásico de la teoría feminista, que elabora una teoría de la opresión sexual.

Rubin relee diversas tradiciones teóricas (Freud, Levi Strauss) para reconstruir un aparato sistemático que emplea a mujeres (carne) como materia prima y las convierte en mujeres domesticadas (producto).

Sistema sexo/género: Conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica (carne) en productos de la actividad humana (seres humanos generizados). En ese sentido, el sexo tal como lo conocemos es un producto social. El sistema sexo/género plantea que la opresión sexual no es inevitable.

Rubin critica al marxismo por su reduccionismo económico (explicar la dominación masculina apelando exclusivamente al capitalismo), aunque destaca que la producción y reproducción del trabajo doméstico y de la división del trabajo pueden verse bastante enriquecidas por perspectivas marxistas. Hay que recordar que las mujeres también eran oprimidas en sociedades no y pre capitalistas.

En ese sentido, Rubin resalta el elemento histórico y moral (cultura), que el marxismo no explora. Es principalmente en la cultura donde están subsumidos el sexo, la sexualidad y la opresión sexual.

Volviendo al sistema sexo/género, un ejemplo ideal de éste son los sistemas de parentesco. Los sistemas de parentesco son sistemas de categorías y posiciones (no determinados biológicamente).

Para Levi Strauss el intercambio de mujeres (o matrimonio) está en el centro de los sistemas de parentesco. Éste impone el tabú del incesto (que divide el mundo entre amantes permitidos y no permitidos). El intercambio de mujeres establece relaciones de intercambio y parentesco. Y por ello mismo el parentesco está marcado por relaciones de poder. Son los hombres quienes intercambian/trafican mujeres (las dan y reciben). Las mujeres son el conductor de una relación entre hombres; pero qué clase de relación es ésta.

Aquí es pertinente citar el influyente Between Men (1985) de Eve Kosofsky Sedgwick. En el primer capítulo del libro: “Gender Asymmetry and Erotic Triangles” esta autora replantea este triángulo de intercambio de mujeres para cuestionar la rigidez heterosexual que presupone. Sedgwick se concentra en las novelas inglesas del siglo XIX y en las recurrencias de los triángulos amorosos que implican a dos hombres que disputan una mujer, y argumenta que esos dos hombres no solo se encuentran en una relación de rivalidad, sino que la mujer objeto del intercambio también es un conductor de deseo, de un deseo entre dos hombres que no puede llamarse como tal, y que Sedgwick nominará deseo homosocial masculino. Este deseo homosocial masculino será el secreto a voces de la heterosexualidad normativa.

Rubin constata que los beneficios de esta circulación son exclusivamente para los hombres. Es por ello, que la autora apuesta por la necesidad de una economía política de los sistemas sexuales.

Para Rubin la organización social del sexo se basa en: el género, la heterosexualidad obligatoria, y la constricción de la sexualidad femenina. Y la organización de la sexualidad humana se articula en torno al: Tabú del incesto, la imposición de la heterosexualidad obligatoria, y la división asimétrica de los sexos.

El tabú del incesto presupone el tabú de la homosexualidad. Pero esta supresión es naturalizada e invisibilizada.

Aunque Rubin reconoce la tradición sexista y homofóbica del psicoanálisis, no lo descarta. Por el contrario, afirma de manera controversial que el psicoanálisis es una teoría feminista frustrada; y lo es porque intenta explicar la subjetivación sexuada de los seres humanos (transformación de la sexualidad biológica en individuos sexuados) como también la heterosexualidad (el complejo de Edipo intenta explicar la heterosexualidad).

Rubin sostiene que el feminismo necesita revolucionar el parentesco. Así reafirma su utopía feminista: liberar a los seres humanos del género. Es decir, eliminar al sistema social que crea el sexismo y el género. Es por ello que nos recuerda que el sistema sexo/género debe ser reorganizado a través de la acción política.


Joan W. Scott “El género: una categoría útil para el análisis histórico” (1985)

Pedagogía activista: investigar realidades de opresión (sexismo, racismo, homofobia, etc.) con la finalidad de modificarlas. Esta pedagogía activista además implica cuestionar nuestras teorías, metodologías, certezas y categorías de análisis más preciadas. También supone el reconocimiento del propio posicionamiento subjetivo, y del investigador(a) como productor de datos y no como un mero observador neutral.

Da una fundamentación teórica a la categoría “género” y a sus usos en disciplinas como la historia. Reconoce que el término fue primero usado por activistas feministas estadounidenses para apelar al carácter social de las distinciones basadas en el sexo.

Scott es historiado, y escribe desde el malestar producido por la carencia de reconocimiento de la historia de las mujeres en la historiografía occidental hegemónica. Aun así, reconoce que la historia de las mujeres tiende a solo dar más datos descriptivos (en ese sentido es expansionista de información), pero no cuestiona radicalmente a la misma disciplina histórica y sus apuestas androcéntricas.

Scott es enfática en afirmar que el sexo no determina al género. La oposición binaria hombre/mujer es histórica, y necesita ser examinada críticamente.

Define al género como una forma primaria de las relaciones simbólicas de poder, o como un campo primario a través del cual se articula el poder. El género está implicado en la construcción del poder. Y así las autora nos invita (¿o reta?) a concebir la realidad social en términos de género, es decir en términos de una distribución de relaciones en posiciones jerárquicas.

Para Scott el género implica cuatro elementos interrelacionados: símbolos, conceptos normativos, la política (instituciones y organizaciones), y la identidad subjetiva.

Su apuesta es una feminista post-estructuralista, y como tal, reconoce la centralidad del lenguaje como conjunto de sistemas de significación.

En un nuevo prólogo (1999) que escribe en la versión reeditada de su clásico Género e historia, donde está incluido este ensayo, explicita su decepción con la popularización y trivialización del término “género”, que cada vez más se usa como de mujeres, y como una categoría esencializada y meramente descriptiva. Renunciando así a la potencialidad crítica que la categoría vislumbraba.

En “The evidence of experience” (1991) cuestiona la naturalización de la categoría “experiencia” y su estatuto como prueba incuestionable dentro de la historia y las ciencias sociales. Ella no invita mas bien a explorar los marcos culturales, sociales e históricas que producen esas evidencias como su “veracidad” e incuestionabilidad.

Quiero volver a la definición del Scott del sexo, y su afirmación de que “hombres” y “mujeres” son categorías vacías por que no tienen un significado trascendente ni universal. Aquí es pertinente citar otro clásico de la teoría feminista: Am I that Name? (1988) de Denise Riley. Riley se pregunta si ella es ese nombre (mujer). Su libro busca historizar la categoría mujer, y cuestionar el sentido común que presupone que siempre han existido hombres y mujeres y que sus cuerpos siempre han sido históricamente los mismos.


Monique Wittig “El pensamiento heterosexual y otros ensayos” (1992)

Monique Wittig también, y antes que Riley, se pregunta si ella es ese nombre (mujer). Y su respuesta es un rotundo no. En palabras de Wittig: “sería impropio decir que las lesbianas viven, se asocian, hacen el amor con mujeres, porque “la mujer” no tiene sentido más que en los sistemas heterosexuales y en los sistemas económicos heterosexuales. Las lesbianas no son mujeres” (p. 57).

El pensamiento heterosexual:
“Los discursos que nos oprimen muy en particular a las lesbianas, mujeres y a los hombres homosexuales dan por sentado que lo que funda la sociedad, cualquier sociedad, es la heterosexualidad” (p. 49). “Tu serás heterosexual o no serás” (p. 52).

Wittig critica el afán universalista de imponer y esencializar categorías (hombre, mujer, sexo) por parte del pensamiento heterosexual. Es el pensamiento heterosexual el que produce la diferencia sexual como dogma filosófico y político. La “diferencia” para esta autora es una forma en que los amos nominan la dominación.

Para Wittig es la opresión la que crea el sexo. La categoría de sexo es una categoría política que funda la sociedad como heterosexual. Esta categoría impone a la mitad de “la especie” (las mujeres) reproducir la heterosexualidad. Las mujeres están aprisionadas por el sexo. Las mujeres no tienen un sexo, el sexo las tiene a ellas. En la sociedad heterosexual los hombres se apropian de la producción y la reproducción de las mujeres y de sus cuerpos por medio de un contrato: el matrimonio heterosexual.

Ella propone luchar por una sociedad que se suprima la clase “sexo” (incluidas la clase “mujeres” y sobre todo “hombres”). Y esto es posible mediante una ciencia de la opresión escrita por los oprimidos. Para Wittig “lesbiana” es la única categoría que escapa a estas definiciones del sexo y al pensamiento heterosexual, porque la lesbiana no es una mujer ni económica, ni política, ni ideológicamente.


Chandra Talpade Mohanty “Under western eyes” (Bajo los ojos de Occidente), 1988

Su visión feminista: p. 3 (traducir)

Mohanty analiza la producción de la categoría “mujer del tercer mundo” como un ente homogéneo, unitario y funcional. Este proceso es uno que implica la colonización de sujetos, que se expresa entre otras cosas en la supresión de su heterogeneidad.

La relación entre “la Mujer” (un núcleo ideológico y cultural) y las mujeres (reales y materiales) es compleja, y tiene que ser problematizada. Esta construcción funcionalista de la categoría “mujer” se ve exacerbada cuando va acompañada del adjetivo “del tercer mundo”.

Así como no existe “la mujer del tercer mundo” (ni las mujeres de todo el mundo pertenecen a un mismo grupo) tampoco es útil un análisis universalista y reduccionista del patriarcado (sin reconocer las múltiples formas que la opresión toma, y como diversos matrices de poder se intersectan). Esta representación de la mujer del tercer mundo por lo general la define como víctima, ignorante, garante de su propia dominación; en oposición a las feministas blancas llamadas (por su natural superioridad) a liberarlas.

Mohanty argumenta que el feminismo blanco y occidental mediante la producción de “la mujer del tercer mundo” se apropia y coloniza las complejidades que caracterizan a las mujeres de estos países y regiones; y además les roba a las mujeres su agencia política. Y este poder necesita ser marcado y nombrado. Este el proyecto de marcar la blanquitud.

La investigación feminista está inscrita dentro de relaciones de poder. Muchas veces las cuestiona, pero también las reproduce. La investigación feminista no es apolítica. El feminismo occidental está enmarcado dentro de la hegemonía de la academia occidental. Y sus categorías de análisis tienen que ser cuestionadas, y tienen que reconocer la multiplicidad y diversidad de contextos.

La solidaridad y la hermandad no pueden ser asumidas como un dato a priori, tienen que ser construidas políticamente reconociendo múltiples posicionamientos y múltiples opresiones. Basta recordar que más allá de la hermandad existe el racismo, colonialismo e imperialismo.

Ni hombres y mujeres son grupos ni sujetos previamente constituidos a su ingreso a la arena de las relaciones sociales. Las mujeres entonces son también producidas por estas relaciones de parentesco y opresión, y no simplemente son objeto de las mismas. No existe entonces solo gente que tiene el poder (hombres) y gente que carece del mismo (mujeres). El poder debe ser entendido en términos relaciones y productivos. Muchas mujeres son subalternizadas, pero también resisten y de diversas formas.

Mohanty concluye su ensayo invitando a cuestionar el prejuicio de que las mujeres del tercer mundo no pueden representarse a sí misma, y que tienen que ser representadas.

Este ensayo se enmarca dentro de una importante crítica feminista de mujer afronorteamericanas, latinoamericanas, asiáticas y en general del “tercer mundo”. En ese contexto vale la pena destacar Borderlands/La frontera de Gloria Anzaldua. Este es un texto escrito bilingüe escrito en múltiples registros y para múltiples audiencias, que plantea la identidad como una frontera. Otro texto de igual importancia es la colección de ensayos Esta puente mi espalda, que incluye “La guera” de Cherrie Moraga.

lunes, 4 de abril de 2011

Curso: Debates contemporáneos en torno a la teoría queer

Curso: Debates contemporáneos en torno a la teoría queer

Prof: Giancarlo Cornejo


Lunes 4, 11, 18 de abril; y miércoles 6, 13, 20 de abril. de 7 a 9 pm.


Sumilla

El curso busca introducir a lxs estudiantes en los debates más recientes sobre estudios de género y sexualidad. El nombre de teoría queer ha sido adjudicado a un conjunto polimorfo de epistemologías y metodologías que tienen en común un potente rechazo de la heterosexualidad como norma obligatoria. Más allá de eso, estamos ante teorías, estudios y argumentos complejos y heterogéneos.

En el curso se planteará primero la complejización de la categoría “género”, y de las identidades sexuales que muchas veces damos por sentadas. Segundo, se introducirá el argumento de Judith Butler sobre la performatividad de género, que es una crítica radical a cualquier ontologización y esencialización del género. Tercero, se reconstruirán algunos de los debates en los que a inicios de los 90 sacudieron a los estudios gays y lesbianos. Cuarto, se deconstruirá la dicotomía masculino/femenino como parte de un proyecto político/teórico que intentará hacerle alguna justicia a los géneros no dicotomizados ni heterosexuales. Quinto, se abordarán ciertos afectos (especialmente la vergüenza) en sus dimensiones más políticas. Finalmente, el curso terminará con debates sobre las infancias queer, y la violencia naturalizada contra los pequeños cuerpos.


Sesión 1: El género como problema

Se hará una síntesis de diversos esfuerzos teóricos por complejizar categorías naturalizadas como “sexo”, “género”, “sexualidad”, “naturaleza”, “mujer”, “lesbiana”, entre otras. El objetivo es historizar estas categorías, y mostrar sus deudas a (y rupturas con) la matriz heterosexual normativa

BUTLER, Judith. 2001. “Sujetos de sexo/género/deseo”. En: El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad. México D. F.: Paidós. 33-67.

MORAGA, Cherríe. 1988. “La guera”. En: Esta puente, mi espalda: Voces de mujeres tercermundistas en los Estados Unidos. Eds: MORAGA, CASTILLO. San Francisco: Ism Press. 19-28.

SEDGWICK, Eve Kosofsky. 1985 [1992]. “Gender Asymmetry and Erotic Triangles”. En: Between Men: English Literature and Male Homosocial Desire. New York: Columbia University Press. 21-27.

WITTIG, Monique. 2006. “La categoría de sexo”, “No se nace mujer” y “El pensamiento heterosexual”. En: El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Madrid: Egales. 21-57.


Sesión 2: La performatividad de los géneros

El género en disputa de Judith Butler es un libro que condensa un punto de inflexión en el pensamiento y activismo gay y lesbiano. En esta sesión se explorarán sus principales argumentos en torno al género y a su carácter performativo. Además se presentarán también argumentos críticos sobre su famosa obra.

BUTLER, Judith. 2002. “El género en llamas: Cuestiones de apropiación y subversión”. En: Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Buenos Aires: Paidós. 179-203.

BERSANI, Leo. 1998. “El gay fuera de la ley”. En: Homos. Buenos Aires: Manantial. 135-202.

BUTLER, Judith. 2001. “Género melancólico / Identificación rechazada”. En: Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Ediciones Cátedra.147-165.

BUTLER, Judith. 2002. “Acerca del término ‘queer’”. En: Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Buenos Aires: Paidós. 313-339.


Sesión 3: Epistemologías del armario

La sesión tendrá por objeto reconstruir algunos de los debates más importantes en los orígenes de lo que ahora se llama teoría queer. De particular importancia, resulta la monumental Epistemología del armario de Eve Sedgwick, cuyo argumento central va a visibilizar las ataduras y dependencias del pensamiento occidental moderno con la homofobia.

SEDGWICK, Eve Kosofsky. 1998. “La bestia del armario: James y la literatura del pánico homosexual”. En: Epistemología del armario. Barcelona: Ediciones de la Tempestad. 241-280.

CORNEJO, Giancarlo. 2010. “Sacando a la bestia del clóset: Autoritarismo y homofobia”. En: Cultura Política en el Perú. Tradición autoritaria y democratización anómica. Eds: PORTOCARRERO, UBILLUZ, VICH. Lima: Red para el desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. 67-78.

de LAURETIS, Teresa. 2010. “Teoría queer: Sexualidades lesbiana y gay”. En: Florilegio de deseos: Nuevos enfoques, estudios, escenarios de la disidencia sexual y genérica. Eds: LIST, TEUTLE. México D. F.: Eón. 21-46.

PECHENY, Mario. 2002 [2005]. “Identidades discretas”. En: Identidades, sujetos y subjetividades. Comp: ARFUCH. Buenos Aires: Prometeo Libros. 131-153.


Sesión 5: Afectos queer

¿Qué es lo queer? ¿No es todo intento de definirlo contraproducente? ¿Ese término no erradica historias locales, o no occidentales, y con ello reitera una impronta colonizadora occidental? Después de abordar esas preguntas, también se explorará uno de los más importantes aportes de estos estudios: la politización de los afectos (especialmente de la vergüenza), y la explicitación de su esencial carácter social y cultural.

SEDGWICK, Eve Kosofsky. 1999. “Performatividad queer: The art of the novel de Henry James”. En: Revista Nómadas, n.10. 198-214.

CRIMP, Douglas. 2005. “Duelo y militancia”. En: Posiciones críticas: Ensayos sobre las políticas de arte y la identidad. Madrid: Akal. 99-113.

EPPS, Brad. 2008. “Retos, riesgos, pautas y promesas de la teoría queer”. En: Revista Iberoamericana, vol. LXXIV, n. 225. 896-920.

SEDGWICK, Eve Kosofsky. 1993. “Queer and Now”. En: Tendencies. Durham: Duke University Press. 1-20.

SEDGWICK, Eve Kosofsky. 2003. “Paranoid Reading and Reparative Reading, or, You’re so Paranoid, You Probably Think this Essay Is about You”. En: Touching Feeling: Affect, Pedagogy, Performativity. Durham & London: Duke University Press. 123-151.


Sesión 5: Infancias queer y transgeneridades

Una vez que se reconoce el carácter problemático del género y del sexo se puede hacer algo de justicia a las vidas y cuerpos que no encajan dentro de la matriz heterosexual. En la primera parte de esta sesión se discutirán textos teóricos y etnográficos que intentan visibilizar las bellamente promiscuas y polimorfas rutas que los devenires corporales pueden asumir

Hablar de niños y de homosexualidad suena contra intuitivo, parecen categorías que se repelen mutuamente; pero ¿por qué? ¿Es posible pensar estas categorías de formas no antagónicas? Es mas ¿qué pasa con lxs niñxs no heterosexuales? ¿Y cuánto del privilegio heterosexual se proyecta en (y es dependiente de ) la inmaculada e idealizada figura de un niño blanco? Esas son algunas de las preguntas que la segunda parte de la quinta sesión abordará.

CORNEJO, Giancarlo. 2011. “La guerra declarada contra el niño afeminado: Una autoetnografía queer”. En: Iconos. Revista de Ciencias Sociales, n. 39. 79-95.

HALBERSTAM, Judith. 2008. “Pinta de butch: Una guía dura de las butches en el cine”. En: Masculinidad femenina. Barcelona & Madrid: Egales. 201-256.

SABSAY, Leticia. 2009. “Fronteras apasionadas: Imágenes del trabajo sexual”. En: Las normas del deseo. Imaginario sexual y comunicación. Madrid: Cátedra. 89-118.

SEDGWICK, Eve Kosofsky. 1993. “¿Cómo hacer que tus hijos sean gays?: La guerra contra los niños afeminados”. En: Tendencies. Durham: Duke University Press.


Sesión 6: Balance y otras preguntas

En esta sesión se hará un breve balance del curso. Además se incluirán temas de interés sugeridos por lxs estudiantes.