viernes, 4 de diciembre de 2009

La guerra declarada contra el niño afeminado


En la escuela había una sicóloga que me torturaba. Nos hacía exámenes que no entendía (ni entiendo) el sentido: dibujábamos personas, a nuestra familia, hacíamos listas de nuestros defectos y virtudes. Y ella siempre se quejaba con mis padres. Recuerdo que una vez los mandó a llamar y que vi claramente en su cuaderno de apuntes mi nombre y al costado una X en una opción que decía “problemas de identidad sexual”. No estuve presente cuando ella conversó con mis padres, pero lo que les dijo, que yo más o menos intuía, les molestó mucho.

Casi todos mis profesores me adoraban, pero recuerdo que sobre todo los que enseñaban educación física eran particularmente hostiles hacia mí. Uno de estos profesores habló con mi papá, porque estaba preocupado por mí, y le dijo (a mi padre) que yo era muy afeminado, y que todos mis compañeros se burlaban de mí. Mi padre al llegar a mi casa me reprendió, y no dudó en culparme por la hostilización sistemática de la que era protagonista en el colegio.


Cuando este profesor llama a mi padre para hablar de mi afeminamiento es inevitable y obvia la patologización de mi cuerpo, como de mis performances de género. Lo que no es tan obvio es que este joven y atlético profesor estaba reconociendo su propia impotencia, su impotencia para modificar mi afeminamiento, su impotencia para hacerme el hombre que se supone debía ser, y su impotencia para marcar claramente los límites entre él y yo. Recuerdo que este no era un profesor particularmente hostil hacia mí en su trato. De hecho, siempre me invitaba a jugar fútbol, o a correr con él y su grupo, a hacer caminatas largas, a hacer abdominales. En pocas cuentas me prestaba mucha atención. No obstante, yo rechazaba todas sus invitaciones, yo no me impresionaba por sus esfuerzos, y ciertamente yo no le prestaba tanta atención.

Como Sedgwick afirma, y mi padre nunca pudo siquiera considerarlo: “Para un niño protogay identificarse con lo masculino (o masculinamente) puede implicar su propia borradura”. (1993: 161)

Halberstam cita una potente pregunta de la obra de Gertrude Stein “Autobiografía de todo el mundo” (de 1937): “¿De qué te sirve ser un niño si vas a crecer para ser un hombre?” (2008:23) ¿De que me servía ser un niño si mi infancia era pensada como una transición a un espacio y un nombre que me parecía inhabitable, hombre? ¿Por qué ese niño no podía tener otros futuros?


Por muchos meses sentía demasiada angustia, no podía dormir, me dolía la cabeza y el cuerpo, lloraba antes de ir a dormir, me encontraba queriendo decir cosas que no sabía qué eran exactamente pero que las tenía que decir. Era la navidad del año 1996, y yo estaba solo con mi mamá y mi hermano menor. Y empecé a llorar, a llorar con gemidos muy fuertes. Entonces le dije a mi mamá que tenía algo que decirle, y lo que pronuncié balbuceando fue “Mamá, creo, que me llaman la atención los hombres”. Mi mamá también empezó a llorar, porque ella entendió qué quise decirle. Luego, ella nos llevó al cine a mí y a mi hermano a ver una estúpida comedia de Arnold Schwarzenegger, un supuesto símbolo de masculinidad heterosexual blanca; pero ¿acaso mi mamá sospechaba que éste también podía ser un icono homoerótico?

Si ese niño (que fui) vivió meses y años de dolor, angustia, pánico (homosexual) fue porque la díada secreto/revelación es constitutiva de lo que llamamos hoy homosexualidad (Sedgwick 1998). Este secreto en cuestión amenazaba con mi propia borradura, pero no solo con la materialidad que era y había sido, sino con una que aniquilaba cualquier posibilidad de futuro, y una que hacía que el amor (de cualquier forma) fuese imposible para mí.

No puedo negar que compartir el secreto me causó algún tipo de alivio. Probablemente si no lo hubiese hecho en ese momento hubiere pasado a formar parte de las listas de adolescentes gays que se suicidan; pero ¿en qué consistía el alivio? Esta escena no cuestiona (necesariamente) la privatización de la homosexualidad ni su paradójica espectacularización como secreto. Estoy más inclinado a pensar siguiendo a Mario Pecheny (2002 [2005]), quien cita el trabajo de Andras Zempleni, que no es la revelación de una verdad interna lo que más alivia, sino que al compartir un secreto (y talvez este en particular) se comparte también la angustia y el dolor que encarna la demanda de ocultarlo/exhibirlo.

Esta puede ser vista como la escena en que salgo del closet, pero me rehúso a llamarla y pensarla así. Ningún closet fue destruido, ni las bestias que lo habitaban fueron domadas y aniquiladas. El pedido o súplica que le hice a mi madre no fue que me ayude a salir del closet, sino que hiciera más habitable el closet para mí (y también para ella). Yo no salí del armario, ella entró más bien al mío.


¿Por qué una guerra es declarada contra un niño? Hay una potente cita a Sedgwick que puede darnos algunas pistas:

“La capacidad del cuerpo de un niño de representar, entre otras cosas, los miedos, furias, apetitos, y pérdidas de las personas alrededor… es terrorífica quizá en primer lugar para ellas, pero con un terror que el niño ya aprendió con gran facilidad y de todos modos con mucha ayuda”. (1993 p. 199, mi traducción).

Todo este dolor, toda la angustia que sentí en esa época de mi vida puede también ser pensada como melancolía. Y aquí me gustaría hacer un aporte a la teoría de la melancolía del género de Butler. Una diferencia entre la melancolía heterosexual y la homosexual, es que como yo en mi infancia y la mayoría de sujetos no heterosexuales que conozco hemos llorado (o lloramos) por no ser heterosexuales. Uno podría argumentar que no es que lloremos o hayamos llorado por no ser heterosexuales (y por no poder amar y desear sexualmente a mujeres), sino que lloramos por no tener los privilegios que la heterosexualidad implica ¿Pero estas dos posiciones son (tan) diferentes una de otra?

Estos “tratamientos psicológicos” buscaban supuestamente que mi homosexualidad sea impronunciable, pero hacían más bien que prolifere, que todo tenga que ver con ella. Como Butler (2004) argumenta la homosexualidad en ciertos contextos puede constituirse como una palabra contagiosa.

Yo no fui el único patologizado por estos profesores, psicólogos y psiquiatras lo fueron también mis padres, y especialmente mi madre. Figuras como las de “padre ausente” o “madre sobreprotectora” no tardaron en aparecer como explicaciones (porque tenía que ser explicado) de mi afeminamiento. Esther Newton (2000) cita la obra de Robert Stoller para quien la figura del niño afeminado es producto de la mucha cercanía y presencia de la madre y poca del padre. Así, como Newton sentencia: “la verdadera villana es la madre que se “gratifica” con su hijo demasiado” (191). De hecho quien me acompañaba a las sesiones con las diferentes psicólogas era mi madre. A ella se dirigían, y de hecho sobre ella recaían las atribuciones de culpa y responsabilidad.

La categoría “mujer”, es reiterada una y otra vez en estas intervenciones disciplinarias sobre mi cuerpo de una manera heteronormativa y misógina, que ya Guy Hocquenghem había señalado: “‘La mujer’, que por otro lado no tiene como tal ningún lugar en la sociedad, designada como el único objeto sexual social, es también la falta atribuida a la relación homosexual”. (2009: 54)

Mi madre, era así patologizada por su generoso afecto, que por estos “profesionales de la salud” será llamado sobreprotección y excesivo engreimiento, y que (me) generaría un cuadro de neurosis que estaría asociada a un odio hacia las mujeres que sería en el fondo una proyección de un odio iracundo hacia mi madre. Sobre todo esto reitero ya denunciaba Hocquenghem a inicios de la década de los 70. Mi madre sería esencialmente patologizada por un exceso también, por un exceso de masculinidad, que se expresaba en su relativa independencia, en su voz, en sus amaneramientos (o en la ausencia de ellos), y en ser la principal proveedora económica en mi hogar. No solo era mi género el disciplinado, lo era también el suyo.

21 comentarios:

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Cuelgo un comentario que me hizo llegar mi amiga Sue:

Giancarlo, me gustó mucho tu post. Lo sentí muy personal y conmovedor. Como te comenté hace poco, tu texto también ha hecho que me cuestione sobre algunas cosas como, por ejemplo, que nunca haya llorado por no ser heterosexual (yo, la más conchuda, jaja). La forma como concluiste tu texto es muy interesante y creo que analizar cómo se disciplina a la madre de un niño protogay bien vale otro post (o muchos más). Un beso y gracias por postear :D

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Y aquío un comentario de MariCarmen:

Me conmovió tu texto Giancarlo, en especial una cita q haces: “¿De qué te sirve ser un niño si vas a crecer para ser un hombre?” ... de qué nos sirve la libertad para ser de la niñez si al final la sociedad nos va imponer lo que quiere, en infinidad de aspectos, que seamos...

Rocío dijo...

Excelente texto: la verdad que me parece genial cómo partes de lo biográfico para plantear problemas "aparentemente solucionados" por los "saberes" que se fundan en el rollo heteronormativo. Me encanta tu método: ir armando la historia personal, el testimonio (con toda la fuerza del pacto autobiográfico) para luego organizar el tema desde una perspectiva teórica. Cada vez me sorprendes más...

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Rocío,

Gracias por tus generosas palabras. Lo aprecio mucho.
Este post es parte del proyecto que te comenté "Géneros promiscuos". De hecho es un proyecto de libro pensado para hacer que los limites entre lo narrativo y lo teórico se hagan más borrosos. Y como te comenté también una vez que termine el primer borrador me encantaría lo pudieres leer y comentar.
Besos.

calleshortbus dijo...

El texto es bastante emotivo, bastante crudo y a la vez bastante cotidiano... a Calleshortbus le encanta que haya una persona como Giancarlo quien lo escribiera y que nos dejara ver mediante un texto relativamente corto la realidad que millones de jóvenes en la temprana adolecencia viven o sobreviven... suicidarse es efectivamente una de las alternativas físicas, pero negarse a explorar la identidad de género escogida, coactarse de disidir de la sexualidad hegemónica, resulta pues, otra alternativa de suicidio... el suicidio de la propia identidad.

Claudia dijo...

Genial entrada, y muy gráfica esta línea.

"Yo no salí del armario, ella entró más bien al mío."

Anónimo dijo...

cuentanos mejor si alguien te violo de niño, algo interesante pes, ... jajaja

Anónimo dijo...

ademas AHORA RECIEN ENTIENDO PORQUE ERES... COMO ERES...

YA SABIA QUE DE CHICO ALGUN TRUMA FUERTE HABIAS SUFRIDO....

CLAMEMOS PORQUE NUESTROS NIÑOS NO TENGAN QUE PASAR POR LO QUE PASASTE TU, ASI NO HARAN MAS COMO TU AL FIN...

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

No borro los dos comentarios anteriores, no por respeto de ningun tipo a sus homofóbicos redactores, sino porque me parece que visibilizan cómo la violencia contra los niños afeminados es de común conocimiento y deseada por muchos.
El ultimo comentario, que tenía que ser anónimo jaja, en su ultimo párrafo me causa muhca gracia porque me recuerda cuán subversivo puede ser visibilizar infancias no hetersexuales. Esa persona dice "clamemos" y "NUESTROS niños". Me da gracia porque ni aquí dejan de entrar fanáticos religiosos.

calleshortbus dijo...

JA JA JA JA JA.. definitivamente la sociedad con la que convivimos tiene en las mentes y en las manos, cada quien, un poco de mierda.
No los borres amigo Giancarlo, efectivamente deben permanecer alli perennemente como evidencia de lo que la iglesia ha venido haciendo en las personas que hoy por hoy comparten el espacio con las personas con sexualidad disidente.
Pregoan a diestra y a siniestra amor, perdón, reconciliación y toda una cantidad de recursos morales que lo último que terminan significando es un montón de excremento para reducirnos como personas.
"yo te acepto... pero" "yo tolero lo que eres... pero" "yo puedo ser tu amigo...pero" todos esos peros son para decirte que eres persona si dejas de ser o hacer lo que eres o haces.

http://calleshortbus.blogspot.com

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Este mensaje me lo dejó mi amiga Violeta Barrientos:

Ya se me iba a pasar decirte que la primera en leerlo fue Beatriz y me dijo "está muy emotivo lo de Giancarlo". Y luego entré yo a ver y te vi con ese birrete en la cabeza, eras igualito! Ya veo que esos recuerdos de infancia se expresan en muchas ocasiones. Te entiendo perfectamente. Cuando uno tiene infancias difíciles que logró superar pero no olvidar, son siempre parte de nuestro discurso porque son nuestro hueso mismo. A mí antes me pasaba igual, mi infancia venía recurrentemente a mi discurso, a mi poesía, etc

Gatas en Fuga dijo...

Hola buscando blogs afines me encontré con el tuyo. Buenos textos. Echale una mirada a mi blog, son textos que escribo cada semana para un programa de radio de "sexo-política" digamos acá en mi ciudad (Valparaíso). Son mucho menos teóricos que los tuyos si, pero con su estilo especial.
Bueno suerte.
Saludos desde Chile.
Pablo (Vieja Barroca)

http://viejabarroca.blogspot.com

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Hola Pablo, Vieja Barroca,

Gracias por tu comentario. Tu blog también me ha gustado. Creo que tú eres amigo de Violeta Barrientos, no??
Sigamos en contacto,
Besos,
Giank

PAULA dijo...

Giancarlo:

Hace un tiempo te leí (cuando estuviste con Butler en Argentina)y hoy te volví a encontra por casualidad. En ambas oportunidades tus textos me resultaron refrescantes... precisamente por aquello que dice Rocío de borrar fronteras entre lo literario y lo teórico...esa idea me convoca... Estoy en un comité editor de una revista de estudiantes de magister en estudios de género de la u de chile (revista al sur de todo) que recién se inicia, ojalá te animes a escribir para el próximo número

abrazos,

paulapalacios@hotmail.com

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Hola Paula,

Gracias por tu comentario. Y claro que me encantaría participar de tu revista. Estoy preparando la traduccion de un texto de Eve KOSOFSKY Sedgwick. Tal vez eso podrìa ser?
Sigamos en contacto.
Besos,
Giank

Anónimo dijo...

SE BUSCA ESTUDIANTES DE C.COMUNICACION , PRODUCCION, FOTOGRAFIA , LOCUCION , AFICIONADOS ,IMPIRICOS,ETC. PARA REALIZAR ENCUESTAS Y ENTREVISTAS

Se busca estudiantes,principiantes, de institutos o academias de c.comunicacion ,fotografia , locucion y/o demas carreras afines, y AFICIONADOS tambien.

O simplemente si eres IMPIRICO ó AUTODIDACTA o una persona con iniciativa dispuesta a colaborar con nosotros pues eres bienvenido.

Para realizar ,encuestas , o escribir en un blog, o si deseas tambien puedes participar como asistente o colaborador, para fotografiar, para entrevistar y encuestar a chicos deportistas , entrevistar a chicos activos, a hombres futbolistas.

Tu participación o colaboración con las encuestas , entrevistas y demas asuntos será ¨ad honorem¨.

En este ambiente estarás rodeado de muchos chicos deportistas bien activos y viriles, si te gusta ver muchos hombres juntos y desnudos o semidesnudos , esta es tu oportunidad.

mi telefono y correo en , mas informacion en la pagina web:

www.clubdeamigox.blogspot.com

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Holas,

Juan Manuel, un amigo de Córdoba, ha escrito un post muy lindo sobre las infancias queer y una gallinita.
Este es el link:

http://sexuadanias.blogspot.com/2009/12/los-huevos-de-oro.html

Orlando Deavila dijo...

Es dificil comprender cuales son las vivencias cotidianas de un disidente sexual. Es la exposición permanente al odio, a la intolerancia, a la intransigencia. Se que deberan pasar muchos años antes de que los esquemas culturales que rigen esta sociedad se abran a lo "distinto". Pero es una lucha que no aguarda espera.

Orlando Deavila dijo...

Es dificil comprender cuales son las vivencias cotidianas de un disidente sexual. Es la exposición permanente al odio, a la intolerancia, a la intransigencia. Se que deberan pasar muchos años antes de que los esquemas culturales que rigen esta sociedad se abran a lo "distinto". Pero es una lucha que no aguarda espera.

territoriosdeesperanza.blogspot.com

EMMANU// dijo...

te felicito por tu texto , tiene unas lineas de sesgo dramaticas, al menos me da esa impresion. no es que me afecte. aprecio la seriedad con la que lo encaraste, y esta muy bueno esto de auto-teorizarse, por buscarle algun sentido que vaya mas alla de la inducción-deduccion.
nada mas decir esto, el resto de los comentarios que has recibido concuerdo con muchos de ellos, muy seleccion de citas. sobre todo esa impronta teleologica que de pronto a veces la olvidamos, esto es, el camino de todo niño pareceria ser el de ser hombre heterosexual
salud!

Ana Elena dijo...

Hola Giancarlo, que interesante análisis, tan intelectual y cálido a la vez. Todas tus intelectuales reflexiones son tan profundas, que me hacen envidiar no los injustos malos momentos que pudiste pasar o el dolor, sino el resultado en quien te has convertido: un ser adorable que toda madre quisiera tener como hijo y utilizo esa palabra, porque no conozco otra.
Te has liberado de los viejos ropajes e ilusiones que la muchas veces autoritaria cultura te ha impuesto y tu brillante desnudez, a pesar de la agonía de los maltratos que viviste y vives han roto las cadenas dolorosas de tu antigua esclavitud. Los privilegios heterosexuales que tanto deseas no son para nada comparables con la libertad con la que ahora gozas.
Tienes el privilegio de decir: Soy libre.
Te aprecio mucho
Ana Elena