jueves, 27 de agosto de 2009

Las palabras del subalterno no son palabras

Escribo ahora indignado porque di una entrevista al programa “Enemigos Íntimos” (conducido por Beto Ortiz y Aldo Miyashiro) el día miércoles 27 de agosto, y fui editado de tal forma que terminé diciendo en la TV lo que en la entrevista dije explícitamente jamás se debía decir de una relación lésbica o gay. Es decir dije que nunca se debía patologizar y criminalizar una relación lésbica y di ejemplos de lo que sujetos homofóbicos (muchos psiconalistas y psiquitaras) dicen de nosotr@s. Y convirtieron mis palabras en lo que explícitamente estaba criticando. El motivo de la entrevista fue el del caso de la familia Fefer (el asesinato de la madre de la que la hija y su novia son ahora las principales sospechosas para la fiscalía).

El periodista Renzo Madrid. me llamó para una entrevista sobre este caso; ya me habían entrevistado una vez anterior en este programa sobre los crímenes de odio, y el reportaje me pareció bueno. Asumí incorrectamente que éste sería en la misma línea y por ello accedí. Desde el inicio de la entrevista caí en cuenta que ese reportaje sería una mierda. El periodista empezó su “entrevista” con una única pregunta en mente: “¿Cómo son las relaciones lesbianas?”. Le dije que esa era una pregunta esencialista, y que las relaciones lésbicas eran diferentes unas de otras, y que las mujeres lesbianas (como el resto del mundo) eran diferentes unas de otras.

Luego fue directo al caso de Eva Bracamonte y Liliana Manarelli, la pareja lesbiana convertida en el nuevo objeto excrementicio adorado de la TV, y le dije que no me iba a pronunciar sobre ello. El periodista esperaba de mi una suerte de tipología clínica patológica en que el “desviado” y desviante” vinculo de parentesco y afecto entre estas dos jóvenes explicara el homicidio. Y le dije explícitamente que eso era lo que él esperaba (como la sociedad homofóbica en su conjunto) y que yo eso no le diría. Es más di ejemplos de lo que sujetos homofóbicos dicen de los vínculos de parentesco homosexuales para criminalizarlos. Y aparecí en la TV diciendo lo que explícitamente puse como contraejemplo, y como muestras de la homofobia, lesbofobia y misoginia hegemónicas.

Gayatri Spivak afirma que el subalterno carece de un lugar de enunciación. Y esta afirmación se corrobora en este humillante episodio de violencia epistemológica. Mis palabras no eran palabras, podían ser usadas incluso por mis enemigos y de formas en que se convirtieran en sus palabras. Es paradójico porque yo aparezco hablando en el reportaje. Lo que podría mostrar algún grado de concesión del sistema porque finalmente soy un activista gay y un académico crítico, pero yo no reconozco esas palabras. Es mas, me hieren como si las hubiese proferido otro, y otro que conozco bien, un sujeto homofóbico. Cuando David Halperin define la homofobia como una pretensión de conocimiento sobre objetos homosexuales no se equivoca. De hecho la conceptualización de Spivak de la inexistencia de un interlocutor discursivo cobra vital interés para los estudios queer, gays, lesbianos y trans.

Después de esas preguntas, el periodista me mostró fotos de una de las dos muchachas con una modelo de la farándula local. Y le dije que qué esperaba de mí al ver esas fotos. Me preguntó “¿qué crees que dicen?”, yo le dije que de ellas no decía mucho, pero que decía en cambio mucho de las personas y de la cultura que habían construido una historia homoerótica terrorífica que dejaba intacta la heterosexualidad como matriz cultural hegemónica. También le dije que los cuerpos de las mujeres lesbianas no eran ratas de laboratorio que podían ser explorados, destrozados y consumidos. Le hice ver, además, que este caso era un vínculo lesbiano que importaba solo porque había un crimen de por medio para demostrarnos como la noción de sodomía se actualiza constantemente. Recordemos que Sodoma alude al exterminio de una población por determinadas prácticas sexuales. Las lesbianas cuentan e importan solo cuando son asesinadas o cuando matan. Y de hecho la homosexualidad es postulada como causa principal de la muerte o asesinato. Recuerdo el patético pedido del camarógrafo que quería filmarme viendo las fotos de estas chicas como si fuere un médico forense que ve al detalle fotos de un brutal crimen, y se lo dije y mostré mi rechazo frontal a ese pedido.

Si accedí a la entrevista es porque creo que uno no puede ceder tan fácilmente el espacio de la media a discursos y sujetos homofóbicos. Sin embargo, ser convertido en el sujeto contra el que uno lucha es de las experiencias más violentas que he vivido recientemente.

Para finalizar, quiero disculparme con las dos jóvenes protagonistas de esta historia, porque yo no dije nada lesbofóbico sobre ellas, también quiero disculparme con todas las mujeres lesbianas, y con todas las personas que he podido herir. Este post es una forma de reparación para mí mismo. Y mi ira no me la quiero guardar. Quiero que los sujetos homofóbicos sientan mi ira, la ira de alguien a quien le han arrebatado sus palabras, pero no su capacidad de indignarse.