jueves, 12 de marzo de 2009

Los triángulos de deseo: Las vedettes y el deseo masculino heterosexual por (ser) lo femenino


La producción de imágenes funcionales de la homosexualidad (masculina) asociadas a la muerte o a amores imposibles puede verse también como un ejercicio de biopoder; como control y distribución de la categoría vida, que produce normativamente a la heterosexualidad como su derrotero inevitable. O incluso en los términos de Beatriz Preciado (2008) como tecnopoder. Es decir que la relación del cuerpo y el poder se produce mediante procesos tecnológicos de incorporación. Así las vedettes, las biomujeres, cuyo cuerpo ha sido transformado por el consumo de hormonas o la aplicación de silicona líquida, son representadas como el objeto “natural” del deseo masculino heterosexual. Sin embargo, las travestis y transgénero son sancionadas y abyectizadas por usar las mismas tecnologías para producir efectos similares en sus cuerpos.

Ahora las vedettes concentrarán mi análisis, ya que un elemento que evidentemente corrobora la masculinidad heterosexual desde quien la enuncia (en los diarios “populares”) es la importante presencia de dichos cuerpos femeninos semidesnudos dispuestos para su goce. No obstante, cabe hacer la siguientes preguntas ¿Las vedettes son exclusivamente objetos de deseo heterosexual masculino? ¿O también son posibles otras articulaciones de deseo frente y alrededor de estos exuberantes cuerpos? Y sobre todo ¿Cuáles son los efectos de la puesta en escena de la exhibición de estos cuerpos femeninos?

La respuesta más evidente es concitar el deseo heterosexual masculino. En los kioscos muchos hombres “cumplen” su rol y acuden al llamado. Así lo que se tiene son muchos hombres (de diferentes edades y procedencias de clase) deseando, y haciéndolo colectivamente.

¿Cómo y por qué el deseo de estos hombres, apretados frente a los kioskos, no se convierte en “mariconada”? ¿Cuándo la proximidad de espaldas y pechos se convierte en punteada, en práctica homoerótica ? ¿Cómo saber si el deseo generado es el efecto de la exposición del trasero de una vedette o más bien es motivado por la cercanía a otros cuerpos masculinos? Tal vez los cuerpos de las vedettes pueden ser entendidos como vehículos (o recipientes) de deseo homoerótico.

Si como también resulta evidente la masculinidad heterosexual es un valor altamente atesorado, y en estos diarios “chicha” es fácilmente corroborable, ¿por qué no sería posible una articulación del deseo homoerótico entre un productor de conocimiento masculino heterosexual y una audiencia también masculina y heterosexual? ¿La comunidad homofóbica no está acaso sedimentada por el homoerotismo? (Sedgwick 1985)

Hagamos más evidentes este triángulo de deseo: Tenemos un narrador/productor masculino heterosexual, los cuerpos de las vedettes y una audiencia masculina heterosexual. Los vínculos de deseo del narrador hacia las vedettes, como de la audiencia hacia los cuerpos semidesnudos de estas mujeres son obvios. Los vínculos de identificación entre el narrador y la audiencia son menos visibles, y radican en compartir aparentemente el mismo objeto de deseo. Pero así como existen vínculos de identificación entre el narrador y la audiencia, existen vínculos de deseo. De un deseo tan intenso que por momentos hace palidecer al deseo heterosexual que parece el eje de dicha triangulación. Pero eso no es todo, con los cuerpos de las vedettes así como se establecen vínculos de deseo también se establecen vínculos de identificación. Es decir, tanto el narrador como la audiencia se identifican en la posición de ser observados y deseados por la mirada del hombre heterosexual.

7 comentarios:

Luís Sánchez Toro dijo...

Estoy muy de acuerdo con tu idea de la triangulación identitaria del deseo, como “envío” postal de un intencionado diálogo heterosexual, que pudiera alternar una figuración homoerótica (el deseo identitario heterosexual es homoerótico). ¿Por qué no alcanza a ser mariconada? Para mi la respuesta parece estar en la posición objetal y convencional (acuerdo común entre los hombres heterosexuales) de la función del cuerpo femenino, al hacer de él depositario y, a la vez, transmisor del deseo, se liquida la evidencia de una posible orientación homosexual. Pero el pacto, que elucubra la figuración objetal feminoide es llanamente una excusa para identificarse, deseosamente, en el Otro. Detrás de todo juramento e inscripción heterosexual se vela un fantasma homoerótico.

Saludos.

EL OBSERVADOR dijo...

O sea en buen cristiano, te estas preguntando ¿que tan mujeres son las travestis y transexuales? y ¿por qué no son aceptadas por los "machos" como objetos de deseo?

Me podrías explicar ¿por qué las travestis y transexuales insisten en tratar de encajar en una lógica heterosexual?.

A muchas transexuales y travestis dicen que no son homosexuales con cierto desprecio por la condición homosexual, ellas se engañan asi mismas creyéndose que son "normales" pues dentro de su universo, si ellas son mujeres, es normal que aspiren a ser amadas por "hombres".

En consecuencia los homosexuales somos anormales porque aspiramos al disfrute sexual y al amor de alguien de nuestro mismo sexo, lo que constituye una aberración, para la gente "normal" en donde se sienten incluídas las travestis y transexuales.

Creo que esta es una construcción psicológica producto de la cultura, una continuación de la matriz hetero dominante de la cultural cristiana occidental, en donde no cabe lo que no sea macho-hembra, esto evidencia un nivel evolutivo muy elemental.

Si las travestis y trasexuales no se sienten "no heterosexuales" ¿que hacen participando en los colectivos de este tipo?.

Ojalá algun dia estas personas puedan ubicar su espacio en el cosmos de la sexualidad humana.

Con respecto a que si los "machos" verdaderos no tienen un homosexual oculto, eso estará en libertad de cada quien decirlo, porque tendria que poder leer la mente humana para saber que es lo que realmente desean los otros.

Lo que si es un hecho es que la cultura machista evita que muchas personas expresen sus reales deseos sexuales y que debemos aspirar a la igualdad de derechos ciudadanos de todos los peruanos.

Esta es solo mi opinión y no pretendo que sea la verdad absoluta, no tengo tanta soberbia.

EL OBSERVADOR

Fatherfucker dijo...

Hola guapo. De dónde has salido? Tu blog ME ENCANTA.
Muy agudas tus observaciones. Lo e las Post Op es en el Cenro Cultural de España en Santa Beatriz y el seminario comienza en marzo. Ahí mismo te pueden dar más detalles. Que lo disfrutes mucho, esas chicas son un TESORO.
Yo sigo recuperando mi corazón que este fn de semana fue secuestrado por una jauría de perras...
Besos enormes.

Fatherfucker dijo...

NNNNNNOOOOO, que coño digo en marzo NO.
En MAYO!

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Gracias FutherFucker,

Ese blog tb me parece muy bueno. Y la iniciativa de las POST OP tb. De hecho le pasare la voz a todas las cabras, tracas , putas y machas que conozca.

Un besote,
Giank

Ho Amat y León dijo...

Hola:

El posteo me resultó rebuscadamente freudiano. Parte de un supuesto discutible, que el deseo de placer (en este caso, el deseo de los varones por identificarse con lo "heterosexual", deseo que al concretarse, deviene en placer), es necesariamente erótico (tal como entiendo la cuestión, el deseo erótico es intrínsecamente placentero, pero no todo deseo de placer es intrínsecamente erótico).
Aquí esta el meollo de l asunto, si me convencen de que necesariamente hay erotismo, en el deseo placentero de identificación con lo hetero (en el específico caso citado de las fotos de las vedettes y los amontonamientos de varones en los kioscos), recién atraco.

Saludos.

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Observador,

Disculpa en haberme demorado en contestarte. He estado bastante ocupado ultimamente.
En este ensayo no intentaba responder a la pregutna ¿qué tan mujeres son las travestis y transexuales? Pregunta que supone que la categoría feminidad (o mujer) solo le "pertenece" a mujeres. Tal vez sí haya intentado problematizar la siguiente pregunta que resaltas ¿por qué los "machos" no reconocen a las travestis como objetos de deseo? Aunque tambien muy tangencialmente. Mi idea era más ver cómo el cuerpo era producido culturalmente. Es decir, nadie patologiza o desprecia a una mujer que se pone tetas porque este procedimiento quirúrgico va de acuerdo co nlas normas hegemónicas sexuales. En cambio en el caso de las personas transgénero hay una fuerte violencia y sanción cultural por tal atrevimiento. Pero esto no es tan simple cómo presentar a las trans como seres subalternos que aspiran a la normalización heterosexual. De hecho podriamos preguntarnos qué pasaría si una mujer heterosexual deseara intervenirse los senos, pero en vez de agrandarlos o levantarlos se los deseara retirar. Tal vez allí esa mujer sí compartiría mucho con las personas travestis y transgénero, o sería ella misma considerada en esta categoría.

Yo creo que aunque reconoces que son muchas (y no todas) estás haciendo generalizaciones simplistas sobre la transgeneridad y transexualidad. Habria que decir que apelar a una naturaleza que tiene que ser cosntruida con tecnologias quirurgicas y hormonales es por lo menos crítica de una noción del sexo como esencia que solo se describe, y jamás se produce.
Estoy de acuerdo que hay muchos discursos contradictorios. Pero de esto noe scapamos muchos gays, que nos sentimos verdaderos revolucionarios frente a los "deseos normalizadores" de las personas trans. Uno podria preguntarse que deseo más normnalziador que adscribirse a una masculinidad para ser, supongo.
Un saludo,