miércoles, 25 de marzo de 2009

Taller "Nuevos estudios de género" en la PUCP


El taller de lectura busca contribuir al debate académico sobre las teorías y estudios de género. En ese sentido, se introducirá a la reflexión académica peruana la obra de la teórica estadounidense Judith Butler. Su obra ha sido de central importancia para los estudios de género y el feminismo contemporáneo, pero también para el postestructuralismo y el pensamiento crítico.
Sus ya clásicos “El género en disputa”, “Cuerpos que importan” y “Deshacer el género” serán trabajados minuciosamente; pero también se leerán otros textos suyos como: “Mecanismos psíquicos del poder”, “Lenguaje, poder e identidad” y “El grito de Antígona”. Además se usarán textos de otros autores y producciones audiovisuales.

Entre los temas principales de la obra de Butler están:

Crítica a la oposición sexo/género
Género como perfomatividad y tecnología
La melancolía de género
Las relaciones entre la sujeción y la libertad
El lenguaje de odio
Las vidas que no merecen duelo
La obediencia promiscua

¿A quiénes está dirigido?

La obra de Judith Butler es de interés para diversas áreas como: sociología, literatura, antropología, ciencia política, psicología, filosofía, educación, entre otras.
La participación en este taller de lectura es gratuita. Solo tienen que escribir a debatesgenero@gmail.com e inscribirse.

El taller será dirigido por Giancarlo Cornejo Salinas, licenciado en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Los talleres serán cada dos semanas los días viernes de 6 a 8 pm.
Las primeras sesiones serán: 17 de Abril, 15 de Mayo, 29 de Mayo
Lugar: Facultad de Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú
La participación en el taller no tienen ningún costo.

Textos a trabajar

Sesión 1: Introducción a debates contemporáneos de género
Presentación y exposición a cargo de Giancarlo Cornejo
Rubin, Gayle “El tráfico de mujeres: Notas sobre la economía política del sexo”
Rubin, Gayle “Reflexionando sobre el sexo: Notas para una teoría radical de la sexualidad”

Sesión 2: Des(hetero)sexualizando el género
De Lauretis, Teresa “La tecnología del género”
Moraga, Cherríe Moraga. 1988. “La guera”. En: Esta puente, mi espalda. Eds: Moraga y Castillo. San Francisco: Ism Press.
Sedgwick, Eve. 1998. Epistemología del armario. Barcelona: Ediciones de la Tempestad. Capítulo 1: Epistemología del armario, y Capítulo 5: Proust y el espectáculo del armario.

Sesión 3: Desestabilizando la dicotomía sexo/género
Butler, Judith. 2001. El Género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. México DF: Paidós. Capítulo 1: Sujetos de sexo/género/deseo.
Wittig, Monique. 2006. “La categoría de sexo”, “No se nace mujer”, y “El pensamiento heterosexual”. En: El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Madrid: Egales.

Sesión 4: Cuerpos que no importan
Documental “Paris is burning”
Butler, Judith. 2001. El Género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. México DF: Paidós. Capítulo 3: Actos corporales subversivos.
Butler, Judith. 2002. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del sexo. Buenos Aires: Paidós. Capítulo 4: El género en llamas.

Sesión 5: La melancolía de género
Butler, Judith. 2001. Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Ediciones Cátedra. Capítulo 5: Género melancólico / Identificación rechazada.
Butler, Judith. 2006. Deshacer el género. Barcelona: Paidós. Capítulo 1: Al lado de uno mismo.
Sigmund Freud “Duelo y melancolía”

Sesión 6: La sujeción promiscua
Althusser, Louis “Aparatos ideológicos del estado”
Butler, Judith. 2001. El grito de Antígona. Barcelona: El Roure Editorial. Capítulo 3: Obediencia promiscua.
Butler, Judith. 2001. Mecanismos psíquicos del poder. Teorías sobre la sujeción. Madrid: Ediciones Cátedra. Capítulo 4: La sujeción en Althuser.

Sesión 7: El poder de herir de las palabras
Butler, Judith. 2004. Lenguaje, poder e identidad. Madrid: Síntesis. Introducción y Capítulo 3: Palabra contagiosa.
Eribon, Didier. 2001. Reflexiones sobre la cuestión gay. Barcelona: Anagrama. Primera parte: I, III, VII, VIII, IX, X, XVII.

Sesión 8: En torno a la intersexualidad y transexualidad
Película “XXY”
Butler, Judith. 2006. Deshacer el género. Barcelona: Paidós. Introducción, Capítulo 3: Hacerle justicia a alguien, y Capítulo 4: Desdiagnosticar el género.

Sesión 9: Masculinidades femeninas
Película “Boys don’t cry”
Butler, Judith. 2002. Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos del sexo. Buenos Aires: Paidós. Capítulo 2: El falo lesbiano y el imaginario morfológico.
Halberstam, Judith. 1998. Female Mascuinity. Durham ad Lodon: Duke University Press. Capítulo 1: An Introduction to female masculinity: Masculinity without men.
Halberstam, Judith. 2005. In a queer time and place. Transgender bodies, subcultural lives. New York: New York University Press. Capítulo 4: The transgender look.

Sesión 10: Miradas a Butler
Espinosa, Yuderkys. 2007. “A una década de la performatividad”. Escritos de una lesbiana oscura: Reflexiones críticas sobre feminismo y política de identidad en América Latina. Buenos Aires – Lima: en la Frontera.
Femenías, María Luisa. 2003. Judith Butler: Introducción a su lectura. Buenos Aires: Catálogos. Capítulo 2: La crítica a Beauvoir.
Pérez Navarro, Pablo. 2007. “Cuerpo y discurso en la obra de Judith Butler”. En: Teoría Queer: Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas. Eds. Córdoba, Sáez, Vidarte. Barcelona: Egales.
Preciado, Beatriz. 2002. “Breve genealogía de los juguetes sexuales o de cómo Butler descubrió el vibrador”. Manifiesto contra-sexual. Madrid: Opera Prima.

jueves, 19 de marzo de 2009

Movimiento(s) TLGB y políticas del escándalo

Esta es una ponencia de hace casi tres años. Igual me gusta asi que la publico.


Heteronormatividad: podría ser entendida como una institución (valores, normas y creencias) que crea las categorías heterosexual y homosexual e impone la primera como única sexualidad válida, legítima, aceptable. La heteronormatividad no es una norma inmóvil sino que tiene que ser actualizada constantemente, para invisibilizar sus contradicciones y vacíos.

La heterosexualidad como norma sexual pública: Para Adrienne Rich la heterosexualidad no es una opción sexual ni es privada, sino es una institución hecha desde, por y para el poder masculino. La heterosexualidad no puede ser tratada como una preferencia o una orientación sexual, ya que no existen opciones reales para elegir. Monique Wittig sostiene que la heterosexualidad no es una práctica sexual sino un régimen político. Nadie que sea heterosexual piensa la heterosexualidad como algo central en su vida, sino lo viven como algo connatural a su género o incluso a su sexo.
La homosexualidad como categoría identitaria: la homosexualidad es pensada como una categoría de identidad (algo que se es), y es vivida por muchas personas en esos términos por el estigma que rodea asumir dicha identidad, ya sea para visibilizarla o esconderla.
La heterosexualidad es una categoría estrechamente asociada a lo masculino. Para Peña la heterosexualidad arrebata el poder a las mujeres convirtiendo su sexualidad en esclavitud. La sexualidad femenina solo existe a partir de un discurso masculino. El conocimiento de la sexualidad, por y para lo femenino, resulta invisible y no puede existir. La sexualidad femenina, no existe dentro del discurso masculino, no existe en el sistema patriarcal. Y por ello lo lésbico es invisible.
La homosexualidad como categoría asociada a lo femenino. La homosexualidad para ser devaluada (en un contexto sexista y hasta misógino) es feminizada como categoría. En ese sentido, es que la asociación que en el imaginario colectivo de muchas personas las travestis son los homosexuales, y lo son porque hacen visibles roles y maneras asociadas a lo femenino.
La heterosexualidad no se opone, sino que implica homoerotismo y homosocialidad.
Al existir una categoría otra (la homosexual) los contenidos eróticos en las relaciones entre hombres no son cuestionados, son naturalizados e invisibilizados.
Andrade define la homosocialidad como la emergencia de contenidos eróticos en las relaciones entre hombres. Para Sedgwick la homosocialidad (que se define para distinguirse de la homosexualidad) expresa tensiones entre el deseo de establecer relaciones entre hombres y la mantención del orden heterosexual dominante. La afirmación más provocadora e importante de Sedgwick es que la homosocialidad implica el deseo latente por consumar relaciones sexuales entre hombres, y por tanto que la heterosexualidad y el homoerotismo no constituyen una oposición binaria sino que coexisten. Este homoerotismo se hace más visible en ciertos espacios como canchas de fútbol, gimnasios, o ritos como las peleas y borracheras, y suele tomar formas que no son codificadas como eróticas sino lúdicas (”metidas de mano”, representar parejas gays, etc).
Al usar la categoría homosexual como referente abyecto (y opuesto) de la norma heterosexual lo que se busca es que nuestras miradas obvien los contenidos eróticos de las relaciones entre hombres (heterosexuales) que son construidos como “normales”. De esta manera, la heteronormatividad erige a los hombres heterosexuales como espectadores, pero no les permite involucrase e implicarse. Así la heteronormatividad es dependiente, también, de la homosexualidad para definir sus límites. De esta manera se puede ir postulando que lo que tenemos que hacer es implicarlos, contaminarlos.
La homosexualidad asociada a razas “subalternas”. Andrade introduce la noción de “masculinidades racializadas” y con ello hace alusión al que los ideales hegemónicos de la masculinidad tienen en mente al hombre “blanco” como agente del poder imperial. Entonces la heteromormatividad implica discursos en torno a la raza para disciplinar las relaciones políticas/sexuales que naturaliza. En ese sentido, es que se puede hablar de sexualidades racializadas y evidenciar los lugares desde los que se nomina la racialización (proceso de construcción de connotaciones diferenciales basadas en las nociones de “raza” y que son atribuidas como cualidades de sujetos dados) de las sexualidades disidentes de la norma heterosexual obligatoria.

Mi propuesta teórica y política es que el escándalo es el que puede vincular estas dos categorías que son presentadas como opuestas. Y así cuestionar la heteronormatividad que las crea y reproduce.
Escándalo: El escándalo es toda situación que evidencia (o visibiliza) una diferencia de las realidades hegemónicas o de las socialmente deseadas. En ese sentido para las masculinidades hegemónicas el escándalo es toda situación que visibiliza la disidencia de las mismas.
Kulick y Klein le otorgan una importancia central al escándalo en la actuación política de las travestis brasileñas. Ellos explicitan el poder del escándalo con un ejemplo de la vida cotidiana de muchas travestis prostitutas: En un pequeño cuarto de hotel, un hombre y una transgénero prostituta acaban de tener sexo. El precio de este encuentro había sido acordado antes de entrar al cuarto, pero la travesti insiste en que los 30 reales (del acuerdo inicial) son insuficientes, y son insuficientes (según ella) porque tuvo que penetrar al cliente. El hombre no aceptó este argumento y se negó a pagarle. Entonces ella lo amenaza con hacerle un escándalo; y empieza a gritar “Tú, cerdo asqueroso, deberías sentir vergüenza, ¡tú maldito maricón! Actúas como un hombre pero vienes aquí para que te tire como a una perra. Me chupas la verga y quieres que te coja ¡maricona sin vergüenza! ¡Tú, eres más mujer que yo! ¡Tú, eres más puta que yo!”[1]. El hombre accedió al chantaje como la mayoría en esa situación.
Esta escena refleja el poder del escándalo; y su poder radica en la capacidad de generar vergüenza. Esta escena es una acción individual de una travesti. El gran reto es convertirla en una acción política colectiva. Según Kulick y Klein el escándalo no hace nada para contrarrestar las bases socioculturales que constituyen a las travestis como sujetos abyectos (en las sociedades brasileñas contemporáneas), sino todo lo contrario. El escándalo no reta a la abyección, mas bien la refuerza. Y las travestis usan el escándalo como una forma de extender el campo de su propia abyección. En otras palabras se trata de nominar y de implicar desde la abyección. Se trata de hacer asquerosos y despreciables a los otros también.
Nuestras demandas por reconocimiento de igualdad son escandalosas (especialmente en el caso de las travestis), ya que no se trata solamente de que las travestis son iguales a los demás, sino que los demás son iguales a las travestis. Se trata de visibilizar las semejanzas con el sujeto abyecto, se trata de reconocer la propia abyección. Para Sedgwick esto es la “conciencia de la vergüenza”. Sedgwick argumenta que la culpa es un sentimiento que se focaliza en el sufrimiento del otro, pero la vergüenza es el sufrimiento de un@ mism@ en manos de otro.

Gays y lesbianas = heterosexuales == normales
Heterosexuales = maricas, tracas, machonas, locas == anormales, asqueros@s

Contaminar es implicar, arrastrar. Las travestis pueden implicar y arrastrar a la categoría de abyección muchos elementos de las masculinidades hegemónicas y así desmitificarlas, cuestionarlas y deconstruirlas.
Para Kulick y Klein esta incapacidad de “definición” de las travestis que se expresa en la dificultad de referirse a ellas como “los” o “las” o en las afirmaciones de algunos posmodernos que sostienen que las travestis rechazan la identidad, hace que la categoría “travesti” nunca llega a tener un significado específico. Esta ambigüedad (que puede extenderse en general a las personas disidentes de la heterosexualidad obligatoria) en la definición del referente “travesti” puede ser usada por ellas. Si no se sabe quiénes son exactamente travestis se deja una ventana abierta para la capacidad de implicar a otros.
Según Fraser la homofobia no busca subalternizar a las travestis y a las personas con sexualidades disidentes de la heterosexualidad como por ejemplo el sexismo sí a las mujeres. Y sus políticas de aniquilación no pasan solamente por asesinatos, sino que la invisibilidad, la represión, y la conversión a la heterosexualidad son formas de exterminio de lo no heterosexual y talvez más efectivas. En ese sentido si las travestis son capaces de contaminar e implicar ¿a quiénes se exterminaría?, ¿qué se exterminaría si lo que “no tuvo mancha ahora la tiene”? Parte de nuestra lucha es manchar y contaminar a los otros.
Beatriz Preciado en su manifiesto político “Multitudes queer: Notas para una política de los anormales” aporta la noción de “multitudes” a la teoría queer frente a la noción de “diferencia sexual”. Las teorías queer buscarían una desontologización de las políticas y de las identidades.
Preciado postula la sexopolítica como una de las formas dominantes de la acción biopolítica del capitalismo contemporáneo por la que se crean cuerpos heteros “normales” y otros cuerpos “desviados”. Las travestis visibilizan el que el propio cuerpo y su construcción están sometidos a relaciones asimétricas de producción corporales.
Los cuerpos de la multitud queer expresan una “desterritorialización” de la heterosexualidad (una resistencia a llegar a ser “normal”). Preciado rescata el que las políticas queer no se oponen a las estrategias identitarias y propone estrategias políticas: desidentificación (“las lesbianas no son mujeres”, “las maricas no son hombres”, “los trans no son hombres ni mujeres”), identificaciones estratégicas (hiperactuar la identidad desde las categorías de abyección como resistencia a la normalización y a la universalización).
A diferencia de las políticas “feministas” o “gays” la política de la multitud queer no se basa en una identidad natural (hombre/mujer) ni en una definición basada en las prácticas (heterosexuales/homosexuales), sino en una multiplicidad de cuerpos que se alzan contra los regímenes que les construyen como “normales” o “anormales”.
Las multitudes queer son postfeministas porque cuestionan la creación de un sujeto femenino unitario, universal, esencializado, blanco y heterosexual. Por otra parte, se diferencian de los movimientos de liberación de gays y lesbianas. Estos movimientos gay-lésbicos buscan reforzar las categorías de identidades sexuales para aspirar a la normalización de gays y lesbianas, y a su integración en el patrón heterosexual dominante (derecho al matrimonio, adopción de niñ@s, etc).

El movimiento TLGB tiene que aspirar a políticas afirmativas, que reivindiquen las identidades gays, lésbicas, trans y bisexuales. El matrimonio para gays o lesbianas no debe ser algo de que espantarnos, o que vanalizar. El matrimonio tuvo un correlato de asociación muy fuerte a una burguesía emergente (en ciertos contextos), que sirvió para garantizar y legitimar la propiedad privada, pero ese no es un simbolismo universal ni estático. El matrimonio también implica reconocimiento social. Y ese reconocimiento no nos puede ser negado. El gran problema es pensar que el matrimonio gay o lésbico es la gran meta (o propósito último del activismo TLGB). Y es un gran problema porque la norma de matrimonio por si sola no cuestiona los cimientos de la exclusión que nos afectan a la mayoría de personas tlgb o queer. Y el matrimonio puede terminar constituyéndose en una institución que genere nuevos tipos de estratificación y exclusión, sino viene acompañada de un cuestionamiento frontal del sistema.
Son las políticas transformativas las que debieren ser nuestra gran meta. Creo que debiéremos ser ambiciosxs y aspirar a destruir la imposición de la heterosexualidad como norma sexual pública obligatoria, y esto implica cuestionar frontalmente el racismo y el sexismo, y en consecuencia deconstruir los sistemas que crean las razas y los dos géneros. De esta manera renunciar a las dicotomías jerarquizantes, y pensar en términos de redes de multiplicidades cambiantes que se intersectan.
La democracia liberal no nos va a alcanzar para cumplir este propósito. La democracia liberal promueve las libertades humanas, para que exista el mercado y en función de éste. En términos marxistas podríamos decir que el mercado necesita de mano de obra libre para ser contratada y de la que se extrae la plusvalía. El liberalismo luego promueve libertades diversas y funcionales, pero no cuestionan las desigualdades económicas (y estructurales) o no frontalmente. La democracia del liberalismo propone la figura de igualdad jurídica de desiguales en todos lo demás ámbitos de poder. Habría que preguntarnos ¿cuánta desigualdad aguanta esa democracia?
Las diferencias son buenas, los seres humanos somos diferentes en tanto individuos particulares y únicos; pero la desigualdad es el acceso diferenciado a capital económico, cultural, político y simbólico por poseer ciertas características (o diferencias). Por tanto no hay que confundir diferencias con desigualdad, ni pensar que las diferencias justifiquen o deban legitimar las desigualdades. Es por ello, que me inclino a una propuesta socialista de transformación radical de estos sistemas y estructuras. Apostar así por una democracia socialista radical, crítica e inclusiva parece ser un proyecto de larga duración, pero del que podremos obtener los resultados más significativos para nuestras luchas.
Nuestras luchas no solo debieren cuestionar las formas más explícitas en las que se expresa la exclusión, sino que debiéramos aspirar a cuestionar también las estructuras que producen y reproducen la exclusión. Y esto incluye que además de ser un movimiento crítico seamos un movimiento capaz de crear alternativas.
Creo que es necesario ejemplificar las políticas del escándalo. Las marchas del Orgullo TLGB son políticas del escándalo, y son escandalosas porque nos hacemos visibles en espacios en los que cotidianamente no lo somos. Causamos asco, indignación, respaldo, deseo, insultos, miradas penetrantes, burlas, pero nunca indiferencia. Y es la indiferencia la que más nos debe preocupar.
El Festival de la diversidad sexual también es un ejemplo claro de este tipo de políticas. Y sus más exitosos años fueron el primero en Plaza Francia, y el último en Villa el Salvador. Esto porque nos permitieron implicar a más gente, y sobre todo en el último caso porque nos relacionamos con un conjunto de colectivos y de agrupaciones de Villa el Salvador que nos enriquecieron, y a los que enriquecimos. Las luchas de los colectivos travestis son esencialmente escandalosas por todo lo que anteriormente argumenté.
Cuando nuestras luchas se vinculan a otras luchas, cuando a nuestras voces se suman otras voces, cuando nuestros cuerpos antisistémicos se suman a otros cuerpos antisistémicos, cuando las agendas del movimiento TLGB se vinculan a las agendas de otros grupos que buscan reconocimiento, redistribución y justicia es que estamos haciendo políticas transformativas, aspirando a cambiar radicalmente las estructuras de nuestra sociedad.
A la radicalidad no le debemos tener miedo. Nuestras luchas son y tienen que ser radicales, porque los problemas a los que nos enfrentamos son igualmente radicales. La radicalidad debe ser nuestra aliada, debemos hacer política desde la radicalidad. Un proyecto político importante es el de radicalizar el escándalo, para radicalizar nuestras luchas (porque son luchas), y así cuestionar frontalmente al sistema hegemónico. De esta manera, las políticas del escándalo nos van a permitir hacer más loca y radical la política, y más políticas y radicales a las locas.
[1] Traducción (algo libre) de una cita de Kulick, Don y Klein, Charles “Scandalous acts: The politics of shame among brazilian travesti prostitutes”

jueves, 12 de marzo de 2009

Los triángulos de deseo: Las vedettes y el deseo masculino heterosexual por (ser) lo femenino


La producción de imágenes funcionales de la homosexualidad (masculina) asociadas a la muerte o a amores imposibles puede verse también como un ejercicio de biopoder; como control y distribución de la categoría vida, que produce normativamente a la heterosexualidad como su derrotero inevitable. O incluso en los términos de Beatriz Preciado (2008) como tecnopoder. Es decir que la relación del cuerpo y el poder se produce mediante procesos tecnológicos de incorporación. Así las vedettes, las biomujeres, cuyo cuerpo ha sido transformado por el consumo de hormonas o la aplicación de silicona líquida, son representadas como el objeto “natural” del deseo masculino heterosexual. Sin embargo, las travestis y transgénero son sancionadas y abyectizadas por usar las mismas tecnologías para producir efectos similares en sus cuerpos.

Ahora las vedettes concentrarán mi análisis, ya que un elemento que evidentemente corrobora la masculinidad heterosexual desde quien la enuncia (en los diarios “populares”) es la importante presencia de dichos cuerpos femeninos semidesnudos dispuestos para su goce. No obstante, cabe hacer la siguientes preguntas ¿Las vedettes son exclusivamente objetos de deseo heterosexual masculino? ¿O también son posibles otras articulaciones de deseo frente y alrededor de estos exuberantes cuerpos? Y sobre todo ¿Cuáles son los efectos de la puesta en escena de la exhibición de estos cuerpos femeninos?

La respuesta más evidente es concitar el deseo heterosexual masculino. En los kioscos muchos hombres “cumplen” su rol y acuden al llamado. Así lo que se tiene son muchos hombres (de diferentes edades y procedencias de clase) deseando, y haciéndolo colectivamente.

¿Cómo y por qué el deseo de estos hombres, apretados frente a los kioskos, no se convierte en “mariconada”? ¿Cuándo la proximidad de espaldas y pechos se convierte en punteada, en práctica homoerótica ? ¿Cómo saber si el deseo generado es el efecto de la exposición del trasero de una vedette o más bien es motivado por la cercanía a otros cuerpos masculinos? Tal vez los cuerpos de las vedettes pueden ser entendidos como vehículos (o recipientes) de deseo homoerótico.

Si como también resulta evidente la masculinidad heterosexual es un valor altamente atesorado, y en estos diarios “chicha” es fácilmente corroborable, ¿por qué no sería posible una articulación del deseo homoerótico entre un productor de conocimiento masculino heterosexual y una audiencia también masculina y heterosexual? ¿La comunidad homofóbica no está acaso sedimentada por el homoerotismo? (Sedgwick 1985)

Hagamos más evidentes este triángulo de deseo: Tenemos un narrador/productor masculino heterosexual, los cuerpos de las vedettes y una audiencia masculina heterosexual. Los vínculos de deseo del narrador hacia las vedettes, como de la audiencia hacia los cuerpos semidesnudos de estas mujeres son obvios. Los vínculos de identificación entre el narrador y la audiencia son menos visibles, y radican en compartir aparentemente el mismo objeto de deseo. Pero así como existen vínculos de identificación entre el narrador y la audiencia, existen vínculos de deseo. De un deseo tan intenso que por momentos hace palidecer al deseo heterosexual que parece el eje de dicha triangulación. Pero eso no es todo, con los cuerpos de las vedettes así como se establecen vínculos de deseo también se establecen vínculos de identificación. Es decir, tanto el narrador como la audiencia se identifican en la posición de ser observados y deseados por la mirada del hombre heterosexual.

domingo, 1 de marzo de 2009

7 Anime Grand Prix (1984)

Mejor anime:


1) Kaze no Tani no Nausicaa – Película (3823)
2) Macross: Ai, Oboete imasuka – Película (2143)
3) Urusei Yatsura: Beautiful Dreamer – Película (1449)
4) Ginga Hyouryuu Vifam (1001)
5) Juusenki L-Gaim (684)
6) Kyoshin Gorg (393)
7) Mahou no Tenshi Creamy Mami (253)
8) Tongari Boushi no Memoru (190)
9) Captain Tsubasa – Super Campeones (151)
10) Soukou Kihei Votoms
11) Meitantei Holmes – Película (133)
12) Meitantei Holmes (116)
13) SF Shinseiki Lensman – Película (99)
14) Seisenshi Dunbine (89)
15) Chojin Locke – Película (78)
16) Makina no Shoujo Katori (51)
17) Mahou no Tenshi Creamy Mami: Eien no Once more – Ova (45)
18) Cat’s Eye (44)
19) Lupin III Part III (43)
20) Okawari Boy (35)


Mejor episodio de TV:


1) Ginga Hyouryuu Vifam ep. 46 (2198)
2) Mahou no Tenshi Creamy Mami ep. 52 (896)
3) Kyoshin Gorg ep. 26 (692)
4) Meitantei Holmes ep. 4 (545)
5) Urusei Yatsura ep. 29 (386)
6) Soukou Kihei Votoms ep. 52 (370)
7) Seisenshi Dunbine ep. 49 (359)
8) Urusei Yatsura ep. 130 (265)
9) Meitantei Holmes ep. 5 (235)
10) Juusenki L-Gaim ep. 37 (200)
11) Meitantei Holmes ep.10 (188)
12) Cho Jiku Seiki Orguss ep. 35 (169)
13) Meitantei Holmes ep. 3 (142)
14) Mahou no Tenshi Creamy Mami ep.46 (123)
15) Juusenki L-Gaim ep. 42 (96)
16) Tongari Boushi no Memoru ep. 25 (92)
17) Ginga Hyouryuu Vifam ep. 21 (82)
18) Urusei Yatsura ep.128 (100)
19) Urusei Yatsura ep. 133 (73)
20) Juusenki L-Gaim ep. 45 (68)


Mejor personaje masculino:



1) Daba Myroad (Juusenki L-Gaim / 1753)
2) Ataru Moroboshi (Urusei Yatsura / 1010)
3) Holmes (Meitantei Holmes / 886)
4) Roddy Shuffle (Ginga Hyouryuu Vifam / 798)
5) Hikaru Ichijyo (Macross / 760)
6) Hozumi Goda (Soukou Kihei Votoms / 553)
7) Yuu Tagami (Kyoshin Gorg / 450)
8) Rei (Hokuto no Ken / 309)
9) Gavlet Gablae (Juusenki L-Gaim / 303)
10) Lupin III (Lupin III / 259)
11) Kimball Kinnison (Lensman / 234)
12) Shuutarou Mendou (Urusei Yatsura / 231)
13) Taro Misaki “Tom”(Captain Tsubasa / 212)
14) Locke (Chojin Locke / 184)
15) Roy Focker (Macross / 181)
16) Barts Lyan (Ginga Hyouryuu Vifam / 157)
17) Asbel (Kaze no Tani no Nausicaa / 133)
18) Profesor Moriarty (Meitantei Holmes / 123)
19) Tsubasa Ozora “Atom”(Captain Tsubasa / 122)
19) Starzan S (Starzan S / 122)


Mejor personaje femenino:


1) Nausicaa (Kaze no Tani no Nausicaa / 3060)
2) Gaw Ha Leccee (Juusenki L-Gaim / 1390)
3) Lum (Urusei Yatsura / 1168)
4) Misa Hayase (Macross / 869)
5) Lynn Minmai (Macross / 784)
6) Yuu Morisawa (Mahou no Tenshi Creamy Mami / 662)
7) Memoru (Tongari Boushi no Memoru / 317)
8) Sra. Hudson (Meitantei Holmes / 272)
9) Marielle (Tongari Boushi no Memoru / 241)
10) Amu Fanellia (Juusenki L-Gaim / 214)
11) Maki Rowel (Ginga Hyouryuu Vifam / 200)
12) Hitomi Kisugi (Cat’s Eye / 155)
13) Ryuunosuke Fujinami (Urusei Yatsura / 140)
14) Doris (Kyoshin Gorg / 99)
15) Persia (Mahou no Yousei Persia / 97)
15) Lillis Faw (Juusenki L-Gaim / 97)
17) Kachua Pearson (Ginga Hyouryuu Vifam / 87)
18) Quwasan Olibee (Juusenki L-Gaim / 83)
19) Shiela Labarna (Seisenshi Dunbine / 78)
20) Chris (Lensman / 68)


Mejor canción de anime:


1) Ai, Oboete imasuka (Macross: Ai, Oboete imasuka / 2457)
2) Kaze no no reply (Juusenki L-Gaim / 1063)
3) Galient World (Kikou Kai Galient / 667)
4) Sora kara koboreta story (Meitantei Holmes / 599)
5) Time for L-Gaim (Juusenki L-Gaim / 589)
6) Kaze no Tani no Nausicaa (Kaze no Tani no Nausicaa / 457)
7) Ai wa boomerang (Urusei Yatsura: Beautiful Dreamer / 439)
8) Chance on love (Urusei Yatsura / 399)
9) Hello Vifam (Ginga Hyouryuu Vifam / 397)
10) Ending 1 (Ginga Hyouryuu Vifam / 302)
11) Bright eyes (Kyoshin Gorg / 293)
12) Derringer (Cat’s Eye / 255)
13) Starship – Hikari wo Motomete (SF Shinseiki Lensman / 251)
14) Love Sarigenaku (Mahou no Tenshi Creamy Mami / 158)
15) Tenshi no Enogu (Macross / 147)
16) Welcome! Galatt (Choriki Robo Galatt / 146)
17) (Chojin Locke / 144)
18) Hoshi no Ichibyou (Kikou Kai Galient / 125)
19) On the wing (Lensman / 120)
20) Honoo no sadame (Soukou Kihei Votoms / 91)