domingo, 18 de enero de 2009

Masculinidades sin hombres


Foto: Del La Grace Volcano. El sexy hombre de la foto es una "biomujer".



Judith Halberstam aparece en la escena de la teoría queer con una gran notoriedad en el año 1998 con su “Female Masculinity”.




Este es un texto heredero de los postulados butlerianos plasmados en sus muy influyentes (lo más cercano que tengo a una Biblia) “El género en disputa” y “Cuerpos que importan”. El género es performance, copia sin original. Butler analizando “Paris is burning” (el documental sobre drag queens) afirma que la performance de feminidad de las drags no es una copia de una feminidad natural y original, sino que muestra que lo único que tiene de esencia el género es su estructura imitativa. Todxs de acuerdo, pero Halberstam se pregunta ¿por qué si el género es copia sin original, la masculinidad sigue siendo pensada como exclusiva de hombres?; ¿por qué la masculinidad en mujeres es pensada exclusivamente como lesbianismo (retornándolas a la categoría “mujer”)? ¿Por qué la niña machona tiene que convertirse en un puber femenina? Es así que desde una posición de enunciación butch (lesbiana machona o masculina) Halberstam nos invita a explorar esas masculinidades silenciadas, que se materializan en cuerpos de mujeres.
Análisis literario, de filmes, de arte, de periódicos son una muestra de la diversidad de miradas y metodologías de las que la autora se fía para emprender tremenda labor. Los saldos son positivos. Los drag kings no solo performan una masculinidad reificada, sino que pueden llegar a ser más competentes en la masculinidad que muchos biohombres.



Su segundo libro “In a queer time and place” me gusta más. Un análisis sobre temporalidades y especialidades no heterosexuales. Su crítica a la forma en que los cuerpos transgénero son dispuestos como objeto a la mirada científica y académica. Asimismo su teorización sobre el caso de Brandon Teena y películas como “Boys don’t cry” y “The Crying game” son simplemente exquisitas. Esta es una autora de la que debemos seguir esperando aun textos más apasionantes.

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