domingo, 4 de enero de 2009

Las alegorías de heterosexualidad que se hacen sobre la intersexualidad


El domingo 5 de Enero en el canal ATV se emitió un reportaje sobre José María, un joven intersexual.
El testimonio fue muy poderoso, y me impactó mucho. Pero la crueldad, ignorancia de la periodista y la ideología heteronormativa del mismo me indignaron mucho.
José María nació hace alrededor de 20 años con un micropene en la sierra peruana. La partera que lo hizo nacer lo percibió como una niña, con el clítoris inflamado. Lo mismo pensaron sus padres.
José María, se nos narra, tuvo una infancia feliz con sus amigos, le gustaban las niñas, era un poco violento y muy activo. Era percibido por él, por su familia, y su comunidad como una niña. El reportaje también la presenta así, como una niña que en su adolescencia “gracias” a un médico recomendado por un cura “descubrió” que era hombre. Y esta “verdad” le cambió el mundo y la vida.
De repente la periodista no ahorra calificativos para resaltar lo raro de la vida de José María: “Lady Oscar de las montañas” lo llama. Este comentario no solo es racista, sino que es ignorante y pretencioso. Confunde a un personaje obligado a asumir una transgeneridad masculina en un contexto de clase y de tiempo radicalmente diferente, además de ser ficcional, con la vida y el drama de una persona intersexual.
Entrevistan a la madre, una mujer valiente y que ama a su hijo, para que muestre su culpa. Su individual culpa por haber desperdiciado o hecho que su hijo desperdicie 16 años ¿Por qué un desperdicio?, ¿desperdicio para quiénes? ¿Es que acaso José María no vivió 16 años percibido como una mujer? Así que esa también fue una posibilidad.
El testimonio de José María es leído bajo una matriz heterosexual. Sus deseos de infancia por niñas recién ahora son razonables para la reportera porque encajan en el deseo heterosexual masculino ¿Es que acaso no se podía pensar en la figura de una lesbiana butch, de una persona con una masculinidad femenina (como de las que habla Judith Halberstam)?
El testimonio de este joven me dolió más cuando habló de sus sueños y expectativas. Primero quería terminar de identificarse (en lo masculino), después quería someterse a operaciones que no conocía bien pero que debían darle una “erección normal”, y luego como consecuencia lógica podría ser normal, y por tanto ser feliz. La reportera no solo recibe esa narrativa, la demanda, y la empaca en la edición. El mensaje entonces es: un pequeño error de la madre hizo que un niño viviera como niña 16 años, pero la ciencia puedo corregirlo y hacer que este chico sea un hombre normal. Mientras le piden al muchacho que haga poses de boxeo o con cara de querer agredir.
No negaré que en el reportaje se explora el sufrimiento de José María. Pero las causas del sufrimiento son individualizadas: una ignorante y pobre madre serrana que confundió algo que un médico jamás hubiere confundido. Jamás la reportera ni por algo de empatía humana se pregunta si tal vez no es la sociedad la que ha sido injusta con José María. Tampoco se dice nada del sueño de José María quien para ser feliz no tiene alternativas, solo se presenta una opción: una normalización médica vía cirugías y un estancamiento en lo masculino heterosexual. Yo no estoy diciendo que las personas intersexuales informadas y libremente (aun cuando sean difícil) puedan elegir por modificar sus genitales o no. Creo que eso debería ser el caso; pero también comparto las preocupaciones de Judith Butler. Ella en “Deshacer el género” cuestiona el sentido o la forma en que entendemos los testimonios de personas transgénero e intersexuales. Y cuestiona la idea de que el que habla siempre es uno, que también puede ser el caso que hablen las normas, o que las normas hagan inaudibles ciertas voces.
El drama de José María para mí muestra lo cruel que es el sistema dicotómico de sexo, que violenta muchas vidas, y que hace invisibles o insoportables muchos años de muchas vidas o muchas vidas enteras. Creo que habría que apelar a la construcción de una utopía que cuestiona que el biogénero heterosexual sea la vara con la que se mide la vida. Y que en vez de pensar lo femenino y lo masculino siempre vinculados por un excluyente O, seamos capaces de crear un mundo en que múltiples articulaciones sean posibles.

4 comentarios:

la adivinanza. dijo...

Saludos Giancarlo.

soy luz. espero que te acuerdes de mi, hablamos alguna vez sobre travestis y drag queens en un salon de eeggll.

escribo para pedir que no t pierdas porque creo que perdi tu e mail. (pero encontre tu blog)

un abrazo.

Lu.

Futon dijo...

Estoy de acuerdo contigo. No creo que sea, ni la primera, ni la última vez que escuchemos de este tipo de cosas. Poner en total ridículo a la persona, y estandarizarla, hombre o mujer, a pesar de que no deberia ser determinante. Pero va a faltar muuuucho hasta que la sociedad lo acepte de esa manera.
Sigue posteando:D!

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Hola Lu

Que bueno que hayas dado con mi blog. Mi correo es giancarlofcs@gmail.com

Saludos

11 de enero de