jueves, 11 de septiembre de 2008

"Ya no me gustas, pero todavía no me doy cuenta"

Esta es la frase que jamás imaginé resultaría más dolorosa de oir que insultos, burlas maricas crueles, rajes sobre el físico, críticas al desempeño sexual propio, etc.
Suelo resguardarme en un aura racional que busco me proteja de mis emociones que por definición me hacen más vulnerable. Teóricamente me repito y me repito que la oposición entre amor y razón no existe, pero ¿por qué a veces el amor es tan pero tan irracional?, ¿por que uno no puede liberarse de amores que uno sabe que son dañinos ? Es más ¿por qué esos amores resultan aun más intensos?
Para no dejar de mencionar a la Butler, como es una costumber en mi, Tal vez me haya acostumbrado a la piel de alguien mediante repeticiones, mientras que me repetía que no me iba a implicar mucho; pero las repeticiones crean las realidades y se desvían de las intenciones que uno le puede haber adjudicado inicialmente.
¿Cómo es que uno puede decir desear algo y hacer sistematicamente lo opuesto? ¿Cómo me pude engañar pensando que no estaba oprimido?, ¿Cómo no me di cuenta que el terror del sexo del que creía me había liberado me tenía más atrapado que a nadie?, ¿Cómo uno puede irrespetarse tanto por alguien que no lo quiere?, ¿Es que no me doy cuenta que mi deseo es colonizado por el de otro?
No se porqué escribo esto si se que no soy bueno en escribir sobre mí, si mas bien siempre le huyo, pero hoy tenía esa necesidad, de contarle a alguien, a quien sea, lo patético que me siento. Patético por haber caído en mi propia mentira, en mi propio cinismo, por haber sido víctima de mi propia doble moral, y por no aceptar que soy mucho más convencional de lo que quisiera admitir públicamente. Tanto requintaba de la monogamia y de las formas de parentesco heterosexual, pero en el fondo eso era lo unico que deseaba. Deseaba (Deseo) lo que decía detestar, sufro las consecuencias de mi propio cinismo.
Los seres humanos somos contradictorios, pero hay ciertas incoherencias que cobran una factura dolorosa muy pronto. Tal vez sería mejor evitarlas ¿Pero cómo las evitas?
¿Por qué no admites que aunque te ufanes de ir a a saunas lo haces con culpa?, ¿que aunque te repitas que no quieres un novio lo deseas más que la Carrie de la película de Sex and the City? ¿Por qué no admites que te duele que no te quiera como tú lo quieres? ¿por qué no admites que eres mucho más debil de lo que dices ser? ¿Por qué no admites que has querido mucho más de lo que demostrabas? ¿Por qué no admites que te duele que te digan que ya no te quieren? ¿Por qué no lloras de una vez?

9 comentarios:

Performativo Decadente dijo...

Querida -y en verdad- estimada "loca":
Me permito citar una frase de la novela de Mayra Santos Febres, SIRENA SELENA VESTIDA DE PENA donde dice que, "es malo el amor, para cualquier persona es malo, pero para una loca...es la muerte."
No te sientas mal, finalmente tenemos ciertos esquemas que parecieran imposibles cambiarlos, pero verás que has sido sensata e inteligente -sin duda- al percartarte de ellos, date tiempo, espacio y la oportunidad de sentirte triste, verás como pronto la realidad aflorará ante ti de manera diferente.
La vida es un performance, creas el escenario adecuado y en base a una serie de actos realizativos logras un espectro de realidad...
atte
el performativo

tácito dijo...

Muy fuerte lo que leo, todas las preguntas finales me parecen de resistencia... como si después de todo, uno no tuviera que ceder por completo al discurso del otro.

Blog de Lima Gay dijo...

Es bueno darse cuenta que la teoría suele servirnos solo para armar una coraza pero que esta no es impenetrable...s.
Que bueno Giancarlo que esta vez no hays escrito desde tu performance de sociólogo, porque los disfraces imitan los sentimientos pero n o lo SON.
Y si quieres llorar...llora.
Hablabdo de performance, ..la pregunta es ¿quien performa? o es acaso que la performance ES quienes somos.
¿Qué pasa si nos damos cuenta que no hay nada tras la máscara, tras esa ficción que creamos en el escenario y que, por lo tanto SOMOS la mascara, somos la ficción?
¿Qué pasa si nos damos cuenta que , en realidad, a pesar de que creíamos que llevábamos un hermoso traje de lentejuelas y gaza, en realidad estábamos desnudos porque las lentejuelas y gaza SON nuestra piel?

Giancarlo Cornejo Salinas dijo...

Gracias por los comentarios.
Performativo, definitivamente amar duele, pero como tu dices hay que darle tiempo y espacio al dolor, no hay que negarlo.
Jorge, me encantó tu reflexión sobre las máscaras. ¿Que pasaría si finalmente soy la ficción? Es bien profundo eso ah, y es super hiper butleriano.
Hoy me he sentido mucho mejor. Gracias por la preocupación.

Gio Infante dijo...

La culpa, el miedo y la sanción terminan configurando nuestros espacios de resistencia, nuestro discurso reaccionario, nuestra propia farsa.
Probablemente sea este el primer espacio de encuentro de la loca real, de aquella que es capaz de mirarse más allá de la teoría, de aquella que aún tiene la capacidad de re-pensarse. Y resistir. Indignarse. E indignarse consigo misma.
Por eso le quiero tanto, querida loca.
G.

Luis Arbaiza dijo...
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Etéreo dijo...

Así nos damos cuenta que la superficialidad de algunos es una simple capa, para no demostrar una fragilidad incandesente dentro. Todo lo que pasas es por algo, pero un desamor, jamás será lo peor que pasarás. Así que relajaooo

NEBULAMBUBLOG dijo...

SIN DOLOR, NO HAY GOZO, PODRÍA DECIR UN 'MASOCO'... LO CIERTO, ES QUE DE ESTE MUNDO DICOTÓMICO, TOMAMOS LOS REFERENTES PARA "JUSTIFICAR" NUESTROS EDOS DE FELICIDAD -ALCANZADOS O LOGRADOS AL AZAR- Y LOS DE PENA -CONSECUENTES A NUESTROS ACTOS O PROVOCADOS POR TERCEROS-. ENHORABUENA, ME AGRADA TU BLOG, GIANCARLO.

Imanol dijo...

Este es el mejor post de tu blog, que dicho sea de paso, es excelente.