lunes, 28 de julio de 2008

De patadas y sensibles anos: Sacando del closet a Alan García

El brillante sociólogo peruano Gonzalo Portocarrero publicó recientemente en su blog (gozaloportocarrero.blogsome.com) un ensayo queer sobre la política peruana (Este es el link http://gonzaloportocarrero.blogsome.com/2008/05/29/el-caballazo-la-yuca-y-la-patada/#comments). Quiero hacer algunos comentarios sobre este genial ensayo. Dado que estamos en el mes de “la Patria” y Alan García no pierde tiempo para exaltar su enorme ego. Pondremos a Alan García bajo una mirada queer.

Portocarrero señala primero, lo que resulta obvio para much@s de nosotr@s, el gran autoritarismo del gobierno de García. En ese contexto es que busca entender la recurrencia del término patada en su discurso político. La primera patada es la que García le dio al ciudadano Jesús Lora frente a las cámaras de TV. Portocarrero resalta que el en ese entonces candidato García se disculpó públicamente. Pero ahora en su gobierno ha hecho del dar patadas un accionar político constante, que ya ha sido resaltado incluso por la prensa (pro neoliberalismo y por lo general bastante cordial con el actual gobierno).

Cuando un periodista le recuerda el caso de Jesús Lora y le pregunta por él, el dijo “Bueno que lo recuerden (la patada), parece que muchos sienten en ese lugar el tema, ya ese es problema de ellos. Cada uno siente las cosas donde le gusta” El argumento de Portocarrero es que la prepotencia del presidente se siente en el ano. Y solo la sienten quienes están predispuestos a ser sensibles en dicha zona corporal. Este discurso supone que quienes piensan diferente a García son en esencia “maricones”, y que quieren ser pateados/penetrados, y Alan está más que dispuesto a hacerlo.


Ahora quiero presentar mis reflexones sobre esto:
En esa producción discursiva Alan García se (re)produce en el lugar hegemónico, y abyectiza cualquier oposición o planteamiento alternativo. Para hacer esto usa un mecanismo de saber poder hetero/homosexual. Entonces lo abyecto termina siendo lo homosexual, y él se reifica en una posición heterosexual masculina.
Pero este proceso es mucho más ambiguo de lo que a primera vista parece. Alan García conoce los efectos de la patada, es más puede hacer una suerte de cartografía de las sensaciones que generan las patadas, y materializa esas sensaciones proyectándolas en una zona específica del cuerpo (de un cuerpo leído como masculino).
García, el lamentable presidente peruano, afirma “Bueno que lo recuerden (la patada), parece que muchos sienten en ese lugar el tema, ya ese es problema de ellos. Cada uno siente las cosas donde le gusta”. Estas palabras implican conocimientos previos que son negados por un espectro cultural heteronormativo ¿Cómo sabe que esos hombres sienten el dolor en el ano?, ¿Cómo sabe que les gusta sentir el dolor en el ano?, ¿cómo sabe que el dolor en el ano puede ser placentero? Su afirmación implica un conocimiento previo homoerótico que niega luego al exteriorizar todo componente homosexual mediante mecanismos de bazurización.
“La abyección de la homosexualidad solo puede darse mediante una identificación de lo que hay que renegar, una identificación que uno teme hacer solo porque ya la ha hecho, una identificación que instituye esa abyección y la sostiene” (Judith Butler “Cuerpos que importan” pág. 169) Alan García basa su posicionamiento neoliberal, masculino, heterosexual identificándose previamente en una versión de homosexualidad abyecta. Solo negando esta identificación previa puede invisibilizar las evidentes ambivalencias y contradicciones de sus palabras.
Alan García intenta sacar del closet a sus adversarios políticos. Les recuerda que quienes piensen? diferente a él (y al capitalismo neoliberal) son en esencia basura. Pero en ese mismo juego, él se mete en el closet y niega las ambivalencias como las exclusiones constitutivas de su posicionamiento político discursivo. En verdad esta forma de identificación extrema en base a exclusiones constitutivas rígidas me parece que es un sentido común del capitalismo y del imperialismo. Habría que sacar del closet a Alan, no?

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