domingo, 16 de marzo de 2008

Crear vida: Un acontecimiento de amor



Ponencia que presnté en el Seminario "El Acontecimiento" en el Centro Cultural de la Catolica

El título que he elegido para esta presentación puede recordar a una tarjeta poco original que celebre el embarazo o la maternidad de alguna mujer, pero este no es el caso.
Mi ensayo trata sobre la narrativa de vida de Italo, una travesti que en la actualidad tiene 50 años. De su trayectoria de vida, me interesan ciertos momentos de su infancia.
Inicialmente puede parecer muy poco fructífero intentar usar la categoría “acontecimiento”, que alude a cambios sociales y cognitivos importantes, en la vida de una persona, cuya vida no solo es irrelevante socialmente sino cuyo cuerpo es pensado como asqueroso.
No obstante, habría que recordar que el sujeto de Badiou no es el individuo moderno occidental, sino es un sujeto relacional. En ese sentido, el sujeto de Badiou es un entramado de relaciones sociales y de posibilidades.
Por ello, una primera aproximación al acontecimiento entendiéndolo como acaecer importante puede ser útil.
He ubicado tres episodios que son acaeceres importantes en la vida de Italo, e intento problematizarlos para ver cuál (si es que hay alguno) está más cerca de la categoría de acontecimiento de Badiou.
- La caída: De “obediente” a “maricón”. Italo de vivir en una casa grande en San Isidro con sus padrinos, pasa a vivir en Magdalena con su familia a los 6 años. Y en su nuevo entorno será fijado como “maricón”.
Desde los tres años vivió en la casa de sus padrinos en San Isidro, quienes emplearon a su madre.
Italo ha generado una narrativa en la que su infancia es una etapa que podría ser fácilmente calificada como la corporización de la felicidad en su vida.
Este mundo de opulencia y felicidad es un mundo en el que descubre vínculos sociales femeninos importantes. Sus primas al parecer se convierten en referentes identitarios fuertes, y es con ellas que se le permite explorar posibilidades negadas socialmente por su género y por su procedencia de clase, como seguir clases de ballet.
En San Isidro, sus padrinos jamás le pegaron a diferencia de a los demás niños. Esto porque Italo era muy obediente, y esta era una característica suya celebrada por su entorno.
Sus padrinos tuvieron que viajar a Honduras; por ello Italo tenía que regresar a Magdalena con su familia. Cuando volvió con su familia se sentía en un mundo completamente diferente. Sus hermanos hablaban “malas palabras” y eran violentos, Italo en cambio nunca decía “malas palabras” y era delicado.
Esta es una etapa de “caída”, es un tránsito brusco y doloroso de un lugar de amor a otro agresivo y hostil. Italo se sentía un extraño con los “suyos”, y probablemente no haya aprendido las técnicas para vivir en ese contexto.
Las advertencias que le hacen constantemente como“¡camina como hombre!” a la vez que le señalan las políticas sexuales hegemónicas, es decir los límites sociales para un cuerpo masculino, lo configuran como un cuerpo objeto de la advertencia explícita. Se le configura como un “maricón”, y su cuerpo se empieza a convertir en un cuerpo “otro”.
Italo era un niño obediente cuando vivía en San Isidro con sus padrinos, en su nuevo hogar en Magdalena era un maricón.

- La violación: A los 8 años Italo fue violado por tres amigos de su hermano mayor, que tenían entre 20 y 25 años. Lo obligaron a callar al amenazarlo con matar a sus padres y hermanos si le contaba a alguien lo que le hicieron.
Esta escena refleja la gran violencia que se comete contra los cuerpos de niños que muestran signos o marcas corporales de no heterosexualidad. Hay una creencia popular que dice algo como que “al hombre que violan lo vuelven maricón” (y esta violación es definida básicamente como una penetración anal). Esta creencia que es un prejuicio esconde también contenidos verdaderos, pero tal vez transfigurados funcionalmente para acomodarse al deseo del sujeto hegemónico. Es decir pareciere que en vez de que por ser violados se vuelven maricones, se les viola por ser maricones.
Estos cuerpos otros se convierten en cuerpos a los que es legítimo violentar.
Maricón será solo el niño violado, Italo, mas los agresores no. Pese a que en el hecho en cuestión los sujetos deseantes son estos hombres jóvenes veinteañeros que lo agreden. Allí hay un mecanismo de saber/poder que anormaliza y patologiza la sexualidad y performatividad genérica alternativa a la heterosexualidad, pero a su vez niega sus propios contenidos no heterosexuales.
Italo solo puede ser violado habiendo sido previamente fijado en la categoría “maricón”. Este mecanismo de saber/poder invisibiliza el deseo homoerótico de los sujetos agresores.

- Cuando conoce a las 13 conchitas: Cuando conoce a otros igual que él (fijados en la misma posición)
Después de ser violado, pasó años de angustia miedo, y dolor. Pero Italo pudo soportar ese infierno porque conoció en Magdalena a un grupo de niños y adolescentes gays y travestis, que tenían entre 10 y 13 años. Las llamaban las 13 conchitas, pese a ser 15. Lo que más disfrutaba de la compañía de las 13 conchitas era que siempre se contaban sus vidas y anécdotas, e Italo se veía reflejada en cada una de ellas.
Estos vínculos le permitían abandonar la soledad a la que se sentía condenado, y explorar posibilidades antes inimaginables para él.
Es importante resaltar que la autoidentificación de Italo como homosexual se debe en buena medida a sus pares, a sus amigos y vecinos de similar edad. Sus vecinos y compañeros de colegio lo categorizan como “maricón” para poder invisibilizar sus deseos homoeróticos colectivos y construirlo como un chivo expiatorio que canalice sus miedos. Y las 13 conchitas, por otro lado, le dan legitimidad a esa identidad.

En la vida de Italo como en la vida de cualquier persona que ocupe posiciones de abyección es necesario de acontecimientos que reinventen los guiones sociales de sus vidas (y las de sus comunidades). Esto tiene que ver con la habitabilidad de las vidas y a la vez con su vulnerabilidad.
No sería un acontecimiento, en los términos de Badiou, un intento por generar una verdad en torno a los cuerpos travestis o identidades transgénero. El acontecimiento no puede anclarse en particularidades identitarias, sino en universales.
El universal al que se alude con la vida de Italo es a un principio de justicia complicado y es al hecho de que todas las vidas humanas debieren ser vidas habitables y pensadas como posibles. Esto es problemático porque nos lleva a preguntarnos ¿qué es una vida humana?; ¿cuáles son vidas humanas?, ¿qué derechos tienen estas vidas? El plantear estas preguntas implica visibilizar campos de inclusión y exclusión de la categoría “vida”.
Así como el cuerpo no es simplemente materia dada, sino que es constituido socialmente, “Vida” también es una categoría construida social y culturalmente, en la que hay diferenciales de poder, que tienen como resultado la construcción de ciertas vidas como vidas posibles y la negación de otras.
Sería un acontecimiento si es capaz de descentrar profundamente los campos de inclusión y exclusión hegemónicos. En otras palabras, se tendrían que ampliar los anteriores criterios y ordenes de verdad que definen lo que es una vida y lo que no es tal.
La tesis principal de la ponencia sería que el último de los tres episodios (cuando Italo conoce a otros niños y adolescentes “maricones”, gays y travestis) es el acontecimiento en su narrativa de vida.
Los dos primeros episodios (“la caída” y la violación) no son acontecimientos porque por un lado tienen un móvil identitario particular, ya que producen “hombres heterosexuales” (normales) al fijar cuerpos en posiciones asquerosas que produzcan y reproduzcan la normatividad hegemónica. Este proceso produce vida mediante la negación o aniquilación de otras. Además ambos episodios tienen como resultado el terror (el vaciamiento del otro que amenaza la identidad que se intenta mantener). En los dos primeros momentos (la caída y la violación) Italo es simplemente un objeto de goce.

En cambio, cuando conoce a otros igual que él (fijados en la misma posición) es que se produce vida allí donde (se supone que) no había. Se produce vida, aun cuando se apela a compartimentos identitarios particulares. Para Judith Butler el sentido de la posibilidad que señala como posible la vida de una persona debe primero ser imaginado desde otro lugar. Este otro lugar es ocupado por sus primeros amigos maricones.
Son las posibilidades antes inexistentes que se abren al generar estos vínculos sociales, afectivos y emocionales con las 13 conchitas que le permiten soportar “el infierno” en que se convirtió su vida después de la violación.
Con las 13 conchitas aprendió a enrollar sus polos y ponérselo a la altura del pecho para simular que tenía busto, y fantasear por algunas horas.
Butler dice que postular posibilidades más allá de la norma o un futuro diferente para la norma misma implica fantasía. Fantasía para tomar el cuerpo como punto de partida para una articulación que no esté constreñida siempre por el cuerpo tal como es. La fantasía no es lo opuesto de la realidad; es lo que la realidad impide realizarse; es en consecuencia lo que define los límites de la realidad. La fantasía es lo que nos permite imaginarnos a nosotros mismos y a otros de manera diferente.

Al acontecimiento se le puede dar sentido a posteriori. Italo identifica este episodio en su vida como uno central para haber podido soportar las condiciones de violencia que vivió.
Este acontecimiento además va acompañado de un sujeto fiel, ya que Italo hará posible la posibilidad de su vida. Habrá una fidelidad a la ruptura, a la brecha (que emerge con una marca). Y se reorganizará su existencia de acuerdo al acontecimiento.
Después de este episodio, Italo ya se piensa a sí mismo como un “maricón”. Y esto debido no solamente a sus amigos, sino a que empieza a encarnar la norma pero no necesariamente para acatarla, sino para jugar y burlarse de ella en sus límites (inestabilidad mediante las performances). Italo no puede cuestionar la adjudicación nominal (maricón) que su familia y comunidad le hacen, pero sí puede usarla para esbozar posibilidades no cubiertas por la mirada del sujeto hegemónico que la construye.

Italo podría haber tenido una vida miserable, pero ese no fue el caso. Italo parece una persona reconciliada consigo misma, incluso fue parte de colectivos organizados de travestis y de personas con VIH, e hizo de su hogar un espacio mucho más calido y tolerante.
Solo porque conoce a otros fijados como él es que puede darle un cambio en el mismo significante, y darle lugar incluso a otros. Se convierte en un miembro útil a los demás. Su vida adquiere un sentido del sinsentido que era antes (la nada).

Este es un acontecimiento de amor, en el que la sensibilidad mediante la fantasía crea la realidad. Solo así puede explicarse como seres que ocupan posiciones asquerosas socialmente puedan crear vida y desafiar la racionalidad occidental hegemónica que define lo que es una vida, y lo que hace una vida vivible.
Aprender a amar a sujetos despreciables implica deconstruir la vida, implica (por lo menos en teoría) deconstruir lo bueno, lo bello y lo deseado.
Las vidas que no son vidas no merecen aprecio, respeto, niconsideración. Por ello crear vida es un acontecimiento de amor, porque implica entrega, implica pasión, dejarse ser y dejarse hacer, entregarse a los brazos de otros e implica hacerse vulnerable.

Vida es una categoría que no puede ser cedida a los intereses particulares de los grupos político religiosos de derecha, ya que la vida no está atada simplemente a condicionamientos biologicistas.
En lo que tienen razón estos grupos de derecha es en afirmar que crear vida es un acontecimiento bello. Y es bello porque es un singular universal por excelencia. En otras palabras, crear vida es un acontecimiento bello porque como posibilidad radica en absolutamente todos.

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