domingo, 24 de febrero de 2008

Fuego Cruzado y el SARM

El sábado 23 de enero vi "Fuego cruzado", un talk show en canal 9 super sensacionalista. Hicieron su debut con el tema más sensacionalista que pudieron "la nueva peste de los homosexuales: el SARM". Conducido por dos ineptos, como es típivco en los programas de este corte, Alamo Perez Luna (responsable de muchas cortinas de humo en el regimen de Fujimori) y Mariela Patriu (una calabaza que no acepta tal condición y tiene pretenciones de intelectual). La 'intrépida reportera' viajó al corazon del mal, a una comunidad gay en Estados Unidos, e interceptaba a los hombres gays y mujeres lesbianas para primero señalarlos como agentes de contaminación, luego para juzgarlos. La intención era mostrar la diferencia de la "conciencia" de los gays gringos con la "ignorancia" de los gays cholos.
Una de las cosas más inaceptables de ese programa fue el uso indiscriminado de imágenes colgadas en los primeros enlaces que da Google, y que vienen de grupos conservadores de derecha, que han sido los verdaderos responsables de la propagación mediática de esta 'superbacteria'. Estas imágenes no son solo sensacionalistas, sino que buscan generar pánico. Esto es lo primero que hacen en el programa, asustar a la gente. Pero obviamente ahi no puede quedar el asunto, el horror necesita hacerse cuerpo, y sobretodo de ciertos cuerpos que ocupen posiciones excrementicias.
La Patriu no duda en hablar de grupos de riesgo, y convertir esta categoría biomédica en una categoría identitaria que tiene que ser asumida inhebitablemente por todo disidente de la heterosexualidad normativa. El resultado de la desidentificación o del pequeño cuestionamiento a esta heterónoma adjudicación, generaba en esta locutora horror y desaprobación. Recuerdo particularmente la intervención de Alex Otiniano, quien le dijo a la Patriu que no solo 'ellos' eran grupos de riesgo, sino que ella no sabía por ejemplo lo que hacía su pareja cuando ella no estaba con él. Lo que él logra hacer por un momento es implicar a la conductora en la categoría "grupo de riesgo". Obviamente, ella parece no caer en cuenta o en verdad es tan estúpida que no se dio cuenta. También recuerdo la intervención de Namyn Timoico, una transexual de la farándula, a la que la conductora le pregunta también si se sentía parte del 'grupo de riesgo'. Y ella contesta que no ante la atónita seudoperiodista, lo que hace la artista es desplazar la categoría e introducirle ambivalencia que para la normatividad que representa es simplemente inaceptable.
La Patriu no solo cree en la 'conciencia de clase' sexual, sino que también cree que las relaciones de dominación deben aceptarse como parte de la materialidad corporal que finalmente se trasluce como en un cristal, que sería una categoría identitaria.
Todo lo anterior tiene como fin generar horror, pero identificarlo y hacerlo funcional al sentido común. Y eso es importante resaltarlo porque aquí no importa la verdad, sino lo 'verídico', es decir lo que puede ser creíble o lo que puede ser verdad. Por ello siempre apelan al sentido común para hablar de esta "peste rosa". Nadie en el programa por ejemplo se preocupa por una mejor administración pública de servicios de salud o de educación.
"Grupo de riesgo" es una categoría que se justifica con el uso de otra categoría: "promiscuidad". Promiscuidad finalmente es toda disidencia de la heterosexualidad normativa también. Por ello lesbianas, gays, putas, trabajadoras sexuales, etc son 'promiscuos'. Estos cuerpos se convierten en cuerpos que están obligados a revelar 'su verdad' a la ciencia médica, a diferencia del "esperable" rubor de la conductora cuando habló de sus propios experiencias sexuales en referencia a otro tema. La categoría "promiscuidad" necesita ser problematizada, porque lamentablemente el mecanismo de saber/poder que es, es naturalizado también por muchos gays (como en la columna "El Observador ciudadano" de diariodelimagay.com). Alli se dice en pocas palabras que son los gays promiscuos los que 'mancha' y contaminana los demás gays, monógamos, profesionales, no amanerados, etc. Este es el mismo mecanismo que usaron en el programa fuego cruzado, focalizar los miedos en ciertos cuerpos funcionales y permitir que otros muchos cuerpos se vean liberados de culpa.
También me resultó incómodo la 'justificación' de la existencia de cuartos oscuros, salas de video y saunas gays (por parte de los activistas gays) apelando a la exclusión social, que obliga a los gays a tener un sexo sucio. Parece que no existe posibilidad de hacer articulaciones diferentes del sexo. El Sida y ahora el Sarm son postulados como habitantes de estos sucios espacios, finalmente estos cuerpos son convertidos en cuerpos que son desbordados por sus 'sexualidades asesinas'.
Asesinas es la plabra clave, porque finalmente si el Sarm era importnate en ese programa se debe a que estos cuerpos pueden contaminar a la población 'general'. Lo que pase per se a estos cuerpos excrementicios, no importa. Lo inacceptable e irresponsable es como se dijo "que un inocente niño la contraiga". No solo allí se producen vidas que importan, y otras vidas que no lo son, sino que se nos obliga a salvar estas que sí son vidas con un sacrificio que no es pensado como tal, aceptar como identidad la categoría grupo de riesgo, dejar de tener sexo no normativo ¿como si se pudiere hacer eso?, y si se puede sería mejor no tirar con nadie. Allá los ingenuos.Comenten chicxs.

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