jueves, 28 de febrero de 2008

El Silencio de los Inocentes: Transgénero asesino serial

Año:1991
Director: Jonathan Demme
Hace poco volví a ver esta multipremiada película que consagró a Jodie Foster como Clarice Starling y a Anthony Hopkins como el temible Hannibal Lecter. "The Silence of the lambs" es una película de suspenso que gira en torno a un asesino en serie, a un monstruo que mata de maneras crueles a mujeres gordas o grandes. Clarice es la estudiante de policía que se encargó de investigar y finalmente resolver el caso, asesorada por la mente de Hannibal Lecter, un más perturbado ser que el mismo asesino. Esta peli la vi como muchos cuando era un adolescente (en mis 14 o 15 años) y me gustó. Esta ultima vez que la he visto sinceramente fui muy sensible a la bestialización del asesino. El monstruo es una persona trasgénero que mata porque codicia, y lo que codicia son cuerpos, y para ser más exactos pieles de mujeres. La película patologiza la conducta del criminal, patologiza lo que es constituido como su identidad, su monstruosidad. La película se sostiene porque la bestia es efectivamente un monstruo social. El monstruo es verídico porque es aceptado por el sentido común, no hay ningun corte con él.
La patologización del asesino lo que esconde en el filme es el horror que su presencia causa. Ese horror por un lado tiene que ver con que elimina la materialidad de la vida de ciertas personas, pero por otro tiene una justificación social. Asi como no es casual que el monstruo patologizado sea una transgénero que no pasó por los examenes previos para ser 'transexual', convirtiéndose asi en un sujeto queer inclasificable, definido por su no acatamiento a la norma. Al legitimar la patologización la película legitima la norma heterosexual. Es mas la lógica de pureza y de limpiar las manchas se hace palpable con todas las diversas formas en que primero en el filme se muestra la 'inconformidad' de este hombre con la materialidad corporal asociada a lo masculino, y después con su inevitable muerte.
Muchas peliculas me parecen importnates por su capacidad de hacer crítica cultural. Es decir, de adelantarse a sus generaciones y de hacer visibles temas invisibles, de tocar las heridas, de explorar lo inconciente, de problematizar el sentido común. Esta película no hace casi nada de eso.
Los activistas gays y trans gringos la condenaron al estrenarse. Sin embargo, yo creo que esta película es interesante si se ve un mecanismo de desplazamiento: Esta peli nos muestra el visceral miedo de EEUU y la sociedad occidental contemporánea a sujetos inclasifcables en la diada sexo/genérica. La bestilización del asesino a la vez que es funcional al deseo del sujeto hegemónico porque se erige como limpio y puro, le otorga un enorme poder al monstruo. Finalmente, al monstruo se le teme, y se le teme porque no se le reconoce. ¿Que pasaría si en vez de mirar al monstruo, el monstruo nos mirara?


1 comentario:

Cesar OG dijo...

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra monstruo bajo las siguientes acepciones:
1. Producción contra el orden regular de la naturaleza.
2. Ser fantástico que causa espanto.
3. Cosa excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea.
4. Persona o cosa muy fea.
5. Persona muy cruel y perversa.
6. Persona de extraordinarias cualidades para desempeñar una actividad determinada.
7. Versos sin sentido que el maestro compositor escribe para indicar al libretista dónde ha de colocar el acento en los cantables.

Mmm... Difícil elección para un post Gian... El silencio de los inocentes es de esas películas de culto que tocan demasiados temas y encierran demasiados mensajes... Creo que la intención de la historia no es identificar a la figura del monstruo social con un transexual y mucho menos legitimar por esta vía la "norma heterosexual", en este punto creo que tu lectura sobre el rol del monstruo en la pela se encuentra un poco parcializada...

Sin embargo, creo que la película es una cinta llena de monstruos, de seres que viven una vida monstruosa y que de paso, generan monstruosidades en su recorrido... Y no me refiero sólo a los clásicos y "patológicamente" diagnosticados Lecter o Buffalo Bill... sino incluso al Jefe del FBI, al vil doctor encargado del asilo donde reside Lecter, a la senadora cuya hija es víctima de rapto... todos son monstruos en mayor o menor nivel... monstruos que atacan y tocan la vida del único ser aún inocente en la historia: Clarice Starling, interpretado magistralmente por Jodie Foster.

Eso si... al final del post nos preguntas qué pasaría si en vez de mirar al monstruo, éste nos mirara... mmm, creo que también sería válido cuestionarnos si es que todos los días no miramos cara a cara a nuestro propio y personalísimo monstruo en el espejo... Porque en la sociedad en que vivimos, sea cual sea la profesión que tengamos, sea cual sea nuestro estilo de vida, siempre tendremos la tentación de sucumbir ante la figura del monstruo... de aquel ser instintivo que olvida la racionalización y los sentimientos, y libera a ese ser que nadie quiere ser pero que muchas veces somos sin pensarlo.

Mmm... interesante pela. Demasiadas imágenes en la mente, dos brillantes actuaciones que realmente son inolvidables y un eterno cuestionamiento.

¿Somos o no somos monstruos?