jueves, 28 de febrero de 2008

El Silencio de los Inocentes: Transgénero asesino serial

Año:1991
Director: Jonathan Demme
Hace poco volví a ver esta multipremiada película que consagró a Jodie Foster como Clarice Starling y a Anthony Hopkins como el temible Hannibal Lecter. "The Silence of the lambs" es una película de suspenso que gira en torno a un asesino en serie, a un monstruo que mata de maneras crueles a mujeres gordas o grandes. Clarice es la estudiante de policía que se encargó de investigar y finalmente resolver el caso, asesorada por la mente de Hannibal Lecter, un más perturbado ser que el mismo asesino. Esta peli la vi como muchos cuando era un adolescente (en mis 14 o 15 años) y me gustó. Esta ultima vez que la he visto sinceramente fui muy sensible a la bestialización del asesino. El monstruo es una persona trasgénero que mata porque codicia, y lo que codicia son cuerpos, y para ser más exactos pieles de mujeres. La película patologiza la conducta del criminal, patologiza lo que es constituido como su identidad, su monstruosidad. La película se sostiene porque la bestia es efectivamente un monstruo social. El monstruo es verídico porque es aceptado por el sentido común, no hay ningun corte con él.
La patologización del asesino lo que esconde en el filme es el horror que su presencia causa. Ese horror por un lado tiene que ver con que elimina la materialidad de la vida de ciertas personas, pero por otro tiene una justificación social. Asi como no es casual que el monstruo patologizado sea una transgénero que no pasó por los examenes previos para ser 'transexual', convirtiéndose asi en un sujeto queer inclasificable, definido por su no acatamiento a la norma. Al legitimar la patologización la película legitima la norma heterosexual. Es mas la lógica de pureza y de limpiar las manchas se hace palpable con todas las diversas formas en que primero en el filme se muestra la 'inconformidad' de este hombre con la materialidad corporal asociada a lo masculino, y después con su inevitable muerte.
Muchas peliculas me parecen importnates por su capacidad de hacer crítica cultural. Es decir, de adelantarse a sus generaciones y de hacer visibles temas invisibles, de tocar las heridas, de explorar lo inconciente, de problematizar el sentido común. Esta película no hace casi nada de eso.
Los activistas gays y trans gringos la condenaron al estrenarse. Sin embargo, yo creo que esta película es interesante si se ve un mecanismo de desplazamiento: Esta peli nos muestra el visceral miedo de EEUU y la sociedad occidental contemporánea a sujetos inclasifcables en la diada sexo/genérica. La bestilización del asesino a la vez que es funcional al deseo del sujeto hegemónico porque se erige como limpio y puro, le otorga un enorme poder al monstruo. Finalmente, al monstruo se le teme, y se le teme porque no se le reconoce. ¿Que pasaría si en vez de mirar al monstruo, el monstruo nos mirara?


lunes, 25 de febrero de 2008

Tilda Swinton: Un merecido Oscar a una gran trayectoria


Pese a no haber visto muchas películas de Tilda Swinton ella es una de mis actrices favoritas. Su presencia resulta siempre atrayente, enigmática y compleja. Graduada de Ciencias Sociales y Políticas de Cambridge, esta inglesa de 47 años, fue la gran sorpresa de los Oscar al ganar la estatuilla a la mejor actriz de Reparto frente a las favoritas (Cate Blanchett, Ruby Dee y Amy Ryan). Aunque aun no he visto la actuación de la Blanchett, Tilda era mi favorita de las cuatro que si vi.
Tilda tiene una gran trayectoria en el cine europeo. Siendo muchos los filmes de temática LGTB los que ha protagonizado. Probablemente este premio es un reconocimiento a su impecable trayectoria.



"Michael Clayton” (2007)
Thriller político protagonizado por George Clooney. En esta película, Tilda interpreta a la villana, una ejecutiva que está dispuesta a hacer todo para ascender laboralmente. La interpretación de la Swinton es humanizadora. Su Karen Crowder duda, teme, es torpe a veces. Para mí la mejor actuación de esta película (en que todos actúan muy bien) la da ella. Ganadora más que merecida del Oscar.



“The Deep End” (2001)
Una película que es un retrato de la maternidad, y de todo lo que puede hacer una madre por salvar a su hijo. Margaret vive preocupada porque su hijo tuvo un accidente junto a un hombre mayor, con el que sospecha son amantes. Ella no aprueba esa relación. Su hijo después de una pelea con su novio, al enterarse que él le ha pedido dinero a su madre para terminar su relación, decide no volver a verlo. Producto de ello hay un accidente en el que Darby, el novio mayor, muere. Margaret a los días descubre el cadáver, y cree que su hijo es el responsable de este asesinato. Ella nunca le pregunta nada, pero decide encubrirlo. Cuando cree que ha hecho todo lo humanamente posible para que su hijo jamás pague ninguna sentencia, aparece en su vida, Alek, quien le muestra un video en que Beau (su hijo) y Darby tienen sexo como prueba de que éste lo mató. Empieza el chantaje, y la película llega a niveles de desesperación sostenidos impecablemente por la brillante actuación de Tilda Swinton. Una gran película al servicio de una genial actriz. Casi la nominan al Oscar por esta película. Por lo menos la nominaron al Globo de Oro.
A esta película le guardo un gran recuerdo porque fue la primera peli gay que vi en el cine (durante mi primer ciclo de universidad).



Orlando (1992)
Film basado en una novela de Virginia Wolf. Trata sobre Orlando, un noble que promete nunca envejecer para obtener una propiedad enorme y el cariño de una reina. Así lo hace, siempre andrógino, joven y bello. Orlando es de una profunda sensibilidad, un ser inocente en un contexto en que gente como él no es muy apreciada. Después de algunos siglos y de verse decepcionado por el amor, cambia de sexo. Su cuerpo cambia de materialidad. La película es bella, profunda, llena de simbolismos. Un brillante tratado feminista y queer, que es creíble por la genial actuación de la Swinton. Ella es andrógina siempre, y en esta película esa cualidad es hiperactuada. Orlando es un clásico, y Tilda da una actuación que merecía un Oscar, pero que por ser tan audaz estuvo completamente fuera del radar de la Academia. La premiaron con una nominación al Bafta.





"Edward II" (1991)
Una de las muchas colaboraciones de esta actriz con Derek Jarman, el brillante director gay británico que murió en la década de los 90. En esta película, Tilda interpreta a la reina Isabel, que ve como su rey Eduardo, jamas la ha amado, y lo que más le duele es verlo en amoríos con un joven hombre,llamado Gaveston. Isabel prefiere ser miserable a permitirle algún tipo de felicidad a esta pareja. Ella se corrompe a lo largo de la historia, e interpreta como pocos a una exquisita villana. Además la película es brillante y está llena de simbolismos subversivos. Este filme ganó el premio Teddy del festival de Berlín.


domingo, 24 de febrero de 2008

Oscar a mejor actriz: Mis preferencias

Esta es probablemente mi categoría favorita del Oscar, donde alguna actriz se luce o hace mucho mejor una película. Dado que he visto todas las nominadas de la ultima década hice rankings de mis preferencias que rara vez coinciden con la elección de la academia.




2007: Penélope Cruz como Raimunda es el corazón de una de las mejores películas del español Almodóvar, y su actuación es como nada que antes haya hecho. Judi Dench por su parte nos da una magnífica actuación con gran subtexto homoerótico. Kate Winslet como siempre bien, en una de sus mejores actuaciones como una intelectual harta de su vida doméstica rutinaria que intenta explorar otras posibilidades.

1) Penélope Cruz por “Volver”
2) Judi Dench por “Notes on a Scandal”
3) Kate Winslet por “Little Children”
4) Meryl Streep por “The Devil wears Prada”
5) Helen Mirren por “The Queen” (Ganadora del Oscar)




2006: Felicity Huffman, la ama de casa desesperada, me conmovió de principio a fin como Bree Osbourne, la mujer transgénero que desea hacerse una reasignación genital, y que emprende un viaje en que descubre otros sueños, tan o más importantes. Judi Dech, muy divertida, en esta genial comedia de Frears. Reese fue lo mejor de la aburrida película “Walk the line”, pero no llega ni de lejos al nivel de la Huffman.
1) Felicity Huffman por “Transamerica”
2) Judi Dench por “Mrs. Henderson Presents”
3) Charlize Theron por “North Country”
4) Reese Witherspoon por “Walk the line” (Ganadora del Oscar)
5) Keira Knightley por “Pride and Prejudice”



2005: Imelda Staunton protagoniza encarnadamente un poderoso drama de Mike Leigh sobre una mujer que ayudaba a muchas mujeres haciéndoles abortos, a los que no hubieren podido acceder en otras circunstancias. Lo desagarrador del drama se lo debe a esta increible actuación. Hilary Swank repite el plato por segundo año consecutivo con su impecable interpretación de una boxeadora, en lo que a primera vista parece una versión mejorada de Rocky, pero que termina convirtiéndose en un enorme drama, de los que Clint Eastwood nos sabe traer. La colombiana Catalina Sandino da una genial primera actuación como una “burrier” que se enfrenta a una cruel realidad de subalternidad y violencia. Por segunda vez consecutiva también, la Bening pierde el Oscar ante la Swank aun con una brillante actuación. La debe odiar.
1) Imelda Staunton por “Vera Drake”
2) Hilary Swank por “Million Dollar Baby” (Ganadora del Oscar)
3) Catalina Sandino Moreno por “María llena eres de gracia”
4) Annette Bening por “Being Julia”
5) Kate Winslet por “Eternal Sunshine of the Spotles Mind”




2004: Charlize Theron se transforma literalmente en Aileen, Wuornos, la primera mujer sentenciada a muerte en Estados Unidos acusada por ser asesina serial. En un retrato humanizante y profundamente doloroso de ver. Naomi Watts (quien debió ser nominada por Mulholland Drive) interpreta de manera desgarradora a una mujer consumida por la angustia y la venganza. La pequeña Keisha tiene una escena desgarradora en que actúa en una celebración de su colegio y demanda legitimidad para su tradición y su vida.
1) Charlize Theron por “Monster” (Ganadora del Oscar)
2) Naomi Watts por “21 Gramms”
3) Keisha Castle Hughes por “Whale Rider”
4) Samantha Morton por “In America”
5) Diane Keaton por “Something’s Gotta give”


2003: Julianne Moore da la mejor actuación de su carrera como Cathy Whitaker, una mujer que es puro “deber” y que jamás se ha permitido “ser” ni gozar. Aunque “Las Horas” es una mejor película que “Lejos del Cielo” la Moore le gana el duelo a la Kidman (incluso en "Las Horas"). Diane Lane tiene una escena genial en que la culpa y el placer le rebalsan por todos los poros.
1) Julianne Moore por “Far From Heaven”
2) Nicole Kidman por “The Hours” (Ganadora del Oscar)
3) Diane Lane por “Unfaithful”
4) Renee Zelweger por “Chicago”
5) Salma Hayek por “Frida”





2002: Nicole Kidman como Satine es simplemente exquisita, y no hay que ser heterosexual para reconocerlo. El corazón del drama radica en la cortesana que llega a amar a “quien no debe y cuando no debe”. La Berry y la Spacek también brindan muy dramáticas actuaciones. La Zelweger hace muy bien personajes de comedia y el acento de Bridget es impecable, pero le robó la nominación a Tilda Swinton por “The Deep End”
1) Nicole Kidman por “Moulin Rouge”
2) Halle Berry por “Monster’s Ball” (Ganadora del Oscar)
3) Sissy Spacek por “In the Bedroom”
4) Judi Dech por “Iris”
5) Renee Zelweger por “Bridget Jones’s Diary”



2001: Si querían darle un Oscar a una mujer contra el sistema se lo hubieran dado a la genial Joan Allen por su gran interpretación de la primera vicepresidenta de Estados Unidos, que se enfrenta a una acusación misógina. Ellen Burstyn catapulta el drama sobre las drogas “Réquiem por un sueño” a niveles insospechados. Le robaron la nominación a Bjork.



1) Joan Allen por “The Contender”
2) Ellen Burstyn por “Requien for a Dream”
3) Laura Linney por “You can count on me”
4) Julia Roberts por “Erin Brockovich” (Ganadora del Oscar)
5) Juliette Binoche por “Chocolat”


2000: Hilary Swank se mimetiza en Brandon Teena, el joven transgénero victima de un “crimen de odio”. La reconstrucción de sus últimos meses de vida hace de esta película una de las mejores películas sobre la transgeneridad. Annette Bening con una actuación que en cualquier otro año hubiere podido ganar el oscar como una mujer de suburbios insatisfecha con su vida a la “american way of life”. Julianne Moore también excelente en una película de Neil Jordan. Janet Mcteer en un bello retrato sobre la maternidad.
1) Hilary Swank por “Boys don’t cry” (Ganadora del Oscar)
2) Annette Bening por “American Beauty”
3) Julianne Moore por “The End of the affair”
4) Janet Mcteer por “Tumbleweeds”
5) Meryl Streep por “Music of the heart"



1999: Fernanda Montenegro hace de una mujer que al principio se aprovecha de su mayor posición social para sacarle provecho a personas más pobres o educadas que ella, pero un niño le hará descubrir cosas más importantes en la vida. La Blanchet se convierte en la reina y nadie lo puede dudar. Emily Watson interpreta con maestría a Jacqueline du Pré, un personaje desbordado por su genialidad y su deseo.
1) Fernanda Montenegro por “Estación Central”
2) Cate Blanchett por “Elizabeth”
3) Emily Watson por “Hilary and Jackie”
4) Gwyneth Paltrow por “Shakespeare in love” (Ganadora del Oscar)
5) Meryl Streep por “One true thing”


Fuego Cruzado y el SARM

El sábado 23 de enero vi "Fuego cruzado", un talk show en canal 9 super sensacionalista. Hicieron su debut con el tema más sensacionalista que pudieron "la nueva peste de los homosexuales: el SARM". Conducido por dos ineptos, como es típivco en los programas de este corte, Alamo Perez Luna (responsable de muchas cortinas de humo en el regimen de Fujimori) y Mariela Patriu (una calabaza que no acepta tal condición y tiene pretenciones de intelectual). La 'intrépida reportera' viajó al corazon del mal, a una comunidad gay en Estados Unidos, e interceptaba a los hombres gays y mujeres lesbianas para primero señalarlos como agentes de contaminación, luego para juzgarlos. La intención era mostrar la diferencia de la "conciencia" de los gays gringos con la "ignorancia" de los gays cholos.
Una de las cosas más inaceptables de ese programa fue el uso indiscriminado de imágenes colgadas en los primeros enlaces que da Google, y que vienen de grupos conservadores de derecha, que han sido los verdaderos responsables de la propagación mediática de esta 'superbacteria'. Estas imágenes no son solo sensacionalistas, sino que buscan generar pánico. Esto es lo primero que hacen en el programa, asustar a la gente. Pero obviamente ahi no puede quedar el asunto, el horror necesita hacerse cuerpo, y sobretodo de ciertos cuerpos que ocupen posiciones excrementicias.
La Patriu no duda en hablar de grupos de riesgo, y convertir esta categoría biomédica en una categoría identitaria que tiene que ser asumida inhebitablemente por todo disidente de la heterosexualidad normativa. El resultado de la desidentificación o del pequeño cuestionamiento a esta heterónoma adjudicación, generaba en esta locutora horror y desaprobación. Recuerdo particularmente la intervención de Alex Otiniano, quien le dijo a la Patriu que no solo 'ellos' eran grupos de riesgo, sino que ella no sabía por ejemplo lo que hacía su pareja cuando ella no estaba con él. Lo que él logra hacer por un momento es implicar a la conductora en la categoría "grupo de riesgo". Obviamente, ella parece no caer en cuenta o en verdad es tan estúpida que no se dio cuenta. También recuerdo la intervención de Namyn Timoico, una transexual de la farándula, a la que la conductora le pregunta también si se sentía parte del 'grupo de riesgo'. Y ella contesta que no ante la atónita seudoperiodista, lo que hace la artista es desplazar la categoría e introducirle ambivalencia que para la normatividad que representa es simplemente inaceptable.
La Patriu no solo cree en la 'conciencia de clase' sexual, sino que también cree que las relaciones de dominación deben aceptarse como parte de la materialidad corporal que finalmente se trasluce como en un cristal, que sería una categoría identitaria.
Todo lo anterior tiene como fin generar horror, pero identificarlo y hacerlo funcional al sentido común. Y eso es importante resaltarlo porque aquí no importa la verdad, sino lo 'verídico', es decir lo que puede ser creíble o lo que puede ser verdad. Por ello siempre apelan al sentido común para hablar de esta "peste rosa". Nadie en el programa por ejemplo se preocupa por una mejor administración pública de servicios de salud o de educación.
"Grupo de riesgo" es una categoría que se justifica con el uso de otra categoría: "promiscuidad". Promiscuidad finalmente es toda disidencia de la heterosexualidad normativa también. Por ello lesbianas, gays, putas, trabajadoras sexuales, etc son 'promiscuos'. Estos cuerpos se convierten en cuerpos que están obligados a revelar 'su verdad' a la ciencia médica, a diferencia del "esperable" rubor de la conductora cuando habló de sus propios experiencias sexuales en referencia a otro tema. La categoría "promiscuidad" necesita ser problematizada, porque lamentablemente el mecanismo de saber/poder que es, es naturalizado también por muchos gays (como en la columna "El Observador ciudadano" de diariodelimagay.com). Alli se dice en pocas palabras que son los gays promiscuos los que 'mancha' y contaminana los demás gays, monógamos, profesionales, no amanerados, etc. Este es el mismo mecanismo que usaron en el programa fuego cruzado, focalizar los miedos en ciertos cuerpos funcionales y permitir que otros muchos cuerpos se vean liberados de culpa.
También me resultó incómodo la 'justificación' de la existencia de cuartos oscuros, salas de video y saunas gays (por parte de los activistas gays) apelando a la exclusión social, que obliga a los gays a tener un sexo sucio. Parece que no existe posibilidad de hacer articulaciones diferentes del sexo. El Sida y ahora el Sarm son postulados como habitantes de estos sucios espacios, finalmente estos cuerpos son convertidos en cuerpos que son desbordados por sus 'sexualidades asesinas'.
Asesinas es la plabra clave, porque finalmente si el Sarm era importnate en ese programa se debe a que estos cuerpos pueden contaminar a la población 'general'. Lo que pase per se a estos cuerpos excrementicios, no importa. Lo inacceptable e irresponsable es como se dijo "que un inocente niño la contraiga". No solo allí se producen vidas que importan, y otras vidas que no lo son, sino que se nos obliga a salvar estas que sí son vidas con un sacrificio que no es pensado como tal, aceptar como identidad la categoría grupo de riesgo, dejar de tener sexo no normativo ¿como si se pudiere hacer eso?, y si se puede sería mejor no tirar con nadie. Allá los ingenuos.Comenten chicxs.

sábado, 23 de febrero de 2008

Sintesis de "Deshacer el Género" de Judith Butler

Uno de mis libros favoritos es sin dudas "Deshacer el género" de mi también autora favorita Judith Bulter. Este libro se presenta como un cuepro mas organizado de reflexiones de esta brillante autora. Colgaré todo el resumen que es bien largo, pero en partes.
Introducción: Actuar concertadamente

El género no se hace en soledad, siempre se está haciendo con o para otro (aunque el otro sea imaginario). Hay ocasiones en que los mismos términos que confieren la cualidad de “humano” a un grupo de personas privan a otros de dicho estatus (lo sub humano).
El ser humano es concebido de manera diferencial dependiendo de su raza y la visibilidad de la misma, su morfología y la medida en que tales formas son reconocidas, su sexo y la verificación perceptiva de dicho sexo, su etnicidad y la categorización de tal. A algunos seres humanos no se les reconoce como humanos y esto conduce a un orden de vida inviable. En ese sentido es que el reconocimiento (ligado al deseo) se convierte en una sede del poder mediante la cual se produce lo humano de manera diferencial.
Permanecer por debajo de la inteligibilidad tiene ciertas ventajas, sobre todo si las opciones elegidas son repugnantes y no se desea ser reconocido bajo determinados tipos de normas. La capacidad de desarrollar una relación crítica con estas normas presupone distanciarse de ellas (objetivarlas para diferir), también depende de la capacidad colectiva de articular una alternativa. En ese sentido, si se tienen alguna agencia es la que se deriva del hecho de ser constituido por un mundo social que nunca se eligió.
El “yo” que se es se encuentra constituido por normas y depende de ellas, pero también aspira a tener una relación crítica y transformadora con ellas. Es por ello que la crítica no es una celebración de la diferencia (de manera esencialista), sino que sirve para abrir posibilidades de modos diferentes de vida y para cobijar mejor las vidas que se resistan a los modelos de asimilación. En ese sentido, se pregunta cómo se puede hacer para que, por ejemplo, promover el matrimonios de gays y lesbianas no implique convertir en ilegítimas y abyectas otras figuraciones sexuales que no se adecuen al matrimonio biparental monogámico.
Transgénero se refiere a las personas que se identifican con o viven como “el otro” género, pero que pueden no haberse sometido a tratamientos hormonales o cirugías de reasignación de sexo. Estas personas y las transexuales están sujetas a la patologización y a la violencia.
Los movimientos intersexuales y transexuales, pese a parecer movimientos contradictorios (el primero se declaran en contra de la cirugía, el segundo acepta la cirugía electiva) cuestionan ambos el principio de dimorfismo natural que debe ser producido y reproducido a toda costa. Los activistas intersex luchan contra la errónea presuposición de que cada cuerpo alberga una “verdad” innata sobre su sexo que los profesionales médicos pueden discernir y traer a la luz por sí solos. Solo se puede determinar el “propio” sentido del género en la medida en que las normas sociales existen para apoyar y posibilitar aquel acto de reclamar el género para uno mismo.
“No se puede legislar para todas las vidas lo que es habitable solo para algunas, ni tampoco proscribir para todas las vidas lo que es invisible para algunos”.
Lo queer no es posfeminista, sino que se encuentran en diálogo constante. Para Butler es claro que la sexualidad no se resume fácilmente ni se unifica a través de la categorización. El género tiene que ser comprendido como una categoría histórica, lo que implica ver al género como una forma cultural de configurar el cuerpo y que está abierto a su continua reforma, y que la “anatomía” y el “sexo” no existen sin un marco cultural. El género aparece como una precondición para producir y sostener una humanidad que se pueda descifrar.
Para Butler lo políticamente fundamental es no ceder el término “vida” a los objetivos de la derecha, ya que ésta cuestiona cuándo se inicia la vida humana y qué es lo que constituye “vida” en su viabilidad. Toda forma de autonomía requiere de un sostén social y protección.
Para que lo humano sea humano debe relacionarse con lo no humano (con lo que está fuera de sí mismo, pero que es continuo consigo mismo). En ese sentido, lo humano excede sus límites en el mismo esfuerzo de establecerlos. Es importante reconocer los diferenciales de poder que permean la construcción de la categoría de lo “humano”. El que la categoría mencionada se elabore en el tiempo y que funcione a través de la exclusión de amplias “minorías” significa que su rearticulación se iniciará en el momento en el que los excluidos hablen a y desde dicha categoría.
El psicoanálisis puede servir como una crítica a la adaptación cultural y también como una teoría para comprender las maneras en las que la sexualidad no se conforma a las normas sociales que la regulan. Así, la sexualidad ni el deseo no pueden ser nunca totalmente atrapados por ninguna regla, siempre exceden la regulación. La sexualidad emerge como una posibilidad improvisatoria dentro de un campo de restricciones y poder. La sexualidad es una manera de transportar significados culturales tanto a través de la operación de las normas como de los modos en que son deshechas.
La sexualidad no es consecuencia del género. El género deshace al “yo” que se supone que es o que lleva al género, y este acto de deshacer es parte del significado y la comprensibilidad de este mismo “yo”. Butler se pregunta si el género es de uno o es para otros.

Capítulo 1: Al lado de uno mismo: En los límites de la autonomía sexual

No se trata de preguntarse solamente qué hace llevadera mi propia vida, sino preguntarnos desde una posición de poder y desde una visión de justicia distributiva qué hace o debería hacer la vida de los demás soportable. Butler reflexiona sobre el duelo y se pregunta ¿qué vidas pueden llorarse? Para ella estamos constituidos por deseo y vulnerabilidad física, lo que nos hace a la vez asertivos y vulnerables.
Para Butler el duelo no es privado, sino que nos expone a la relación constitutiva de la socialidad del yo, a la base para pensar una comunidad política de orden complejo. El duelo hace que nos deshagamos unos a otros, cuestiona nuestra autonomía y autocontrol. Butler entiende al género y a la sexualidad de manera parecida, no como posesiones, sino como maneras de ser desposeído, maneras de ser para otro o por otro. Esta ruptura es constitutiva de la identidad misma.
Es a través del cuerpo que el género y la sexualidad se exponen a otros. Ser un cuerpo es ser entregado a otros. El cuerpo implica mortalidad, vulnerabilidad y agencia. Nuestros cuerpos nunca son del todo nuestros. El cuerpo tiene una dimensión pública, constituido como fenómeno social en la esfera pública. El cuerpo es profundamente ambivalente porque es mío y no lo es a la vez. Butler se pregunta si basta luchar por la autonomía desconociendo la dependencia a otros.
La violencia es una forma terrorífica en la que se expone la vulnerabilidad humana hacia otros humanos, en la que somos entregados sin control a la voluntad de otro. Intentar negar nuestra vulnerabilidad es negarnos una fuente de fuerza y creatividad importante; además de ser un recurso político.
Nuestra vulnerabilidad nos permite extrapolar esta experiencia a la vulnerabilidad de otros. Esto también hace evidente la precariedad de la vida. Para luchar contra la opresión se tiene que entender que nuestras vidas se sostienen y mantienen de forma diferencial, ya que la vulnerabilidad física está distribuida de manera asimétrica por el mundo.
La infancia es una etapa de dependencia necesaria. Los cuerpos infantes tienen que ser aprehendidos y entregados para ser cuidados.
Butler aboga por descentrase uno mismo, por estar al lado de uno mismo, de ser un limite poroso entregado a los otros, situado en una trayectoria del deseo en la que es sacado fuera de sí y redituado inevitablemente en el campo de otros. La libertad no puede ser entendida solo como un valor individual, sino también como uno asociativo.
En ese sentido el matrimonio no puede ser el ideal para un movimiento de resistencia porque busca constreñir la socialidad del cuerpo de una forma aceptable. El parentesco debe desbordar sus implicancias heterosexuales. Pero para Butler tampoco se puede afirmar que toda comunidad de soporte son extrapolaciones de relaciones de parentesco (similares a la familia).
Talvez los lazos de parentesco no sean más que la intensificación de los vínculos comunales, y también pueden cuestionar al parentesco tradicional asociado a relaciones biológicas. La sexualidad fuera de la monogamia puede explorar nuevas formas de comunidad.
El quién y qué se considera real y verdadero además de ser una cuestión de saber, es una cuestión de poder. Ni el saber ni el poder pueden ser separados porque operan juntos.
Intervenir en nombre de la transformación implica precisamente desbaratar lo que se ha convertido en un saber establecido y en una realidad cognoscible, y utilizar la propia irrealidad para posibilitar una demanda que de otra forma sería ilegible e imposible. Las normas pueden abrirse a la resignificación cuando lo irreal requiere de realidad o entra en su dominio.
La incorporación (embodiment) implica una serie de normas que determinan quién será considerado un sujeto viable dentro de la esfera política y quién no. Entonces es necesario platear una lucha para rehacer las normas a través de las cuales se experimentan los cuerpos Esto es crucial para los movimientos de minusválidos, intersex y transgénero porque cuestionan los ideales que se imponen sobre cómo deberían ser los cuerpos.
Postular posibilidades más allá de la norma o un futuro diferente para la norma misma implica fantasía. Fantasía para tomar el cuerpo como punto de partida para una articulación que no esté constreñida siempre por el cuerpo tal como es. La fantasía no es lo opuesto de la realidad; es lo que la realidad impide realizarse; es en consecuencia lo que define los límites de la realidad. La fantasía es lo que nos permite imaginarnos a nosotros mismos y a otros de manera diferente.
Butler se pregunta ¿cómo entran en el campo de lo político las personas drag, butch, femme, transgénero y transexuales? No solo es porque cuestionan la noción de lo que es real y de lo que debe serlo, sino que también nos muestran cómo pueden ser cuestionadas las normas que rigen las nociones contemporáneas de realidad, y cómo se constituyen estos nuevos modos de realidad.
¿Por qué sirve incrementar las posibilidades del género? Esta pregunta se responde partiendo del lugar desde que se la enuncia; es decir la posibilidad no puede ser un lujo, sino es crucial para quienes son conceptualizados como irreales. Pero es pensada como un lujo porque el lugar desde el que se enuncia la pregunta es heterosexual. Para quienes están tratando de convertirse en posibles, la posibilidad es una necesidad.
Al hablarse de derechos internacionales de gays y lesbianas se debe afirmar de manera clara y pública la realidad de la homosexualidad, pero no como una verdad interna ni como una práctica sexual., sino como uno de los rasgos definitorios de la inteligibilidad del mundo social. La afirmación pública de la homosexualidad pone en tela de juicio lo que se considera real y lo que se considera humano. Esta política internacional de derechos de gays y lesbianas tiene que rehacer la realidad, reconstituir lo humano y negociar los términos de lo que se considera habitable y lo que no.
Conceptuar a las personas no heterosexuales como oprimidas es difícil porque para ser oprimido se debe ser inteligible, pero darse cuenta de que se es fundamentalmente ininteligible (que incluso las leyes de la cultura y el lenguaje te estiman como una imposibilidad) es darse cuenta de que todavía no se ha logrado el acceso a lo humano. Por ello, el reconocimiento no te llega. Las normas de reconocimiento tienen como función producir y reproducir la noción de lo humano. Nuestras vidas y la persistencia de nuestro deseo dependen que haya normas de reconocimiento que produzcan y sostengan nuestra viabilidad como humanos.
Que el género sea preformativo implica alegorizar las formas espectaculares en las que la realidad a la vez se reproduce y se contesta. Esto tienen consecuencias en el modo en que las presentaciones de género son criminalizadas y patologizadas; y explica porqué existe violencia contra las personas que cambian de género y porqué esta violencia no es reconocida como tal, y por qué es a veces infligida por los propios estados que deberían ofrecer a estos sujetos protección.
No se trata de crear nuevos géneros inexistentes, sino de desarrollar un nuevo léxico que legitime la complejidad del género con la que hemos estado viviendo desde hace tiempo. La sexualidad no es un atributo que uno tiene, sino un modo de disposición hacia los otros (incluyendo el modo de la fantasía y a veces solo fantasía).
El sentido de la posibilidad que me pertenece (que me señale como real) debe primero ser imaginado desde otro lugar antes que yo pueda imaginarme a mí mismo. La lucha por nuestros derechos no es solo una lucha por derechos “para mí” sujetos a mi persona, sino para ser concebidos como personas.
Butler problematiza los asesinatos a gays, lesbianas, intersexuales y trans o en sus palabras el deseo de matar alguien por no ajustarse a las normas de género por las cuales una persona se “supone” que vive. Esto sugiere que la vida misma necesita de normas a las que ampararse, y que vivir fuera de ellas equivale a cortejar la muerte. La negación a través de la violencia de un cuerpo es un vano y violento esfuerzo de restaurar el orden, de renovar el mundo social sobre la base de un género inteligible y de rehusar el reto de repensar el mundo como algo distinto de lo natural o necesario.
Esta violencia emerge de un profundo deseo de mantener el orden de género binario natural o necesario, de convertirlo en una estructura natural y/o cultural contra la cual ningún ser humano pueda oponerse y seguir siendo humano. Si alguien se opone a estas normas del género binario no solo mediante la adopción de un punto de vista crítico, sino incorporándolas (en su cuerpo) de manera que se hagan reconocibles, entonces emerge la violencia como una demanda para deshacer el reconocimiento, de cuestionar su posibilidad, de convertirlo en irreal e imposible frente a cualquier apariencia de lo contrario.
Por todo ello Butler apuesta por abrazar la destrucción y una rearticulación de lo humano en aras de un mundo más amplio y menos violento. Mantener nuestra noción de lo humano abierta a articulaciones futuras es central para el proyecto de derechos humanos universales. Esto implica someter a crítica no solo los discursos heteronormativos, sino también nuestras categorías de resistencia. Ella postula la traducción cultural como necesaria para este proceso, lo que implicaría ceder nuestras categorías más fundamentales.

Capítulo 2: El reglamento del género

Regular el género no es someterlo a la fuerza de un reglamento exterior ya que el género no preexiste a la reglamentación. Butler plantea que es al estar sometido a regulación y sujeción que el sujeto del género emerge. En otras palabras se deviene como sujeto a través de la reglamentación. El género requiere e instituye su propio y particular régimen regulador/disciplinador.
Si el género es una norma, se busca implícitamente el estándar de la normalización. La norma hace inteligible las acciones sociales, y por su naturalización son difíciles de leer. Incluso estar fuera de la norma es estar definido por la norma.
Butler define al género como el aparato a través del cual tiene lugar la producción y la normalización de lo masculino y lo femenino junto con las formas intersticiales hormonales, cromosómicas, psíquicas y performativas que el género asume. El género no implica solamente lo “masculino” y lo “femenino”, sino que esta coherencia binaria tiene un coste. Y aquellas permutaciones del género que no cuadran en el binario forman parte del género como los ejemplos más normativos. En pocas palabras, el género es el mecanismo a través del cual se producen y naturalizan las nociones de lo masculino y lo femenino, pero Butler apuesta por una noción del género que podría ser el aparato a través del cual dichos términos se cuestionen y desnaturalicen. La autora también define al género como una forma de poder social que produce el campo inteligible de los sujetos, y un aparato que instituye el género binario.
Hay quienes en los estudios de género han propuesto como alternativa al binario de género multiplicar los géneros, pero un aumento en la cantidad no necesariamente soluciona los problemas.
Los teóricos lacanianos diferencian las normas simbólicas de las sociales, ya que entienden que las demandas simbólicas se plantean a la psique humana desde su origen. Para Butler lo simbólico es una sedimentación de las prácticas sociales. Para los estructuralistas lo simbólico establece las condiciones universales bajo las cuales la socialidad se posibilita. Así la norma simbólica parece ser planteada como atemporal. Butler cuestiona la centralidad simbólica otorgada por los lacanianos. El hecho de convertir la ley del falo en incontestable e incuestionable es un ejercicio de poder de la misma ley simbólica. Lo simbólico así busca terminar con las ambivalencias y la ansiedad al otorgar esencias femeninas y masculinas trascendentes.
Que el género esté radicalmente condicionado no significa que esté radicalmente determinado La norma en su inevitable temporalidad se abre al desplazamiento y a la subversión desde dentro. Lo norma solo persiste como tal en la medida en que se representa en la práctica social y se reidealiza y reinstituye en y a través de los rituales sociales diarios de la vida corporal. La norma no tiene un estatus ontológico independiente.
Para Foucault la disciplina produce individuos, no solo los dirige o usa, sino que activamente los constituye. La naturaleza de lo anormal no es diferente de la de lo normal. Algunos sostienen que las oposiciones a la norma están contenidas en la misma norma. La norma confiere realidad, y lo hace mediante la repetición de su poder para conferir realidad.
Dado que las normas del género son reproducidas, éstas son citadas por prácticas corporales que tienen la capacidad de alterar dichas normas en el transcurso de su citación. Butler se pregunta qué desviaciones de la norma interrumpen el proceso regulador mismo.
El género es una norma reguladora, pero también es una norma que se produce al servicio de otros tipos de reglamentos. Para Mackinnon la estructura jerárquica de la heterosexualidad que hace que los hombres subordinen a las mujeres es la que produce el género. Butler es crítica de afirmaciones de este tipo porque la sexualización de la desigualdad no es un concepto previo al género. A ella le preocupa la reducción del género a la sexualidad, y la esencialización de la heterosexualidad.
La disonancia entre el género y la sexualidad se afirma desde dos perspectivas: se busca mostrar posibilidades para la sexualidad que no estén constreñidas por el género para cuestionar el reductivismo causal, y se trata de mostrar las posibilidades de género que no estén predeterminadas por las formas de heterosexualidad hegemónicas.

viernes, 22 de febrero de 2008

Todd Haynes: Un genio del cine estadounidense

A Todd Haynes lo descubrí por "Far From Heaven" (Lejos del cielo - 2001)
Esta bella película es un retrato de la norteamérica blanca y "recta" de los cincuenta. Es un drama que explora de manera muy sutil y delicada relaciones de poder y conflictos en torno a la raza, al sexo/género, a la sexualidad y a la clase. Cathy Whitaker (Julianne Moore) es la protagonista de esta historia, y la que va a convertir en cuerpo el dolor por tantas injusticias sociales. Ella, la corporización del ideal de mujer/madre/esposa, va viendo cuestionada su posición. Su esposo, prefiere a los hombres que a ella, y por ella siente una mezcla de desprecio, odio y ternura. Cathy se ha permitido conocer al hijo de su jardinero negro, y esta amistad es despreciada por la burguesía alta y 'refinada'. Lo que esta sociedad hipócrita ve es la posibilidad de un amor fuera de las convencionalidades sociales, y Cathy descubre a través del prejuicio que esos chismes que la vinculaban afectivamente a este hombre negro tenían algo de cierto. Y ella reconoce que se ha enamorado de este hobmre cuando ya la cruel realidad ha arrasado con toda posibilidad de fantasía y de sueño. Asi, los tres protagonistas de esta historia viven acorralados por restricciones sociales que los hacen solamente miserables.
Quede impresionado por la fuerza y la belleza de esta película, y pensé que probablemente era la cima de la obra de este director. Pero descubri que Todd Haynes es un director muy consistente y que su obra es imprescindible.

"Velvet Godmine" (1998)

Es un musical de glam rock, que cuenta con las actuaciones de Ewan Mcgregor, Jonathan Rhys Meyers y Christian Bale. Este es un musical que también es un drama que retrata de manera amena a una generación en la que el rechazo a las convenciones sociales es lo deseado, y el enfrentamiento de esta generación con sus padres y abuelos sirve para explorar enormes problemas contemporáneos. Esta pelicula posee probablemente de las mejores escenas de homoerotismo y no solo porque los actores en cuestion son muy guapos, sino porque el director se las ingenia para contar una genial historia de amor, deseo y fantasia en el camino.

"Safe" (1995)
"Safe" es un perturbador drama que lleva el horror a niveles indescriptibles. Carlo White (otra vez una brillante Julianne Moore) es el ideal de mujer occidental, una esposa dedicada a su familia y a mantenerse bella en un mundo consumista. Carol pronto va a empezar a sentir que su cuerpo la rechaza, se va a desmayar constantemente, va a tener ataques de epilepsia, va a sangrar de la nada, va sentirse muy deprimida. Poco a poco ira descubriendo que lo que su cuerpo no aguanta es su vida, es la vida de una ciudad cosmopolita como Los Angeles. Ella encuentra a una suerte de grupo de autoayuda que parece uan secta que clama que la contaminación ha llegado a niveles tan altos que hace insoportable la vida para algunos. Carol así es presentada como en una suerte de procesos involutivo aparentemente, en el que deja todo lo que ella da por sentado, su familia, sus amigas, sus gustos, y no encuentra nada mas que el vacio. Pero tal vez la nada es mejor que lo que tenía. La pelicula es extraña, pero es brillante al presentar al cuerpo como un producto de la vida social que se corroe por las condiciones del capitalismo consumista.

Poison (Veneno - 1992)
Probablemente mi película favorita de Todd. Esta película es simplemente brillante. Trata de tres historias que se intercalan: la primera llamada "Heroe" y se presenta a manera de documental. Un niño ha desaparecido misteriosamente, y su madre solo puede decir que salió volando de su habitación, a la vez que se descubre que el padre del niño fue asesinado. La segunda historia se llama "Horror" y es probablemente a la que hace más evidente referencia el título de la película. Un científico acaba de descubrir y atrapar una célula que contiene toda la sexualidad humana; por error la toma. Inmediatamente su cuerpo empieza a reaccionar ocmo si un veneno lo hubiere afectado, y su piel se corroe. La sexualidad asi no solo lo desborda, sino que lo carcome, y carcome a todos con quienes entra en contacto. Porbablemente el veneno sea una analogía inteligente y cínica al Sida en los 90 en Estados Unidos. La tercera historia, mi favorita, se llama "Homo" y trata sobre un preso que es definido desde el inicio por los policías como un homosexual. Este hombre sueña con un matrimonio entre dos jovenes reclusos que es celebrado por todos los otros hombres, y lo acompaña la linea "en este lugar donde los hombres son bien hombres, cada hombre tiene a su hombre". Luego se presenta a otro recluso muy guapo que resulta ser el objeto de deseo y fascinación del protagonista. Y la historia mediante flashbacks descubre que se conocen de reclusorios juveniles desde hacía más de una década. En estos flashbacks se presenta a este joven como un chico que por su belleza va a ser violentado y deseado por todos sus compañeros. Violaciones, golpes, y una serie de humillaciones siempre erotizadas se cometerán contra este cuerpo. Probablemente esta sea la película más radical de este brillante director.

"Dottie gets spanked" (1993)
Es un cortometraje que tiene como protagonista a un niño que admira con demasiado fervor a una diva exagerada y ridicula de la televisión. La película asi nos permite explorar en los sueños y pesadillas de este niño de 6 años. Probablemente igual de perturbadora que sus dos primeras películas. Imprescindible como toda su obra.

Probablemente mas que un director gay Todd Haynes es un director queer, que siempre está en constante crítica a la sociedad occidental contemporánea. Sin embargo sus intencionalidades políticas jamas deslucen su maestría como director, si algo hacen mas bien es mostrar lo importante que puede llegar a ser el cine como crítica cultural. El no teme poner el dedo en la herida. Probablemente nuestra sociedad necesite de más valientes directores como éste.
Ahora estoy a la espera del estreno de "I'm not there" una biografía de Bob Dylan interpretada por 6 actores (incluido el recienteme fallecido Heath Ledger) que estoy seguro será genial.

martes, 12 de febrero de 2008

The History Boys



Director: Nicholas Hytner
Año: 2006
País:Reino Unido
Acabo de ver esta película británica y me ha dejado una muy buena sensación. Esta peli trata sobre un grupo de estudiantes de un colegio de clase media en Londres que han obtenido calificaciones muy altas y pueden optar para postular a Cambridge y Oxford. Este escenario es excusa para presentarnos a un grupo de quinceañeros diversos, de los que se destacan Dakin, el chico atractivo y popular, y Posner, el chico tímido que está profundamente enamorado de Dakin. Estos adorables alumnos tienen maestros también adorables. Asi se nos presenta a Hector, un anciano poco convencional que adora la poesía y que adora las citas textuales (ya sean de grandes obras de poesía como de divas en películas americanas) y tocarle los genitales a sus alumnos mientras los pasea en su moto . También está Irwin, un joven profesor contratado exclusivamente para hacer que estos muchachos logren ingresar a universidades tan exclusivas y prestigiosas. Irwin, será todo lo opuesto a Hector, él cree en la objetividad frente al saber, tiene formulas para performar el conocimiento, su postura es efectiva pero calza más con una logica de sociedad del espectáculo. Irwin se convertirá en el objeto de deseo y admiración de Darkin, pero a diferencia del viejo profesor él no está acostumbrado a verse desbordado por el deseo.
Esta es sin duda una bella película que como Billy Elliot o Beautiful thing tiene una buena lectura de clase, sobre la sexualidad, sobre el éxito en la lógica del capitalismo tardío, pero finalmente sobre lo que nos hace humanos. El espacio social en que se realiza es pequeño, un aula de clases, pero ese espacio permite una complejización muy rica de las relaciones sociales y del deseo.
La película es muy dinámica y está bien actuada. Totalmente recomendada para quienes quieran divertirse, conmoverse y ver de una manera tal vez diferente a nuestros profesores y nuestro paso por el colegio.

Otra aproximación al dilema del "matrimonio gay"

Este ensayo lo presenté para mi curso de Deontología, etica y Sociedad en la Cato

Presentación del dilema

El tema del “matrimonio gay” sirve de plataforma ideal para entender la exclusión de las personas no heterosexuales del “orden simbólico”, o sea de la “realidad”, ya que el debate ha sido planteado en los términos de un sujeto hegemónico masculino heterosexual y blanco. En ese sentido el dilema que es, en efecto, el matrimonio para gays, transgéneros, bisexuales y lesbianas será planteado aquí no en los términos “usuales” que legitiman una mirada colonizadora sobre los cuerpos y las afectividades, sino que se le problematizará en torno a las miradas de a quienes se nos ha negado el habla. Por ello, no pienso argumentar sobre las virtudes de gays o lesbianas, ni sobre la idoneidad de nuestras relaciones, ni la normalidad de nuestros erotismos porque asumo que no es necesario decir que nuestras relaciones son tan apasionadas, excitantes, placenteras, frustrantes, egoístas y dolorosas como las heterosexuales, y también porque no intento generar simpatía apelando a la lástima, que la considero un mecanismo naturalizador de dominación.
El dilema es el siguiente: ¿nos sumamos a una maquinaria que jerarquiza y produce cuerpos normales a costa de la abyectización de otros, o generamos nuevas formas de reconocimiento que cuestionen la hegemonía de los estados sobre la legitimación del parentesco? Y para esta pregunta no hay soluciones fáciles, y es éste en realidad el corazón del dilema, o la razón que a mi juicio, convierte al matrimonio para personas TLGB en un dilema. Porque, como afirma Judith Butler, un simple sí o no como respuesta lo que hace no es solo aceptar los términos profundamente injustos en que ha sido planteada, sino legitimar la posición masculina heterosexual que la sostiene.

Situación geopolítica del “matrimonio gay”

Es útil situar el panorama geográfico del matrimonio gay. El matrimonio para parejas del mismo sexo existe como figura jurídica en: Bélgica, Canadá, Países Bajos, España y el estado de Massachusetts. Mientras que algún tipo de unión civil existe en: Andorra, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Israel, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal, Groenlandia, Reino Unido, Suecia, Suiza, Australia, Austria, Hungría, Portugal y en algunos estados de EEUU (Hawaii, New Jersey, Vermont y California). En Latinoamérica existe algún tipo de unión civil en Buenos Aires, en algunas ciudades de Brasil, en Colombia y en México DF. En el Perú ya ha habido intentos legislativos para institucionalizar “uniones de hecho”, pero han fracasado.

El escepticismo de la teoría Queer

La aparición de la figura del matrimonio gay está relacionada a la visibilidad del VIH- Sida en la década de los ochenta en Occidente. El miedo al sida y a la “peste rosa” no fue solo el de la “sociedad heterosexual”, sino que muchos gays para disociarse del sida condenaron la “promiscuidad”. El matrimonio en ese contexto no solo le permitía a esta pequeña elite privilegiada acceder a una serie de derechos sino también disociarse del “sexo anónimo”, del sida y por tanto de la muerte. Para Leo Bersani, el sida ha hecho más visibles a los gays en Occidente pero solo como la historia de una muerte anunciada. Se nos permite “estar” en los medios de comunicación, se nos conceden ciertos derechos porque para el imaginario colectivo de la mayoría somos una especie en extinción, ya que el sida nos desaparecerá a todos. El “matrimonio gay” podría ser entendido así como la concesión de un deseo a un desahuciado.
El tema del “matrimonio gay” para el movimiento gay en muchos países de occidente ha sido más visible y más importante que, por ejemplo, los crímenes de odio, la violencia simbólica, la discriminación familiar, laboral, social, la deserción escolar, la alta tasa de suicidios de jóvenes TLGB, la violencia sexual, la exclusión económica, la violencia de las fuerzas del estado, etc. En el énfasis en el matrimonio probablemente haya un sesgo de clase considerable, y talvez quienes la demandan como la forma de exclusión central, ya tienen cubiertos y garantizados muchos derechos que la mayoría de personas TLGB no.
Es importante mencionar, que el “matrimonio gay” talvez salvo en España siempre restringe parcial o totalmente la reproducción no heterosexual. Entonces se permitiría que los gays o lesbianas se casen pero no que se reproduzcan. ¿Por qué? Si usamos el argumento de Bersani diríamos que se trata de que los gays sean exterminados no que se multipliquen. Las “uniones de hecho”, que son un acuerdo contractual entre personas sin importar su sexo, son una forma de no tocar el matrimonio y mantenerla como la norma inherentemente heterosexual, así como de impedir el ejercicio de derechos reproductivos de parejas TLGB.
Pero tal vez haya algo más y la heterosexualidad como norma obligatoria sea una pauta central de lo que entendemos como “cultura occidental” y sean los estados nación quienes a través del matrimonio la sostengan. Para el estado no es útil que los raros y anormales se reproduzcan, el estado quiere y demanda ciudadanos heterosexuales, talvez para ser más exactos el estado demanda y forma matrimonios biparentales heterosexuales que “garanticen” su supervivencia.

La teoría Queer en contra del matrimonio, pero…

Para la teoría queer es claro que el matrimonio es una institución de poder heteronomativa, que construye cuerpos heterosexuales, que cercena el placer, que privatiza discursivamente la sexualidad, y que invisibiliza otras formas de ser, vivir y sentir en un cuerpo. Lo que no es claro ni unívoco es la manera de posicionarse como movimiento crítico-subversivo frente al “matrimonio gay”.
El matrimonio es una forma de regulación del parentesco, pero más que ello es una forma de jerarquizar el parentesco. El matrimonio institucionaliza la heterosexualidad monogámica como la “Familia”, y es este modelo de parentesco biparental, heterosexual y exogámico el que se erige como la vara con la que se construye y mide la realidad. En ese sentido, otros vínculos afectivos, amorosos y comunales así como otras historias no occidentales van a ser invisibilizadas y subordinadas.
No se está cuestionando el pedido de reconocimiento para las uniones no heterosexuales, que no solo es justo sino que es necesario, y que el estado no debiere discriminar basándose en la orientación sexual de las personas. Lo que es más complejo y cuestionable, en cambio, es la posibilidad de cimentar una normalización jerárquica al reforzar una institución como el matrimonio.
En pocas cuentas, no se cuestiona que las personas TLGB merezcamos respeto, pero qué pasa cuando esta legitimación tiene costos sobre la regulación de otros tipos de parentesco. Es decir, qué pasará con aquellos gays que no acepten renunciar a una vida polígama o no monogámica, con aquellas lesbianas que crían hijos juntas y no mantienen un vinculo afectivo exclusivo, con las familias monoparentales, con aquellos ex amantes que son amigos íntimos, con amantes que tienen sexo casual no anónimo, con aquellos amigos que viven juntos y son redes de soporte mutuo ante el rechazo de la familia biológica, con las redes de travestis o transgéneros que sirvan para sobrellevar la exclusión, entre otras formas de vínculos.

El psicoanálisis estructuralista en contra del matrimonio

Levi Strauss ubica en el tabú del incesto el origen de la cultura. Y esto sería así porque se legitima la superioridad del “padre”, se acepta su ley, y se generaría una economía política del sexo que serviría para generar dos compartimentos identitarios mutuamente excluyentes y jerarquizados (lo masculino y lo femenino). Luego, psicoanalistas estructuralistas van a releer a este autor y a Freud para argumentar que la familia es y tiene que ser heterosexual, y que una familia gay no sería nada más que una conjunción de sicóticos que peligrosamente atenta contra los cimientos de la cultura.

La teoría Queer y su crítica al psicoanálisis estructuralista

Lo que hay en estos teóricos estructuralistas, psicoanalistas de manual, es una visión sin ambivalencias del parentesco. Ya que para empezar las figuras del “padre” y de la “madre” son figuras simbólicas, no necesariamente reales, ni necesariamente “femeninas” y “masculinas” respectivamente. Pero no solo eso, sino que los planteamientos de Levi Strauss y Freud han sido ya problematizados y se han evidenciado sus vacíos. Tanto el complejo de Edipo como el tabú del incesto cometen un error tautológico, ya que supuestamente son necesarias las figuras del padre y la madre para construir las identidades de género masculinas y femeninas, Pero la propia conceptualización del Edipo como la del incesto ya está generizada, desde el inicio naturalizan lo femenino y lo masculino. En otras palabras se propone que lo masculino y lo femenino crean lo masculino y lo femenino.
Si seguimos con el complejo de Edipo es importante mencionar que según los planteamientos de Freud, como la lectura lacaniana, de esto deviene de manera obligatoria la identidad de género, en su versión “exitosa”, como heterosexualidad obligatoria. En ese sentido, el incesto y la homosexualidad, pese a existir, son postuladas como irreales e inexistentes. Y talvez indirectamente el psicoanálisis sea responsable de la asociación entre homosexualidad e incesto (en la conceptualización de pedofilia). Al ser ambas conceptualizadas como lo ininteligible, el psicoanálisis comete una falta ética importante, porque no diferencia a un ser que violenta el cuerpo de otro ser humano cuya capacidad de autonomía es por lo menos cuestionable, de seres humanos que son violentados al ser sus amores y pasiones la “nada”.
En ese sentido el dogmatismo se confunde con ciencia, o la ciencia sirve al dogmatismo, y esto no es nada nuevo. Han sido curas, jueces y médicos quienes nos han convertido a los homosexuales en pecadores, delincuentes y enfermos. Y esto es importante mencionarlo porque es esta nominación perversa la que nos construye a los homosexuales como homosexuales. La homosexualidad no es una categoría ahistórica o atemporal. Foucault sitúa la creación de la homosexualidad en el siglo XIX por la medicina que la patologiza para conceptualizarla. En ese sentido, la heterosexualidad tampoco es una categoría ahistórica y universal, y debiéramos cuestionar su carácter exclusivo de inteligibilidad de la realidad que nos construye a quienes disidimos de ella como irreales e impensables. Eso no quiere decir que antes de esa época no hayan existido vínculos amorosos, sentimentales, eróticos, amicales entre hombres o entre mujeres, sino que no eran conceptualizados como una categoría especial de seres humanos con un acceso sistemáticamente diferenciado a derechos y recursos.
Resulta interesante que estas formas univocas y totalizadoras de entender la realidad nieguen maneras y narrativas “otras”. En ese sentido, resultan de particular relevancia los planteamientos de Eve Kosofski Sedgwick. Ella releerá a Levi Strauss y dirá que el “intercambio de mujeres” no solo es un intercambio entre comunidades, sino que es un la canalización de un vínculo homosocial ente hombres, que usa como medio el cuerpo de las mujeres. Así para Sedgwick sería el vínculo homosocial y no el tabú del incesto el origen de la cultura. Pero no es mi intención generar otra narrativa de génesis, sino mostrar su multiplicidad, ambigüedad, complejidad y arbitrariedad.

Una crítica queer a la teoría queer: A favor del matrimonio, pero…

Es importante mencionar que el matrimonio otorga una serie de derechos económicos, patrimoniales, políticos y sociales, de los que las personas no heterosexuales estamos excluidas. Esta exclusión tiene graves consecuencias en la vida de personas TLGB, en su autopercepción como seres humanos, en las dificultades que atraviesan nuestras relaciones y en la limitación a la reproducción.
El hecho de que el estado ostente el monopolio de legitimación sobre la sexualidad es inaceptable, para un movimiento crítico-subversivo, pero también es inaceptable que una elite cultural y educada le diga al resto de gays, lesbianas y transgénero que renuncien a la posibilidad de acceder a una serie de derechos que harán más llevaderas sus vidas por reforzar una institución que es concebida por esta elite académica como jerarquizante y normalizadora.
Un simple no al matrimonio implica que cuando vayas al hospital a visitar a tu amante probablemente no te dejen entrar, que si tu pareja entra en coma no puedas ejercer derechos de decisión, que si tu amante muere no vayas a recibir el cuerpo, que en el caso de hijos el progenitor no biológico no tenga capacidad para contrarrestar las reclamaciones judiciales de los parientes biológicos y pierda la custodia, e incluso el derecho a ver al niño, implica también que los miembros de una pareja no puedan proveerse de prestaciones sociales y sanitarias entre ellos, etc.. Si no se generan por lo menos esbozos de alternativas viables al matrimonio como formas de legitimación del parentesco y de dotación de derechos, cómo se puede pedir renunciar a la posibilidad de la legitimación, cómo se puede pedir renunciar a la posibilidad de obtener respeto y ser parte de la “realidad”.
Tampoco se pueden subestimar las implicancias deconstructivas del matrimonio más allá de la heterosexualidad. Como dije anteriormente se puede argumentar que el matrimonio es un vehículo para jerarquizar el parentesco y los afectos, pero en su configuración la heterosexualidad no es una opción sino una obligación. Por tanto la posibilidad de matrimonios para transgénero, lesbianas, gays o bisexuales no solo implica una sumatoria a una norma que se vería reforzada, sino que es un cuestionamiento desde dentro de la misma norma de la rigurosidad con la que se concibe la sexualidad, y uno de sus pilares que es la heterosexualidad obligatoria que necesita de cuerpos que se asuman como masculinos o femeninos y cuya identidad y deseo se excluyan mutuamente. Según Adrianne Rich la heterosexualidad implicaría una subalternización femenina, si el matrimonio no va a ser el espacio ontológico donde se legitime una unión asimétrica que convierta en funcionales los cuerpos de las mujeres, no se estaría haciendo poco al cuestionar su obligatoriedad. Además, el matrimonio para personas TLGB también cuestiona el vínculo inefable entre parentesco y reproducción biológica heterosexual. Descentralizar el parentesco implica reconocer que los vínculos afectivos no necesariamente, ni mayoritariamente pasan por vínculos sanguíneos, y que los vínculos sanguíneos no generan necesariamente vínculos de parentesco, y que los vínculos de parentesco no duran para toda la vida.
Una apuesta por el matrimonio para las personas TLGB tiene que ser autocrítica y conciente de su posición discursiva, y no se puede pretender simplemente apelar a la normalidad y desearla, sino que debieran ir acompañadas de políticas culturales, económicas, educativas, y sociales que cuestionen la obligatoriedad del matrimonio para ser y vivir en el mundo, así como la heterosexualidad o la subalternidad para amar.

Mi ambivalente respuesta al dilema

En lo personal, creo que no me casaría por algunos de los motivos antes expuestos, pero lo que me parece inaceptable es que el estado me prohíba elegir. No se trata solamente de que quiera o no casarme, sino que ni siquiera exista la posibilidad de pensar como una realidad plausible el matrimonio para mí. Además, sostengo que el matrimonio debiere ser una opción porque creo que los seres humanos debemos ser libres incluso para jodernos la propia vida, siempre que lo hagamos voluntaria e informadamente.

lunes, 11 de febrero de 2008

No se lo digas a nadie


Esta es una sintesis de la película de Francisco Lombardi "No se lo digas a nadie" que fue resultado de una discursión de algunos académicos peruanos:

“No se lo digas a nadie” (1998)

Director: Francisco Lombardi
Guión: Giovanna Pollarolo
Novela original: Jaime Bayli
Actores:
Santiago Magill como Joaquín Camino
Christian Meier como Gonzalo
Lucía Jiménez como Alejandra
Giovanni Ciccia como Alfonso
Hernán Romero como Luis Felipe Camino
Carmen Elías como Maricucha

“No se lo digas a nadie” es la primera película peruana que trata sobre la homosexualidad. Fue muy controversial en su época de estreno, pese a que eso fue a finales de los 90. A la vez que fue una película muy exitosa comercialmente.
La película inicia con un campamento del Opus Dei de niños cantando alabanzas religiosas. Allí se nos introduce al protagonista, Joaquín, quien no puede dormir y toca a una de sus compañeros. Rápidamente este niño le dice “los hombres no se tocan” y lo amenaza con golpearlo si lo vuelve a hacer.
Joaquín es un joven delicado, y en el colegio es la burla de sus compañeros. Tiene una madre sobreprotectora, talvez porque detecta el ambiente hostil hacia su hijo. En oposición al padre, que siempre es violento y hostil con Joaquín. El padre trata de alejarlo siempre de la madre: lo lleva a cazar, lo lleva a un prostíbulo, lo incita a tomar, lo incita a pelear. Todos los deseos de Joaquín serán cortados por el discurso (opresor) del padre.
Cuando Joaquín es obligado por su padre a ir a cazar animales a una hacienda hay otro episodio importante de reconocimiento de deseo homoerótico. Joaquín tratará de explorar eróticamente con el hijo de uno de los empleados de la hacienda. Rápidamente, el muchacho rechazará el ofrecimiento de Joaquín de masturbarlo; y usará la misma argumentación del niño del campamento “entre hombres no se tocan”. Así el subalterno es presentado como un objeto naturalizado que ha interiorizado el discurso hegemónico. Además estas explosiones de deseo homoerótico se ven mediadas por violencia; Joaquín tendrá que golpear al muchacho para que no le diga nada a su padre.
El padre de Joaquín empieza a creer que su hijo está acercándose al ideal de hombre que el tiene, o alejándose de la imagen de maricón. Por ello decide confirmar esto y hacer pasar a Joaquín por la ‘prueba final’ de masculinidad. El día que se gradúa del colegio, lo lleva al burdel donde él acude regularmente. La experiencia para Joaquín no es agradable, y él no se desempeña sexualmente como se espera. La prostituta después de varios intentos cae en la conclusión de que Joaquín era maricón, y le dice que no tenía que reprimir sus deseos. El sale huyendo del burdel.
Joaquín escapa de su casa, y a los meses llega a un trato con su madre para estudiar Derecho en la católica y vivir solo en un cuarto rentado. Joaquín en la universidad tendrá un desempeño académico mediocre, diferente a cuando estaba en el colegio.
En la Católica conocerá a Alejandra, una chica por la que siente atracción. El le contará lo que él considera su principal problema, su atracción por hombres y sus dudas; y ella tratará de ayudarlo. Empiezan una relación sentimental, que es aprobada por la madre de Joaquín dado que la familia de Alejandra también es parte de la oligarquía limeña.
Una escena importante en la película es la agresión de los amigos de Joaquín y él a una travesti prostituta. Es importante porque sirve para hacer visible que Joaquín tiene cierta empatía por esta travesti porque finalmente siente que puede ser él el violentado. Por otro lado es importante porque esa travesti e s un personaje que sirve como oposición a la de los hombres gays de clase alta que protagonizan la película.
Joaquín conocerá a Gonzalo, el novio de la mejor amiga de su enamorada, y sentirá por él una inmediata atracción. Atracción que es correspondida, ya que ambos tendrán relaciones sexuales después de inhalar coca.
La relación de Joaquín y Gonzalo será intensa. Pero pronto empezarán los problemas entre ellos porque mientras que Joaquín termina con su enamorada y espera decirle a sus padres que es gay, Gonzalo piensa casarse y no cree que tener sexo con un hombre excluya la idea de casarse con una mujer y tener hijos. Si usamos las mismas dicotomías que usamos en “Pantaleón y las visitadoras” sexo/amor y transgresión/subversión se podría decir que tener sexo entre hombres es una transgresión (porque es un desvío de las pautas sexuales hegemónicas) pero que puede servir para mantener la norma heterosexual; mientras que el amor entre hombres estaría más en la lógica de la subversión. Esto se hace palpable cuando Gonzalo le dice a Joaquín que no iban a ser un par de locas agarrados de la maño en la calle.
Joaquín al ver que Gonzalo no piensa cambiar su postura decide intervenir en su relación y le cuenta a la novia de Gonzalo del amorío de ambos. Gonzalo al encontrar a Joaquín lo golpea y escupe, y le hace sentir su desprecio. Esto lleva a que Joaquín se deprima mucho, y en su casa molesto y alcoholizado le dice a sus padres que es homosexual. El padre reacciona de una forma violenta, y Joaquín le dice que no va a dejar de ser cabro. Esta es una escena importante porque es el acto en la vida de Joaquín, y supone el primer enfrentamiento directo con su padre en el que vence.
Su estado anímico tiene consecuencias serias en su desempeño en la universidad. Esto sirve para que pueda estrechar lazos de amistad con Alfonso, quien también desprecia a la universidad y lo que representa. Alfonso y Joaquín no tardan en empezar a tener sexo, mucha droga de por medio. Es mas deciden viajar a Miami por unos días robándole mucha droga al padre de Alfonso.
El consumo de drogas y el goce en las mismas es recurrente e importante en la película. Esto puede ser problematizado: Por un lado puede haber una ideología homofóbica detrás que haga imposible diferenciar la homosexualidad de la drogadicción y de otro tipo de conductas delictivas. Por otro lado, la película talvez plantee como el no tener lugar (por ser gay) obliga a explorar posibilidades que hagan más llevadera la vida, aun sean estas marginales socialmente. Además la droga en la película tiene una impronta narcisista que se expresa en la sensación de omnipotencia y pérdida del miedo.
Joaquín huye a Miami cuando cree que Alfonso ha muerto por una sobredosis. Allí vivirá con un trabajador sexual (”flete”) e intentará empezar a ejercer ese oficio; pero le será muy difícil pretender o “falsificar” deseo cuando éste no existe. Uno de sus potenciales clientes es un hombre mayor gay estadounidense, el que le causará cierta repulsión al estar más cerca del referente “loca” del que siempre se ha sentido disociado. Finalmente la belleza masculina en la película busca resaltar ciertos rasgos considerados como masculinos y blancos en los cuerpos.
Una idea importante del proceso de marginalización y empobrecimiento de Joaquín en Estados Unidos tiene que ver con una discusión que tuvo con Alfonso quién le decía que en Lima eran reyes, y Joaquín agregaba que reyes de mierda. La “oligarquía” no se exporta, está obligada tal vez a su pesar a vivir en Lima para mantener su estatus.
En Miami, Joaquín se encuentra con Alejandra, y después de recordar el pasado con nostalgia, se besan. La película da un salto temporal considerable, y nos muestra a Joaquín graduándose como abogado, con Alejandra como su novia y con sus padres. Hasta allí pareciere que los sueños del padre de Joaquín se hicieron realidad. Pero Gonzalo retorna, frente a la obvia incomodidad de Alejandra. Esto nos hace suponer que no es un simple retorno a la norma, sino que ésta ya no puede ser mantenida porque la amenaza y el miedo la desbordan.
Ni bien interactúan otra vez Joaquín y Gonzalo se siente mucha de la intensidad de su relación y no tardan en besarse y hablar de las posibilidades de seguir manteniendo una relación afectiva/sexual.
Aquí es importante plantear ciertas diferencias entre Gonzalo y Alfonso. Mientras que para Alfonso sus encuentros sexuales con hombres así como la droga son una fase en su vida, que luego le dejará para encarnar la heterosexualidad monogámica; Gonzalo no piensa que heterosexualidad y relaciones afectivas y sexuales con hombres se excluyan mutuamente. Finalmente, Alfonso está casado y a punto de tener un hijo, y Gonzalo no está en una relación para evitar dar explicaciones.
La película acaba con una foto, una foto de una familia oligárquica que debe expresar sus valores. Lo curioso de la foto es que Joaquín está al lado de Alejandra, pero mirando a Gonzalo y éste lo acaricia sutilmente mientras que ríen. Alejandra como toda la familia posa para la foto a manera de perfomance, a la vez que Joaquín y Gonzalo no encajan en la foto y parecen formar un espiral.
El final puede ser comprendido de dos formas: Una primera sería que Joaquín no puede sostener su acto (la declaración de su homosexualidad a su padre) y retorna a la heterosexualidad, así como sus amantes. La película así retrataría la imposibilidad de la creación de un sujeto homosexual coherente. Una segunda aproximación resaltaría las ambivalencias. Las categorías como orientación sexual o identidad de género o género buscan crear fijaciones en el deseo o la identidad, que funcionen a manera de esencias que se cristalizan en esas categorías. Pero estas categorías ni son universales ni ahistóricas: la homosexualidad aparece a partir de su medicalización, criminalización y patologización. Y es la heterosexualidad la que depende de la previa existencia de la homosexualidad, ya que es necesario fijar a ciertos cuerpos en esa categoría para que existan cuerpos limpios y sin manchas. Tal vez el rechazo de Joaquín sea a ocupar una posición funcional (homosexual) que reproduzca la existencia del otro lado de la misma moneda, la heterosexualidad. Si volvemos a la noción de orientación sexual esta supone una esencia de deseo que tiene como consecuencia una adscripción identitaria, es decir supone que un ‘hacer’ ser corresponde con un ‘ser’. Joaquín como Gonzalo finalmente proyectan al final un ser ‘heterosexual’, que no va a acompañado de un ‘hacer’ heterosexual, sino que desbordan esa categoría. Esto se convierte en una parodia que no es simplemente subterránea o negada, lo que se grafica en el miedo de Alejandra frente a Gonzalo.

Algunos comentarios finales: La película es mejor que la novela, concentra mejor sus esfuerzos en los puntos fuertes de la obra original. El retrato de la oligarquía limeña es muy exacto, tan exacto que algunas líneas llegan a parecer risibles o increíbles (como la de “por lo menos maté a un cholo” o “¡un hijo maricón no! prefiero uno mongolito”.
Los escenarios en que la oligarquía es representada son tradicionales (El Pueblo, la hacienda, la iglesia). Además presenta los cambios en su composición económica, presentándola cada vez más en el pasado. Por otro lado, parte del éxito de la película puede deberse a que es sobre la oligarquía, y que genera en los sujetos subalternos un goce en lo oligárquico.