sábado 21 de noviembre de 2009

Mi declaración de guerra al niño heterosexual


Como saben quienes me han leído antes, he argumentado que un mecanismo con que la homofobia funciona es la producción de los homosexuales como la materialización de la muerte. Esto implica la producción de un sujeto que en oposición encarna la vida. Ese sujeto, como nos lo ha recordado el conservador “debate” mediático y político sobre la despenalización del aborto en el Perú, es el niño.

Basta recordar que el actual decano de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Marcial Rubio, publicó una acérrima defensa de la penalización del aborto titulada “Defensa de la vida humana”. Y este manifiesto tiene un párrafo particularmente brillante, y cuando digo brillante creo que es obvio que soy irónico: “Un embrión o un feto, es una vida humana y, como tal, debe ser protegida. Quitar esa vida es hacer morir a un ser humano existente. Este es el fundamento de la penalización del aborto y por esa razón, hago mío el reclamo de monseñor Miguel Cabrejos, y Arzobispo de Trujillo y Presidente de la Conferencia Episcopal, para que los poderes del Estado no establezcan normas que despenalicen el aborto, haciéndolo impune y permitiendo además, que las instituciones de salud que están destinadas a proteger la vida humana, sean utilizadas para terminarla, justo cuando se inicia y cuando además, el individuo es totalmente impotente para defenderse”.

Como Rubio sostiene el "niño no nacido" es un "ser totalmente impotente para defenderse", completamente diferente de la empoderadísima situación de sus radicales enemigos: gays, lesbianas, trans y feministas ¿no? Es más somos llamados, por que sí somos llamados, a sacrificarnos por estas inocentes "vidas", que a diferencia de las nuestras no cargan con enormes culpas. El argumento de Rubio supone además que todas las vidas humanas son reconocidas como tales. Lo que no guarda ninguna relación con la violencia misógina, homofóbica, transfóbica, y aquella contra los cuerpos intersexuales que hace de nuestras vidas espacios bastante precarios. Tampoco dice explícitamente que las "vidas" de los niños no nacidos son mucho más importantes que la de las mujeres, y de todos los sujetos no heterosexuales. Entonces, la traducción de la cita a Rubio sería algo como lo siguiente: “Mujeres, gays, y lesbianas, los niños son siempre primero, y sobretodo primero que ustedes”. Y esto lo hemos escuchado todo el tiempo activistas lesbianas, trans, gays y feministas.

De hecho, quienes hemos estudiado en la PUCP sabemos que ésta es una universidad conservadora y homofóbica. Y sus rectores, como lo hizo Salomón Lerner en su momento con un terrible manifiesto homofóbico, pueden ser los más reaccionarios del espectro académico. Vale la pena recordar a quienes lo hayan olvidado que en el año 2002 el CAPU (Centro de Asesoría Pastoral Universitaria de la PUCP) publicó un tríptico llamado “Identidad sexual ¿Es posible escoger?”[1]. Este documento fue recomendado por el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, y firmado por Salomón Lerner. Lo primero que se dice sobre los “actos homosexuales” es que “son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”. Se agrega que “se debe evitar la presunción infundada y humillante de que el comportamiento homosexual de las personas homosexuales esté siempre y totalmente sujeto a coacción y por consiguiente sin culpa”. Se concluye con el siguiente párrafo: “Finalmente el mensaje de esperanza de la iglesia hacia aquellos que padecen esta inclinación es el mismo que a cualquiera que escuche su voz: ‘las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior".

Las coincidencias políticas entre ambos decanos, y su respaldo total los sectores más conservadores de la cultura política limeña se hace evidente ¿no? Por ello mismo se hace necesario declararles la guerra a ciertos profesores y “autoridades” y perder el miedo. Y casi nadie lo ha hecho públicamente con este misógino y homofóbico manifiesto anti-despenalización del aborto, y con el segundo algunos amigos y yo fuimos de los poquísimos en pronunciarnos públicamente en contra.

Lee Edelman (2004) argumenta que la figura del niño es un tropo discursivo heteronormativo que hace imposible el debate político, y que promete un futuro (o “futurismo reproductivo” en los términos de Edelman) que es una reactualización burda del pasado (heteronormativo). El “niño” es siempre pensado como heterosexual, y es el sujeto que garantiza que la heterosexualidad sea la única alternativa sexual vivible. Edelman es contundente al afirmar que “la sacralización del Niño necesita del sacrificio de lo(s) queer” (2004: 28)

Y yo solo quiero recordar a los más escépticos que la versión más radical de este sujeto, el niño no nacido, es heterosexual. Los mismos conservadores que defienden “sus derechos” son los que fantasean y celebran con las teorías ontogénicas que profetizan y “descubren” las causas (siempre) biológicas de la homosexualidad. Son ellos los primeros en fantasear con un mundo sin niños trans, intersexuales, gays, lesbianas y bisexuales. Y como las coincidencias de esos manifiestos políticos de decanos PUCP lo muestran, los conservadores la tienen clara. Ellos sí saben quienes son sus enemigos.

Así que tan importante como creo que es problematizar, y enfrentar cuando tenga que ser enfrentada, la asociación de la homosexualidad a la muerte; considero de igual importancia declararle la guerra al niño heterosexual no nacido. Esta clase de asociación no solo es una proyección de las formas en que mi activismo gay se intersecta con mi menos visible activismo feminista, sino también ofrece posibilidades de diálogo entre otros proyectos antihomofóbicos y proyectos feministas radicales que ciertamente excedan mis intereses personales, académicos, políticos y eróticos.

Ésta también es una política de venganza: Fui un niño afeminado al que esta cultura le declaró la guerra. Ahora quiero declararle la guerra al sujeto más atesorado de esa misma cultura. Y mi venganza consiste en radicalizar las aristas subversivas de las infancias queer; esto es radicalizar precisamente su rechazo a la prerrogativa heteronormativa sobre la infancia como una “dulce espera” de heterosexualidad. Como Kathryn Bond Stockton (2002) argumenta la existencia del niño gay es retroactiva. Es decir, yo puedo declarar “yo fui un niño gay”, pero esta cultura hace imposible la posibilidad de la declaración en presente: “soy un niño gay”. Un niño marica es, en la línea de Stockton, el signo de la muerte de un niño heterosexual. En otras palabras, la cuna de un niño marica es la lápida de un niño heterosexual.

[1]
CAPU. Identidad sexual ¿Es posible escoger? Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. 2002.

miércoles 11 de noviembre de 2009

¿Cómo hacerle justicia a los niños afeminados?



Hasta ahora hemos hablado de familias, y en las imágenes y representaciones del cine como en nuestros análisis probablemente se siga reificando su asociación ineludible a la heterosexualidad. Sin embargo, el cine nos ha ofrecido representaciones diversas sobre familias también diversas, en las que las identificaciones, fantasías y deseos no heterosexuales abundan: la bella road movie transgénero “Transamérica” (Duncan Tucker, 2005), el melodrama travesti por excelencia “Todo sobre mi madre” (Pedro Almodóvar, 1999), los cruces identitarios queer de “Las horas” (Stephen Daldry, 2002), la desgarradora y melancólica pasión de “Brokeback Mountain” (Ang Lee, la increíblemente audaz y divina “Pink Flamingos” (John Waters 1972), la historia de un/(a) joven intersexual “XXY” (Lucía Puenzo, 2007). También hay películas que han disociado la noción de familia de la biología como Shortbus (John Cameron Mitchell, 2006), o el documental sobre vogue y casas de drags y travestis “Paris is burning” (Jennie Livingston, 1990). Uno de los temas más controversiales para la cultura occidental, las infancias queer, también ha sido explorado: la genial “Mysterious skin” (Gregg Araki, 2005), y “La Duda” (John Patrick Shanley, 2008) son de los más destacados ejemplos. Este ensayo sin embargo, girará a en torno a mi película favorita, “Mi vida en rosa” (Alain Berliner, 1997).

Antes de hablar de esta película, quiero exponer mi escepticismo por el uso de la categoría “familia” y al deseo por la misma. Un escepticismo que está anclado en historias de violencia, dolor y exclusión que se han hecho en su nombre. Quiero con esta aproximación a las infancias no heterosexuales empezar con una línea que puede ser muy común a muchas de ellas. Eve Sedgwick lo dice contundentemente: “He oído a mucha gente decir que preferiría ver a sus hijos muertos antes que gays. Me costó mucho tiempo llegar a creer que no dicen más que la verdad. Hablan incluso por boca de aquellos que son demasiado refinados para decir algo tan cruel...” (2002: 30). El vínculo apasionado que yo he establecido con “Mi vida en rosa” es en gran medida una respuesta a esa clase de sentencias. Esta película, argumentaré, plantea la urgente y necesaria pregunta ¿Cómo hacerle justicia a los niños afeminados?


“Mi vida en rosa” es la historia de Ludovic, un niño de 7 años, que no es solo un niño afeminado, es un niño que adora la feminidad, la suya propia y de la otros (como su Diva Pam). Sin embargo, esta feminidad no es adorada por su comunidad ni por su familia.

Vale la pena resaltar, la escena en que Ludo y Jérome se están casando, con un oso de peluche como un cura, y que cuando están a punto de besarse, son lamentablemente interrumpidos por la conservadora madre de Jérome, quien se desmaya. Cuando Hanna recrimina a Ludo por usar un vestido, aparece Pam, y rescata a ambos niños. Vuelan de la casa a un mundo donde la feminidad de Ludo es posible y bella, y donde el amor de los dos niños es posible. Esta escena nos recuerda que para Ludo, la fantasía no es un lujo, es una necesidad.



We are here, we are queer. Get used to it

En el film se exploran muchas explicaciones causales de la promiscua y temprana homosexualidad/feminidad/transgeneridad de Ludovic. Así por ejemplo la comunidad heteronormativa de vecinos no duda en culpar a una madre “muy fuerte” o a un padre “muy débil”, la psicóloga a la que llevan a Ludo pregunta si sus padres habían deseado un niño o una niña, pero ninguna de esas hipótesis ontogénicas es tan bella como la del propio Ludo.



Para él Dios en vez de enviar a la chimenea de su casa dos X, envío dos XX y una Y, pero una de las X se perdió en el camino. Esto hace a Ludo un niño-niña, lo que evidentemente atenta contra una noción dicotómica de género, y postula al género como más transitivo. El mérito de la película es que todas estas explicaciones proliferan para ser desestimadas y trivializadas. “Mi vida en rosa” no busca responder a la heteronormativa pregunta ¿por qué una persona es homosexual/transgénero?, la descarta. Y en este proceso hace un guiño a un conocido adagio queer: “We are here, we are queer. Get used to it”.


Pánico de género

Ludovic, despierta pánico, un pánico que no sería justo solo llamar pánico homosexual, sino un pánico de género o a la indeterminación de género.

La película muestra amenazas violentas contra el joven cuerpo del pequeño Ludovic para que este “asuma” una masculinidad (naturalizada), pero como Sedgwick afirma: “Para un niño protogay identificarse con lo masculino (o masculinamente) puede implicar su propia borradura”. (1993: 161)

“Mi vida en Rosa” visibiliza una prerrogativa de la heteronormatividad: La declaración de guerra contra los niños afeminados; y nos recuerda que siempre es temporada de caza de niños gays.

Si como es presumible la mayor cantidad de miradas y de posiciones frente al cine son heterornomativas es muy probable que “Mi vida en rosa” siga siendo una historia muy familiar: hacer llorar a un niño afeminado, hacer sufrir a una niña travesti, golpear a un niño marica debe ser la historia de vida de muchos hombres heterosexuales.


¡No a un futuro ni a la familia heterosexuales!

El terror que la figura de Ludovic genera en su comunidad tiene que ver no solo con su feminidad, sino principalmente con su joven edad. Ludovic para esta comunidad es un marcador ineludible de la muerte. Como todo niño gay o transgénero (su nacimiento y reconocimiento) es leído como un símbolo de la muerte de un niño heterosexual (Stockton). Ludo es culpable de matar al niño heterosexual que debió ser.

Lee Edelman (2004) argumenta que la figura del niño es un tropo discursivo heteronormativo que hace imposible el debate político, y que promete un futuro (o “futurismo reproductivo” en los términos de Edelman) que es una reactualización burda del pasado (heteronormativo). El “niño” es siempre pensado como heterosexual, y es el sujeto que garantiza que la heterosexualidad sea la única alternativa sexual vivible. Uno de los aspectos más subversivos de “Mi vida en rosa” es que la infancia es postulada como una posibilidad queer. Así talvez lo que temen los vecinos es a la pérdida del futuro, y con ello la muerte del tirano niño (heterosexual) que habita en cada hogar.

Sin embargo, el potencial subversivo del filme como el que Ludovic encarna es aminorado por la legitimidad que termina procurando a la familia. El final del filme es muy bello, Hanna después de golpear públicamente a su hijo fantasea/profetiza la huida de Ludovic al mundo de Pam donde él podrá ser feliz sin molestar a nadie. Y frente al terror del abandono de Ludovic, ella decide aceptarlo y le ratifica su incondicional amor. Y no quiero menospreciar este hecho, cuántas infancias gays o transgénero hubieren sido menos miserables si esas hubiesen sido sus familias. Pero al hacer esto “Mi vida en rosa” termina legitimando una institución, la familia, que en primera instancia fue la responsable de toda la sistemática violencia contra Ludo, y no cualquier familia sino además una heterosexual biparental monogámica. Además individualiza la violencia contra los niños no heterosexuales. Así todos parecemos haber olvidado el cruel destino que le espera a Jérome con sus super homofóbicos padres.





Pareciere como argumenta Eve Sedgwick que el Nombre del Padre ha sido reemplazado por el Nombre de la Familia, y que su aparente apertura y sus nuevos modelos terminan reificando la importancia insustituible de dicha institución social.

“Redimir la familia no es, finalmente, una opción sino una compulsión; la pregunta sería cómo dejar de redimir a la familia…” (1993: 72), mi traducción.

En esa misma línea me gustaría preguntarle a la película ¿Cómo hacerles justicia a los niños afeminados y a las niñas travestis sin redimir a la familia?

Y aun así creo que en la ultima imagen del filme cuando Ludovic mira el horizonte con su vestido azul y luego se ve a Pam desde el cielo atenta a su protegido tiene lugar un importante desplazamiento. Pam parece decirle a Ludovic (y a buena parte de la audiencia) “Olvídate de la Ley del Padre, Olvídate de la Ley de la Familia, piensa en tu diva”.




viernes 6 de noviembre de 2009

La pantalla detrás del mundo: 10-12 de Noviembre


El seminario apunta a comprender nuestra época a partir del análisis del cine contemporáneo. Y es que, en medio del entretenimiento que nos procuran, las narrativas cinematográficas transmiten los mandatos sociales que configuran nuestros deseos. En este sentido muchos de los anhelos que pensamos como personales e intransferibles pueden no ser más que productos del constante modelamiento al que estamos expuestos. Reconstruir el horizonte de deseos que presenta el cine contemporáneo es, por tanto, una operación decisiva pues posibilita la crítica que abre las puertas al desarrollo de una vida más propia.


Martes 10 Noviembre
Sala de Grados de la Facultad de Ciencias Sociales

5.30 pm. Presentación: Cine Contemporáneo y Sociedad (Gonzalo Portocarrero y Andrés Cotler)
6.00 pm. Cine de Superhéroes (Juan Carlos Ubilluz, Marcos Mondoñedo y Max Pinedo)


Miércoles 11 Noviembre
Auditorio de Ciencias Sociales

5.00 pm. Cine Infantil (Talía Chlimper, Juan Carlos Ubilluz y Víctor Vich)
7.00 pm. Cine de Familia (Gonzalo Portocarrero, Cecilia Esparza, Andres Cotler, Tilsa Ponce, Giancarlo Cornejo y Fernanda Montenegro)

Jueves 12 Noviembre
Auditorio de Ciencias Sociales

5.00 pm. Cine de Psicópatas (Gonzalo Portocarrero, Víctor Vich, Juan Carlos Ubilluz, Andres Cotler y Talía Chlimper)
7.00 pm. Cine de Catástrofe (Víctor Vich, Cecilia Esparza, Tilsa Ponce, Felix Lossio)

domingo 1 de noviembre de 2009

I Coloquio Interdisciplinario de Estudiantes de Ciencias Sociales

VIERNES 6 DE NOVIEMBRE:11-1 pm.
AUDITORIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
MESA INTERDISCIPLINARIA: Género

- Giancarlo Cornejo. Yo los maldigo: ¡Muerte a los sodomitas! (Sociología)

- Gustavo Flores. Percepciones sobre prostitución, género y segregación en un nuevo orden comercial en Lima Norte. (Antropología)

*COMENTARISTA: Juan Carlos Callirgos

sábado 17 de octubre de 2009

Mesa en honor a Eve Sedgwick


Este Miércoles 21 de Octubre participaré de una mesa en honor a la brillante Eve Kosofsky Sedgwick, junto a Danilo De Assis Climaco y Violeta Barrientos, mis compañeros y amigos de un grupo de estudios llamado "G y S". Esta presentación será proablemente la más grata que vaya a dar, porque la figura y obra de Eve no puede generar menos que eso. Es todo un honor participar. Esta presentación se da en el contexto del Coloquio "Amores De(s)generados"



COLOQUIO INTERNACIONAL INTERDISCIPLINARIO
AMORES DE(S)GENERADOS HOMOEROTISMO EN EL PERÚ Y LATINOAMÉRICA: SABERES, DISCURSOS Y SUJETOS
PROGRAMA

Martes 20 de octubre

Hora 5:00 p.m.
Inauguración del Coloquio por parte del GRUPO DE ESTUDIOS LITERARIOS LATINOAMERICANOS ANTONIO CÂNDIDO (GELLAC).

Hora 5:10 p.m.
Mesa: Homoerotismo en la literatura latinoamericana
· Estefanía Peña Steel (Instituto de Lingüística y Literatura, Universidad Austral de Chile). “El migrante homoerótico en El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata”.
· Janet Díaz Manunta (Universidad Nacional Mayor de San Marcos). “Legalidad y clandestinidad en ‘La misteriosa metáfora de tu cuerpo’ de Doris Moromisato”.
· Milagros Carazas Salcedo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos). “Desear o discriminar el cuerpo del otro. Una lectura de Conversación en la catedral”.
· Lorena López Torres (Universidad Austral de Chile). “Confesiones de La Monja/Soldado Catalina De Erauso. Receptáculo, expansión masculina y disfraz”.

Hora 6:15 p.m.
Mesa: Sociedad, cultura y artes escénicas
· Giuseppe Campuzano (Universidad Pontificia y Civil de Lima - Investigador y artista independiente). “Museo Travesti”.
· Arón Núnez-Curto (La Mestiza Colectiva). “Proletario de la verga: Crítica al sistema heterosexual desde el cuerpo como espacio político de liberación”.
· Paulo Rodrigues De Paula (Universidade Federal De Santa Catarina (UFSC) / Brasil). “El Discurso sobre el Sida y las relaciones sexuales sin protección en Brasil”.
· Juan Carlos Cajigas Allende (Activista independiente). “Las artes escénicas gay en Huancayo”.

Hora 7:20 p.m.
Mesa: Mirada homoerótica sobre la narrativa de Mario Bellatin
· Judith Paredes Morales (GELLAC - Universidad Nacional Federico Villarreal). “Contemplando el cuerpo-flor. Los espacios abyectos en Flores”.
· Henry Vega Pacheco (Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle. La Cantuta - Universidad Católica Sedes Sapientiae). “Sentimientos de otredad como consecuencia de una opción corpórea en Salón de Belleza de Mario Bellatin”.

Hora 7:55 p.m.
Mesa: Lacán y el discurso homoerótico
· Martín Jaime Ballero (Universidad Andina Simón Bolivar, sede Ecuador). “Las prácticas homoeróticas entre jóvenes varones con identidad heterosexual en Lima: Un modelo interpretativo sobre el homoerotismo”.
· Karina Villacrez Cáceres (CID Centro de Investigación y Docencia en Psicoanálisis). “Literatura, psicoanálisis y Homoerotismo”.

Hora 8:30 p.m.
Presentación del libro “La construcción de la lesbiana perversa” de Beatriz Gimeno.
· Presenta: Violeta Barrientos y Bethsabé Huamán Andía.

Miércoles 21 de octubre
Hora 5:00 p.m.
Mesa: Poesía y homoerotismo
· Bethsabé Huamán Andía (Instituto Runa). “Homoerotismo en Silvia Tomasa Rivera y Doris Moromisato”.
· Paúl Guillén Delgado (Revista y Editorial Sol Negro). “Caminando la ciudad: representaciones homoeróticas en la poesía de José Carlos Yrigoyen”.
· Giovanna Iubini Vidal (Instituto de Lingüística y Literatura, Universidad Austral de Chile). “Marginalidad, rebeldía y desacato del patriarcado en Eroica (1988) de Diana Bellesi”.

Hora 5:50 p.m.
Mesa: Eve Sedgwick y otras aproximaciones teóricas
· Danilo de Assis Clímaco (Universidad Federal de Santa Catarina - Colectivo Magénta). "El matrimonio indisoluble entre género y clase".
· Giancarlo Cornejo Salinas (Pontificia Universidad Católica del Perú). "Desnudando la vergüenza: Performativos que hieren y reparan".
· Violeta Barrientos Silva (Programa de Género Universidad Nacional de San Marcos). “Alcances y límites de la teoría queer”.


Hora 6:50 p.m.
Mesa: Paisajes homoeróticas y representaciones abyectas
· Augusto Sarrocchi Carreño (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso). “El destape chileno y la literatura homoerótica”.
· Richard Leonardo (GELLAC - Universidad Nacional Federico Villarreal). “La virgen de los sicarios o la insoportable presencia del goce”.
· Marcos Arcaya Pizarro (Universidad de Santiago de Chile). “Una distancia pequeña no es ya cercanía. Acercamiento a la representación de estructuras enCreatur de Gustavo Barrera”.

Hora 7:40 p.m.
Mesa: Teoría Queer y Performance
· Héctor Acuña (Performista - Artista del Género). “El travestismo como práctica de acción / reacción. Discurso y mecanismos queer”.
CONFERENCISTA INVITADA
· Beatriz Gimeno (Presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). "La transgresión sexo simbólica desde la heterosexualidad".

Hora 8:30 p.m.
· Performance PORNOPODER a cargo de Frau Diamanda.


LUGAR: Centro Cultural de España (Natalio Sanchez 181. Santa Beatriz).
Hora: 5:00 pm.
INSCRIPCIONES:
http://coloquioamoresdesgenerados.blogspot.com/2009/08/inscripcion.html
Organizan: Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos Antonio Candido (GELLAC), Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Patrocina: Centro Cultural de España

miércoles 14 de octubre de 2009

Rebeldías Lésbicas!



Este viernes 16 de Octubre me presentaré, en el contexto de la semana de las Rebeldías lésbicas, en el conversatorio "Lesbianas y medios de comunicación".
Lugar: auditorio del tercer piso de sociales de la UNSM.
Hora: 6 pm

lunes 5 de octubre de 2009

Cuando quiere ser más hombre que los hombres


No deja de ser curioso y problemático el título de esta sección “Cuando quiere ser más hombre que los hombres”. Primero, supone que en Italo hay una voluntad por ser más hombre que los hombres heterosexuales. Esta “voluntad” sería una consecuencia de participar de espacios “masculinos”. Lo que tal vez no de cuente esa frase es que en algún sentido Italo también se vio condicionada por las normas y que ese “querer” o “querer ser” puede por lo menos pensarse como un “deber ser” o un “deber querer ser”.

Italo a los 17 años se fue a inscribir al Servicio Militar. Al ingresar al local naval los militares la miraban de arriba a abajo y le preguntaban insistentemente “¿tú vas a servir?, y ella respondía que sí. Un militar la agarró fuertemente del brazo y le dijo “tú sabes que maricones no entran”, Italo respondió “seré la primera pues”. En la formación, le hicieron quitarse sus shakiras[1] y demás “mariconadas”, así como la obligaron a gritar “como hombre”. Luego los obligaron a pasar por un examen médico, para el que tenían que desnudarse y enseñar “el rabo”[2] frente a los militares. Italo sentía vergüenza por todos los poros de su piel, porque además ella estaba usando una “mochita” (ropa interior) de su hermana menor (que le había robado). Afortunadamente, antes de ella había un musculoso que usaba una minúscula tanga, por lo que perdió el miedo. Cuando el médico examinó a Italo dijo “está atrofiado, pase para allá”. Luego, cuando se estaba vistiendo conoció a un chico que mostró un particular interés por ella; le prometió que harían juntos el servicio, que dormirían en la misma litera, mientras la “punteaba”[3] de pasadita. Este joven además le pedía a Italo ignorar a los hombres que le silbaban y mandaban besos mientras se burlaban. Para mala suerte de este muchacho, a Italo no le permitieron servir y lo mandaron a recoger su libreta militar a la avenida Salaverry. Allí se encontró con dos travestis amigas suyas, la Kike y la Claudia, quienes habían ido bastante maquilladas para no “servir”. A ellas juntas las trataron mucho peor que a Italo.

El servicio militar se convierte en un mecanismo de saber/poder que busca generar mimesis. El mimetismo busca interiorizar el deseo del amo en el subalterno y suprimir así cualquier esbozo de una conciencia alternativa. En este caso se busca reforzar los límites sociales legitimando los lugares en los que es correcto o aceptable estar, por adscripciones de clase y por perfomances corporales. Esto implica reforzar los límites y evitar así las transgresiones a la norma.

En el caso de Italo, se le advierte e incluso amenaza porque su disidencia es demasiado evidente. En este espacio el deseo homoerótico debe ser aún más negado porque está más presente y latente, y porque de hecho es una de sus condiciones de existencia. Como señala agudamente Sedgwick:

“Si estas relaciones de carácter obligado entre los hombres –relaciones de amistad, tutelaje, identificación admirativa, subordinación burocrática y rivalidad heterosexual- comprenden formas de inversión que llevan a los hombres a las arenas movedizas arbitrariamente trazadas, contradictorias y plagadas de anatemas del deseo homosocial masculino, entonces parece que los hombres solo acceden a la prerrogativa masculina del adulto a través de la amenaza permanente de que el pequeño espacio que se han hecho para sí mismos en este terreno siempre puede ser extinguido, de modo tan arbitrario como justificado”. (1998: 245)

Es la “ciencia” la llamada a certificar qué cuerpos son verdaderamente masculinos y por ende están aptos para ser disciplinados y homogeneizados. Es el médico el que debe extraer (ni siquiera determinar) esta “verdad corporal esencial”. Y lo hace examinando el ano del postulante en cuestión. La penetración debe dejar marcas corporales que funcionen a manera de estigmas que hagan identificables cuerpos que podrían camuflarse. Este examen aspira a negar toda ambivalencia, al hacer que todos los que “sirvan” a la patria sean “hombres”.

En este punto es pertinente la definición de Halperin (2000) de homofobia. Para este autor la homofobia es una pretensión de conocimiento sobre un otro funcional homosexual. Ninguno de los saberes de Italo sobre sí mismo y sobre su propio cuerpo pueden compararse al efecto de veracidad y certeza que tienen las palabras del médico. La afirmación del médico supone que Italo jamás pudo, ni podrá conocerse a sí mismo como el médico (y cualquier sujeto homofóbico) puede hacerlo.

Esta definición de homofobia puede complejizarse reconociendo que el servicio militar en el Perú durante el siglo XX fue uno de los mecanismos de inclusión excluyente de grandes números de poblaciones indígenas y pobres al proyecto de “mestizaje” de la nación peruana. Entonces la examinación del recto de los postulantes a dicho “servicio” es un proceso racializado también, y en que la pertenencia a una u otra clase social posiciona a los sujetos de manera diferenciada entre quienes pueden pretender conocer y entre quienes sus conocimientos son irrelevantes.

El médico al ver el cuerpo de Italo decide rápidamente que está “atrofiado”. ¿Qué significa que su cuerpo esté atrofiado?, ¿atrofiado para qué? Su cuerpo probablemente sea uno demasiado desobediente como para ser disciplinado allí. Así, esta institución totalizadora reconoce su impotencia frente a ciertos cuerpos para incluirlos a su sistema. Pero esto es porque necesita que sigan existiendo sujetos “anormales” en oposición a los cuales, pero por los cuales, pueda construir a sujetos normativos disciplinados que sepan cuál es su lugar en el mundo y renuncien a la posibilidad de moverse y transgredir dichos límites. Tal vez sería más interesante preguntar ¿qué atrofia la presencia de Italo?

Resulta curioso cómo la masculinidad heterosexual se parodia a sí misma de manera inagotable. La búsqueda en los anos de todos estos jóvenes parece ir en la misma dirección que la angustia encubierta que les causa el cagar o defecar. Solo cagando un hombre heterosexual puede permitirse la apertura del ano (Preciado[4]) y también explorar el placer anal. Es más la lógica de la caseta privada para defecar (en oposición a los urinarios públicos) en los baños públicos hace bien gráfica esta privatización de la apertura anal masculina. Mientras orinan para otros hombres, jamás se permiten cagar para otros.

En el mismo sentido, de hombres que actúan para otros hombres, es importante detenerse en los silbidos de los jóvenes hombres postulantes. Ellos silban y aparentemente lo hacen para generar vergüenza en el cuerpo de Italo, sindicarlo como un cuerpo no masculino ni heterosexual. No obstante, el silbido no tiene como audiencia únicamente ni principalmente a Italo. Por el contrario, el silbido de los jóvenes es un silbido hecho para otros hombres. Como Prieur (1998) señala los “piropos” no tienen por objeto a mujeres (o a homosexuales y travestis) sino que tienen por fin la aprobación por otros hombres de la propia masculinidad ¿Sobre qué bases tan precarias se construyen las certezas de estos jóvenes? ¿Es que sus silbidos implican más ambigüedades aún?

Estos silbidos supuestamente mostrarían la no cualidad de “hombre” de Italo, pero lo que terminan haciendo es una parodia. Silban y mandan besos porque reconocen la posición de Italo como objeto de deseo, pero a la vez se reconoce que Italo no es una mujer. Entonces se desplaza la díada genérica. Este cuerpo socialmente leído como masculino es capaz de generar deseo. ¿Por qué las risas y la burla? Probablemente esto tenga que ver con la “ausencia” de veracidad, y que para el sentido común sea poco creíble que Italo sea un objeto de deseo. Por ello es importante reconocer la ambivalencia de estos silbidos que por un lado posicionan a una persona como objeto de deseo, pero que por otro lado no la reconocen como tal. Obviamente es un deseo que no puede ser nombrado, porque no es reconocido. Y este no reconocimiento no solo es consecuencia de una carencia de voluntad individual, sino sobre todo ausencia de mecanismos socioculturales para hacerlo.

Escenas como ésta muestran la estructural paradoja del deseo homosocial masculino y de la masculinidad. En palabras de nuevo de la brillante Sedgwick:

“…Los hombres homosexuales no solo deben de ser incapaces de determinar si van a ser objeto de una violencia homofóbica “aleatoria”, sino que ningún hombre debe de ser capaz de determinar que no es homosexual (que sus lazos afectivos no lo son)”. (1985 [1992]: 88; y 1998: 244)

De hecho la experiencia de Italo se cierne como una amenaza latente para todos y cada uno de los militares y de los hombres que hacen el “servicio militar”. Ninguno puede respirar totalmente seguro y tranquilo y asegurar que nunca tendrá un destino similar al de Italo, que nunca será expulsado, y avergonzando. Gran parte de la violencia de esta escena radica en la espectacularización del pánico homosexual encarnado/proyectado en el joven cuerpo de Italo. Y uno de sus efectos es que también es espectacularizada la amenaza contra la integridad de todos y cada uno de esos hombres.

Mientras que Italo quería “servir” y fue dispuesta a ello, sus amigas travestis apelaban a exagerar su performatividad genérica y corporal femenina para no hacerlo. Resulta interesante que usen el mismo recurso de los militares, es decir que el cuerpo puede traer a la luz una verdad identitaria, y que la identidad es una esencia que puede ser corporizada sin ambivalencias. Si bien ellas aceptan los límites sociales “los maricones no pueden servir”, cuestionan la importancia de este imperativo en sus vidas “¿para qué querría servir?”.

Se podría argumentar que estas travestis, como Halberstam (1998) lo hace para el personaje de una niña marimacho en la película “The member of the Wedding”, no basan su rebelión en la oposición a la ley sino en su indiferencia. El “¿para qué querría servir?” puede ser también entendido como una sentencia más afirmativa “¡No me interesa servir a esa ley!”.

[1] Pulseras y adornos que se colocan en las muñecas y/o el cuello.
[2] El recto
[3] Frotar el pene contra un culo.
[4] Basura y Género. Mear/cagar. Masculino/femenino. En http://www.hartza.com/basura.htm